HONESTIDAD LIGHT

Publicado: 18-11-2010 en Sin categoría


A mi padre le robaron una vez la cartera con sus documentos personales y algo de dinero. Un mes después le llegaron por correo los documentos. Con ese gesto, el ladrón le daba a entender algo como: “Asere, tengo que facharme el baro porque la cosa está mala, pero te devuelvo los carnés porque obligar a alguien a hacer trámites en este país, y sobre todo a una persona mayor como usted, eso, vaya, no es de hombre”. Supongo que esa noche el honesto criminal dormiría mucho más tranquilo.

Otro cuento todavía mejor es el de las dos cineastas europeas contratadas por la Escuela de Cine, a una de las cuales una tarde, de paseo con su colega por la Habana Vieja, un ladrón en bicicleta le arrebató la cartera. Horrorizadas, las dos mujeres le contaron a un conocido, digamos que de nombre Heriberto, lo ocurrido. Heriberto les preguntó detalles fisonómicos del delincuente, para asegurarle luego a las mujeres “a ese tipo lo conozco yo” y conminarlas: “vamos a verlo ahora mismo”. Inquietas, las víctimas lo siguieron hasta la entrada de un solar, donde su protector dio en llamar a gritos al sospechoso, a quien llamaremos Pepe. Salió Pepe, y las mujeres lo identificaron enseguida. “Es él”. Para empezar, Pepe estampó un beso en la mejilla de cada una de las víctimas, y cuando Heriberto empezó a reconvenirlo, se excusó diciendo que la cosa estaba peor que nunca, que la lucha no estaba fácil, pero que él era un tipo decente, y además un cinéfilo, y por supuesto lo devolvería todo. Así lo hizo, sólo que entonces empezó a analizar cada objeto y su presunta utilidad para las mujeres, que no podían creerse lo que escuchaban: “coño, mami, este pantalón déjamelo, si a ti te debe quedar un poquito ancho, y aquí tienes tus papeles, pero déjame esta calculadora, total, a ti que te cuesta, y al chama le sirve pá la escuela…”

En un país como este –o mejor, en este país, pues no hay otro país como este- todos tenemos algo de criminales, nuestra honestidad es siempre light. Robar, engañar al otro, adulterar la mercancía o los precios, encontrarse una cartera ajena y creer que eso da derecho sobre el contenido, exactamente igual que un conquistador castellano o británico en tierras no europeas, está incorporado al deber ser personal. Las carencias que padecemos, la perentoria necesidad de resolver, justifican, o eso creemos, la elasticidad moral, la honestidad light. Porque no devolver los documentos, o que Pepe se quedara con el contenido íntegro de la cartera, eso sí sería feo. Eso sí sería robar.

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comentarios
  1. La Costra Nossa dice:

    Del Llano, te sigo desde Monte Rouge, he visto prácticamente todos tus cortos y, además, me parece muy bueno lo que escribes en tu blog, pero, o eres zurdo para la tecnología o no te interesa mucho que te lean, o algo más. Si es lo primero, te puedo ayudar, para que pongas todos los íconos de las redes sociales acá abajo y quienes admiramos lo que haces podamos compartirlo con nuestros propios lectores. Saludos, Andrés Jorge.

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