IMPROMPTU

Publicado: 16-11-2010 en Sin categoría

Mi mujer, Camila Jhones (que vive en Santiago de Chile y es la razón de mis recientes viajes allá) estuvo el pasado jueves 11 en un concierto de Mc Cartney en Buenos Aires. Inicialmente yo quería acompañarla, pero mi visa para Chile era de turista, con una sola entrada, de manera que si salía no podía volver a entrar después, así que me resigné a lo inevitable y regresé a Cuba unos días antes. Cam se quedó tan hechizada que escribió lo que sigue. A mí me parece divertido y emotivo, y estupendamente escrito, así que aquí va.

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Miren, tengo que escribir esto y desahogarme con ustedes, porque después se olvidan las cosas y si algo merece la pena recordar es ese concierto.

He ido a ver a Silvio más de diez veces, a Los Van Van, al grandisisísimo de Charlie, a Roger Waters, estuve en un concierto maravilloso de Deep Purple con mi bebita de dos años, que Ian Gillan la saludó, perdón ah!, a Serrat y a Sabina unas tres veces cada uno, a Varela, a Santiago, a Lila Downs, a Chucho Valdés, a Omara, estuve en el Cirque du Soleil, de pendejita mis padres me llevaron a ver a Alicia bailando Carmen, fui a la ópera unas tres veces con mi Padre en el García Lorca, y varios conciertos de clásica en el Amadeo y bueno… algunos espectáculos “menores” de Tricicle, Les Luthiers y Nos y Otros, pa’ darle cabida al humor. Desde que vivo en Chile me endeudo por ir a Cuba y por ver espectáculos, pero he carretea’o y no me arrepiento.

Cuesta lo que voy a decir, pero cambiaría todos esos espectáculos, por el concierto de McCartney en el que estuve. Yo no sé cómo mis abuelos, o más bien sus padres, podían vivir sin tener a los Beatles y a Silvio. Pero bueno, supongo que ellos hayan trabajado para que sus hijos y nietos tuvieran “un futuro mejor” y lo hemos tenido.

Todavía me veo en mi casa de 60, corriendo a los 10 años de un lado para otro, y escuchando el Please please me, en un vinilo de mi Padre, que tengo en Chile conmigo. Ver a un Beatle, y a este Beatle, me hace sentirme definitivamente parte de ellos, y eso es un lujito para mi alma. Poderle decir a Mariana y a mis nietos, “yo lo vi cantar 38 temas sin parar ni para tomar agua”, es algo que me envidiarían muchos amigos que lamenté profundamente que no estuvieran allí.

Le di una clase de disfrutá’ a Buenos Aires esta vez, manejando mi tiempo, cosa que no he podido hacer desde que tengo novio (año 90) y menos desde que nació Mariana. Fui sola, por placer, no por trabajo, fui sólo a ver a Mc Cartney, qué peripecia! Esa ciudad es un lujo de gente linda, apurada, vestidos todos con desdén, de restoranes llenos de filósofos que gritan – no hablan – arreglando el mundo, y lo peor es que se creen que lo logran. Comí supremas hasta que me salieron por la nariz. Son piroperos como los habaneros, este fue uno de los que me llevé esta vez: “qué cuecho más lindo neniiiitaaaa, sos bailariiinaaa?”, ejeeeee, todavía a los 34 una levanta lo suyo. A mi Madre, ya temba, le dijeron uno de los mejores piropos que he escuchado: “Lo bueno es bueno en to’ tiempo”, a mí me dijeron una vez en La Habana: “Eres un melocotón de guayaba y piña” un habanero que no había visto en su vida un melocotón y pensaba que era un dulce o un batido, o qué coño, eso fue lo que le salió ante mi belleza, que cuando aquello lo era, je je je… y Eduardo tiene una amiga – este es buenísimo – a la que le dijeron al oído: “Ñaca ñacaaaa”. Bueno señores, pero la cosa es Mc Cartney, no el piropo.

