MONTE ROUGE (segunda parte)

Publicado: 30-09-2010 en Sin categoría

El rodaje me obligó a aprender sobre la marcha. Todo el mundo excepto yo sabía lo que estaba haciendo, pero fueron tan amables de actuar como si en verdad los dirigiera. En fin, un poco sí que lo hice, y no sólo a los actores. El plano secuencia en que Nicanor critica al agente Rodríguez y este le replica dando una vuelta completa en torno a la mesa fue una idea mía en la que insistí, a pesar de que Luis Alberto, por ejemplo, no lo veía de ese modo, y resultó además muy difícil de filmar, en un espacio tan chico, sin revelar parte de la arboladura técnica (aún así se ve un filito de un soporte de luces, que puede ser cualquier cosa, y el reflejo del micrófono boom en el cristal de la ventana, que no puede ser sino el reflejo del micrófono boom en el cristal de la ventana). Con todo, creo que es uno de los planos más interesantes del corto.

Empezamos por la escena en la entrada del apartamento, por más de una razón. Eran los únicos planos a rodar fuera de territorio privado, lo que implicaba que cierto vecino chivatón podía interesarse por los diálogos y poner mala la cosa. El tipo de hecho pasó por allí, pero supongo que reconocer a Luis Alberto y Néstor le resultó suficiente.

La filmación tomó dos días. Como era en mi casa, mis padres y yo tuvimos que compartir cama la noche del sábado al domingo con muebles y maletas que fueron removidos de sus sitios y no volvieron a ellos hasta el final del segundo día. El domingo por la mañana había una gran marcha popular, por algún motivo patriótico de esos, y tuvimos que empezar no a las diez como planificamos sino a la una, que fue cuando Luis Alberto pudo llegar sorteando las calles llenas de gente y guaguas. Néstor se bloqueó con uno de los parlamentos y tardamos cosa de dos horas en conseguir que lo dijera a mi gusto y sobre todo al suyo, filmando su texto por frases y trozos de frases. Después, al editar, quedó perfecto, pero la verdad es que fue un momento de angustia, pues estábamos obligados a terminar antes de que se fuera la luz del sol y no teníamos dinero ni posibilidades de hacer un tercer llamado el lunes.

Yo estaba muy nervioso, no sólo por dirigir una película por primera vez en mi vida, sino por atreverme a debutar al lado de dos de los mejores actores cubanos. Salió bien, creo, no tanto por mis virtudes histriónicas como porque en el corto hablo bastante poco.

Terminamos el rodaje a eso de las siete. Estaba feliz. En un mes y algo tenía un viaje a Austria; decidí ocuparme de la posproducción a mi regreso. Para empezar, no conocía a ningún editor, y todo el mundo me hablaba de que esa gente costaba caro. Por el momento, yo era feliz con esos dos casseticos miniDV que guardé en una gaveta; aquello había costado la fabulosa suma de quinientos dólares, abonados por Frank y por mí, y dos días de trabajo. Pero allí estaba mi película.                                     (continuará)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s