DOS PELÍCULAS

Publicado: 20-10-2010 en Sin categoría

Tengo una predilección especial, que ha generado colección, por las malas películas. Las oeuvres de Ed Wood, los filmes de ciencia ficción de bajo presupuesto de los 40 y 50, algunas joyitas posteriores como Las mujeres caníbales de la jungla de aguacate de la muerte. No es un chiste. Es decir, no es un chiste mío. Existe. Búsquenla.

Ahora bien, se trata de malas películas que escojo y persigo. Tienen el encanto de provenir en su mayoría de épocas en que el cine era más joven, inocente en algunos géneros; más dependiente, en lo que a efectos especiales se refiere, del artesano  que de la tecnología. Otra cosa es ir a ver una mala película cabal y rotunda de estreno. Éstas tienen menos excusas. No me gustan las nuevas malas películas.

En menos de un mes he visto Los indestructibles, de Sylvester Stallone, y Salt, de Phillip Noyce. Me dirán, y con razón, que para qué fui a verlas entonces, si bastaba con leer la sinopsis o ver el tráiler para saber lo que venía. Bueno, uno siempre cree en el mejoramiento humano. Y, hablando de lo que es humano, a uno también le gusta, de cuando en cuando, hundirse hasta el fondo. El asunto es que, viendo esas dos masterpieces contemporáneas, queda bastante claro que los (norte)americanos piensan, como dice el chiste, no ya que ellos son el centro del mundo, sino que son el mundo.

Para Stallone, los viejos guerreros norteños curtidos en la interminable tarea de llevar la democracia a otros países tienen todo el derecho de invadir países nuevos si hay algo en estos que no les gusta. O si hay algo en estos que les gusta. La nación díscola, en este caso, es una isla imaginaria del Caribe donde impera una dictadura castrense. Todo el mundo ahí es ostensiblemente latino, y además feo, excepto la chica protagonista, que como es natural se enamora… bueno, no del muchacho americano, sino del sexagenario americano. Stallone. Que al final la salva, pero la deja para irse con sus hermanos de armas. Luego, el merecido regreso a casa (donde todo está en orden, donde todo es normal) la camaradería y la cerveza.

Para los que perpetran Salt, los comunistas rusos están enquistados en espera del advenimiento de tiempos mejores, del día X en que resurgirán y dominarán el mundo. Para tan noble fin la tradición, como es sabido, dicta una metodología y un protocolo: primero es preciso disparar bombas atómicas contra unas cuantas ciudades en otros continentes, matar varios millones de personas, enfrentarlas unas contra otras, generar hambre, desolación, matar (¡horror!) al presidente americano, y luego… bueno, dominar el mundo, así, a secas. Los malos son malos porque son malos, no es preciso romperse mucho la cabeza con eso. Y los buenos, como son buenos, pueden hacer cualquier cosa si el fin último es salvar al mundo libre de los malos. Para estar seguros, no basta con vencerlos: hay que exterminar a esos comunistas, podridos hasta la médula con su ideología, hay que acabar de hecho con todas las ideologías y los fanatismos y los fanáticos. La única ideología buena es el american way (porque ideología es, de eso no cabe duda).

Y estas películas son éxitos de taquilla, y se gastan millones no ya en hacerlas, sino en publicidad, en hacerte creer que no puedes perderte el hecho cultural más relevante del año… Y yo recuerdo aquella vieja frase que le escuchamos al Bernabé de Enrique Arredondo: “Caballero, que los lecheros de (Hollywood) se levanten a las cuatro de la mañana para repartir la leche que se van a tomar los desgraciaos estos”.

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comentarios
  1. Ruben dice:

    Levanto la mano en acuerdo contigo (no levanto otra cosa por razones obvias … estoy en la oficina ahora y …).

    Cuando algo me hace recordar esos a veces infantiles pero nunca menospreciables sentimientos de grandes señores que nos vende el cine Hollywoodense (que “dense” de escribir la palabrita) siempre me trae a colacion una frase que creo de Neruda ” … americanos .. si, porque hasta el nombre nos han robado …”

    Y vivo en Miami y disfruto del ambiente, pero hay que tener claro que es tambien parte del mercado de la INDUSTRIA del cine.

    Por otra parte, me dan gracia como en las peliculas “americanas” nos enseñan a bailar ritmos latinos … a los latinos !!!

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