El día del concierto, después de estar toda la jornada ratoneando en librerías viejas de libros viejos que compré y sé que me voy a hacer vieja sin leer, me produje para Mc Cartney, limpié los zapatos y hasta me pinté los ojos. Todo Buenos Aires, che, es un deciiiiir, las 46.000 personas que aguanta la cancha de River, avanzaban en patotas, por distintas calles, unas diez cuadras caminando hacia el estadio, porque en ese perímetro todas las calles de acceso fueron cerradas. Qué lindo caballero! parecía la calle Paseo, cuando íbamos contentos a la Plaza de la Revolución. Yo fui contenta varias veces siendo niña, de verdad, y ustedes también. Miles de gentes, TODOS en jeans, excepto una distinguida temba, cincuentona, toda vestida de negro, de pelo corto, negro también, y zapatos DORADOS!!!, uno vestido de Sargent Pepper, en azul, idéntico al de Mc Cartney, y otra temba sesentona, con chaqueta blanca de listas negras y bufanda azul. Para de contar… ah! y yo, que era el único ser en tacones, me daba hasta vergüenza, pero yo en esos tacones camino mejor que en tenis… y me daban ganas de explicárselo a todos, que yo no estaba enferma, que me gustan y hasta me quedan cómodos… pero qué coño! digna y bien en mis tacones, que son unos tacones medio hippies por supuesto, pa’no desentonar. Los porteños andan todos en tenis, y peor, todos en los MISMOS tenis, esos converse o topper, qué sé yo… A mí la verdad, me gusta ver gente diferente, vestí’as a su pinta, pero el jean y los tenis son más fuertes que el amor de Tanguito, y los porteños son tan lindos que se les perdona que anden todos iguales.

Una cosa interesante es que el River tiembla tanto por los brincos de la gente cuando se hacen conciertos de rock, que los han prohibido, porque hay casas y edificios en la zona que se han rajado… eso cuenta la leyenda. El tema es que sólo el River aguanta esa cantidad de gente, y el tipo pidió nada más y nada menos que 3 millones y medio de dólares para ir a Buenos Aires… yo creo que de esta se hace rico … tanto que protege a los animales, y nosotros a laburar para poder ir a rendirle culto… anfan. La cosa entonces es que cagaron pelo los argentinos y estuvieron a punto, ellos también – a Chile no vino, ya se sabe – de perderse a Mc Cartney, lo iban a suspender por esto del River, pero las productoras lograron negociar. Tenían visto otro estadio porsiaca. De todos modos ya lo habían tenido en el ‘93.

Sillas plásticas caballero, de las más chiquitas y malucas de su género, no podía creer que eso fuera lo que me tocaba por mis 400 dólares, que todavía en ese momento me dolían hasta la médula. Sin contar que tuve que pagar pasajes de ida y vuelta Santiago – Buenos Aires, y tres noches de hotel. Pero no fui la única, la gente venía de todas partes de Argentina, Chile y Uruguay. Había entradas oficiales de hasta 1.600 dólares, y las reventas convertían entradas baratas en caras para el asiento de que se trataba, pero ahí quedan dos contentos: el que obtiene la entrada que se puede dar con un canto en el pecho porque desaparecieron el primer día, y el que la revende que se embolsa lo suyo. Llegaron a ponerse, por la izquierda, en 2.500 dólares. La mía la obtuve por vías legales, en internet, el día anunciado, en los diez primeros minutos de venta, le di al botón veinte veces hasta que la cacé, y me sentí culpable después, sigo pensando que es un gasto muy fuerte para un cubano.

Hubo que estar dos horas antes en la cancha, y allí hice amigos, cuatro de ellos, dos mujeres y dos hombres, habían venido solos, igual que yo. Como no llevé cámara – decía en la página web que no se podía – ellos quedaron en mandarme fotos del concierto. Me di cuenta el mismo día, de que ni siquiera la llevé a Buenos Aires y cuando intenté comprar una ya era tarde, pq tendría que haberla recargado por 24 horas. La única guanaja que no llevó cámara fui yo. Debo haber estado a unos 30 metros del escenario, en el centro, en la fila 12, sector C, asiento 27. La cosa era al aire libre y para mi gusto hacía frío, pero no de muerte, yo diría que unos 18 grados.

Los teloneros, Ciro con su banda, Ciro es un ex de Los Piojos, que cantó varias cosas que tenían nostálgicos a los argentinos. Yo, shame on me, no los conocía. Sonaban muy bien y el tipo estaba orgulloso de ser telonero de Paul y haberlo sido de los Stones (ejeeeee, ya digo los Stones, y no los Rollings, como los aficionados)

Decían que el inglés empezaba a las 9.00 en punto, y que así fue el día antes – también tocó el 10,  mi entrada era para el 11 de Noviembre – pero nada, empezó como a las 9:05 según los relojes de mis nuevos amigos y mi celular.

Desde que apareció, yo, que no tengo más Dios que Silvio Rodríguez, le cedí su puesto señores, ipso facto, sin que me quedara na’ por dentro. Lloré cantidad y se me quitaron automáticamente el hambre – había comido tres vaquitas light en todo el día – el frío y las ganas de orinar. Pensé en mi Papá que trajo a mi vida los Beatles, en mi hija de cinco años que no la pude llevar – por falta de plata y de espalda para cargarla cada vez que fuera necesario –  y en Eduardo que ha terminado de meterme a esta gente en el cuerpo para siempre. Pero, como la Pura es la Pura y ella ha traído tanta música a mi vida, de una vez hubiera querido que estuvieran todos allí conmigo. Las dos mujeres que me flanqueaban lloraban a moco tendido, la de mi derecha se tapaba la boca, no lo podía creer, y su hija la miraba con cariño, no entendía muy bien. Ahora yo entiendo a esas guanajas que salen gritando y llorando en los videos de Los Beatles, imagínense, encima eran jóvenes, lindos y revolucionarios para los tiempos. Atrás de nosotros había una familia entera, y me moría de la envidia de no tener a los míos, tres chicas de unos 15 a 19 años, una de ellas con su novio, papá, mamá y los abuelos!!!! Las chicas se sabían todas las canciones, no sólo las de los Beatles sino las de los Wings, todo todo todo, pero ya meter el verso en la música con la rapidez y la precisión de Paul… mmmm, eso cuesta mucho.

Roll uuuuup…….. Qué emoción, empezó con Magical mystery tour, y me gustó mucho eso porque no estaba en los planes y con este tema de internet, se ha perdido la magia del misterio de “qué va a cantar?”. Como ya ha hecho este concierto en varios países, en internet está el setlist y uno ya sabe hasta el orden de las canciones. Es más, uno sabe hasta los encores que están planificados, y sabe que el tipo no se va a ir na’, porque tiene montados seis temas más. Es lógico que no monte nuevos números cada vez, pero un poquito de misterio le hace bien a los conciertos. La dirección de arte es impresionante, está todo cuadra’o, las imágenes atrás de él te hacen meterte en la canción y estar a tono, vaya que te sientas como Él quiere. Entre ellos no se dan ni una señal, o no se nota, no entra ningún tramoyista, o solamente para cambiar los instrumentos de Paul… miren, una perfección de padre y muy señor mío.

En Live and let die, la pirotecnia asusta, no me gustan mucho esas cosas medio cirqueras, pero la verdad es que daba gusto de lo bien logrado que estuvo, muy bien montado, en el momento justo dentro de la canción, y la cosa terminó con fuegos artificiales y todo…

Cantó Here today, en medio de una solemnidad pasmosa, la gente hizo un silencio especial para Lennon, y todas esas cosas te van metiendo en el espíritu del concierto, y en otras épocas y en todas las alegrías y las tristezas que has vivido escuchando a estos tipos. Eduardo me ha contado que cuando murió Lennon sus amigos venían a darle el pésame. Cuando anunció que iba a cantar Here today, la gente empezó a corear: Oeee, oe oe oee Lennon, Lennon… él nos dejó corear por un rato y puso una carita así como de: “Ah síiii, nooo?” Fue muy bonito, pero me sorprende que no pusiera ni una sola imagen de Lennon, ni una sola. Después, le cantó Give peace a chance. En cambio cuando cantó Something, que se la dedicó a Harrison, fueron miles las imágenes de George, muy joven. Empezó cantando con el ukelele, la primera estrofa y siguió normal, y los guitarristas se esmeraron, también con esta lloré, lloro cada vez que la escucho.

Cuando cantó, creo que fue I’ve got a feeling, pero no estoy segura, puso detrás la imagen de Obama. En Junio, este último le dio el premio Gershwin de la música popular, y él, ni corto ni perezoso, le cantó Michelle a la primera dama, además de declararse fan del presidente en cuestión… y hasta hizo chistecitos, je je je. Los otros dos que tienen el premio son Paul Simon y Steve Wonder, nice isn´t it?

Yo aproveché de sacar en ese momento mi banderita cubana (que estaba rota y la cosí en casa del Larra), y la saqué unas diez veces más hasta el final del concierto, pero no la pescó. Debo estar por ahí en alguno de los videos. Le iba a pedir que fuera a La Habana, pero no creo que logremos reunir los 3 millones y medio, ni los vegetales para que coma una semana, me lo imagino diciendo: “Y-o no conozzzzco malanga, no comer”.

Convengamos en que, aunque el tipo sea un conservador, sobre todo si se le compara con Lennon, es un genio de los que nadie puede negar. El tipo hace historias y las mete en el rock, quién puede hacer eso? En los dos festivales de cine en los que estuvimos acá en Chile, Eduardo y yo, una bola de gente haciendo cortos, sin ideas, sin historias, mucha cámara, mucho recurso derrochado, y es lo mismo que pasa en la música, falta historia, no hay guión. Esos versos gigantes de Mc Cartney, metidos en espacios musicales cortos, nadie podía cantar sus letras en aquel estadio, y todos eran fans. Sólo él “se las podía”, y no se le olvidan, no se equivoca, no se cansa, parece todo el tiempo relajado, no confunde una nota y se ve saludable y lindo, y tiene 68 años. Flaco, bastante para mi gusto, muy bien vestido, a lo beatle, con sus botas y su bajo Hofner tipo violín (dime algo Del Llano), y con una bandita de lujo señores. Las guitarras de mandarse a correr, lindos “más encima” como se dice en buen chileno, el teclado y la batería, por favor! El baterista es un mulato gordo, que hace veinte mil maromas y muecas durante el concierto y termina ganándose a la gente, toca también con los compañeritos Sting y Erick Clapton, se llama Abe Laboriel Jr. Los guitarristas, el trigueño Rusty Anderson (mmmmm), y el rubio, Brian Ray, que hace bajo también. El tecladista Paul “Wix” Wickens, es el que más tiempo lleva con Mc Cartney.

Cada vez que terminaba una canción, levantaba el bajo o la guitarra, lo que hubiera tocado. También tocó el piano en The long and winding road, Let it be y My love, y alguna que otra más. El piano sí que no lo levantó. Antes de cantar My love dijo, en español: “Esda canci-on la escribí para Linda, pero hoy es para todos los ena-morados” y daaaaale todo el mundo a llorar, son tres versitos lo que tiene la cancioncita, pero una musicaza que se las encargo.

Otras cosas que dijo en español: buenas noches Argentina, ustedes son buena onda, cuando yo era joven en Inglaterra estudi-o español, síiii, síiiii, (y ahí dijo el versito del conejo, que yo no me sé). Topo pa’blar español coño, como todos los angloparlantes, pero se esforzó y presentó muchas de las canciones en castellano, bien, no?

Escucharlo hacer a Jimmy Hendrix fue un gusto, lo hicieron bien, aunque nunca como el negro, pero, qué honor para Hendrix, no? Todo un gesto de humildad de parte del beatle, qué pena que se lo perdió.

Jet, Hey Jude, The long and winding road, Dance tonight, Live and let die, A day in the life, Something, And I love her, Sargent Pepper’s.… Get back, por Dios, si sólo hubiera cantado esas, ya habría sido más que suficiente pero el tipo tuvo que cantar 38 temas, no need! Coño, Yesterday, me faltaba!

Llamé al hombre para All my loving, My love, Hey Jude, y The long and winding road, desde Buenos Aires señores, por celular! pero no me escuchó… waaa waaa waaa.

Cuando Paul quiso explicar que se tenía que ir, la gente gritaba Noooooo, y él Síiiiiiii, y ahí estableció un jueguito de lo más rico con el público, hasta que dijo: “ustedes tienen que dormir y yo también”, en inglés, The End y se acabó la cosa. La abuela de la familia de atrás, una viejita muy linda, dijo: “el mejor regalo que me han hecho en la vida” Y ella sabrá, porque se ve que había vivido.

Al otro día, en un negocio de pullóveres para rockers, la gente que entraba, parecían haber hecho el amor toda la noche, como en esos primeros tiempos del amor… y no, es que habían ido a ver a Mc Cartney, y hablaban de él como se habla del objeto del deseo en esos primeros días. Me incluyo. Había quien fue a los dos conciertos, había quien se iba detrás de él a Brasil y había uno que dice que el año que viene, va a ir a ver a los Stones a todas las ciudades de Latinoamérica. Este es un fan con guita, visteee?

Valió toda la plata pagada y el doble, y todos los conciertos de mi vida que daría a cambio por verlo, menos mal que la vida no funciona así, porque me dolería mucho perderme al calvo nuestro y a Los Van Van. Me fui a comer, adivinen, una suprema sobre Corrientes, y se terminó la noche. He’s going to be in my dreams.

Un abrazo

Camila

Esto fue lo que cantó y en ese orden, un setlist diferente al de los otros conciertos por cinco canciones. Yo esperaba de los otros setlists, Got to get you into my life, que es tremendo tema, y no la cantó, pero a cambio cantó And I love her, y las claves sonaban de lo más lindas, je je.

1. Magical Mystery Tour (The Beatles cover)

2. Jet (Wings cover)
3. All My Loving (The Beatles cover)
4. Letting Go (Wings cover)
5. Drive My Car (The Beatles cover)
6. Highway (The Fireman cover)
7. Let Me Roll It / Foxy Lady (Wings cover) (Instrumental “Foxy Lady” de Jimmy Hendrix)
8. The Long and Winding Road (The Beatles cover)
9. Nineteen Hundred and Eighty-Five (Wings cover)
10. Let ‘Em In (Wings cover)
11. My Love (Wings cover)
12. I’ve Just Seen a Face (The Beatles cover)
13. Bluebird (Wings cover)
14. And I Love Her (The Beatles cover)
15. Blackbird (The Beatles cover)
16. Here Today
17. Dance Tonight
18. Mrs Vandebilt (Wings cover)
19. Eleanor Rigby (The Beatles cover)
20. Something (The Beatles cover)
21. Sing The Changes (The Fireman cover)
22. Band On The Run (Wings cover)
23. Ob-La-Di, Ob-La-Da (The Beatles cover)
24. Back in the U.S.S.R. (The Beatles cover)
25. I’ve Got A Feeling (The Beatles cover)
26. Paperback Writer (The Beatles cover)
27. A Day in the Life / Give Peace A Chance (The Beatles cover) (“Give Peace A Chance” de John Lennon)
28. Let It Be (The Beatles cover)
29. Live and Let Die
30. Hey Jude (The Beatles cover)

Encore:

31. Day Tripper (The Beatles cover)
32. Lady Madonna (The Beatles cover)
33. Get Back (The Beatles cover)

Encore 2:

34. Yesterday (The Beatles cover)
35. Helter Skelter (The Beatles cover)
36. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (The Beatles cover)
37. The End (The Beatles cover)

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comentarios
  1. David dice:

    Yo le había recomendado a ella que se hiciera un blog, pero realmente puede ser una tremenda colaboradora. Cariños a los dos.

  2. Luis Felipe dice:

    Pues qué decir que no se haya dicho ya (o que sí se haya dicho), pues que suscribo todo lo que refieres, Camila, sobre todo ese sentimiento de querer tener a un montón de gente cerca de uno en esos conciertos que de seguro hubiéramos vistos juntos en Cuba si la vida no hubiera dispuesto otra cosa. Yo, recuerdo, solté buenas lagrimotas aquí en México con los Stones, Sabina y (el colmo) Les Luthiers sólo por eso.

    En fin, que con tantas sorpresas que da la vida, quién sabe si algún día compartamos juntos algún otro concierto de McCartney (más Eduardo y mi esposa, of course), pues veo a sir Paul con fuerzas para un par de ellos antes de que llegue a los 70.

  3. guillermo dice:

    LOCOS…IR A VER A ESE VIEJO TONTO Y DECREPITO QUE JUNTA EL DINERO A PALAS MIENTRAS OTROS EN EL MUNDO MUEREN DE HABRE…CUBANS IDIOT…

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