MARGINADOS

Publicado: 15-01-2011 en Sin categoría

 Ni siquiera la censura basta para explicar por qué algunos artistas cubanos parecen existir al margen de los medios. Obviamente, no por voluntad propia. Tienen un público fiel y numeroso que escucha sus discos, lee sus textos, ve sus películas y espera por las nuevas entregas.

  En todo el mundo existen artistas independientes, alejados de los circuitos comerciales. La cultura entendida como comida rápida seduce a la mayoría, pero siempre quedan gourmets que no se contentan con el hit parade, los bestsellers y las comedias tontas. Tienen sus propios festivales, generan su particular sistema de estrellas, y en la mayoría de los casos es mera cuestión de tiempo que resulten absorbidos por el mainstream. Aquí ocurre lo mismo. Ahora bien, hay gente que no entra por el aro.

 Frank Delgado, por ejemplo. Uno de los trovadores cubanos más talentosos de todos los tiempos, con ingenio pá comer y pá llevar, ha medrado por décadas en peñas, grabando sus discos en casa, consiguiendo sus propios contratos y sus giras. Tiene clásicos indiscutibles que la gente conoció por otro intérprete, como el Son de la muerte en la voz de Sara González. Demasiado irreverente para los asépticos medios nacionales, demasiado intelectual para las disqueras, demasiado sutil para el imbécil turista promedio, tiene un irreductible nicho ecológico en las universidades, entre los profesionales, en las madrigueras del pensamiento. Con los años se ha abierto camino, y su reciente disco con Buena Fe –admiradores confesos de su obra- está sonando bastante, pero sigue siendo fiel al espíritu de la que se dio en llamar Generación de los Topos.

Los Aldeanos son otro caso evidente. Todo el mundo los conoce, todo el mundo los oye. Todo el mundo. A Aldo lo han llevado detenido a una estación donde los mismos policías, en voz baja y mirando de reojo, le han pedido autógrafos.

 Yo también soy de esos. El decálogo de Nicanor lo han visto millones de compatriotas, todos los cubanos dentro y fuera del país, pero todavía no ha merecido una sola crítica en un medio oficial. Ni siquiera una crítica negativa, una que me haga mierda y diga que el decálogo no sirve. He tenido mucha libertad para concebir y filmar los diez cortos, incluso algo de ayuda institucional, pero para la prensa mis cortos simplemente no existen.

Pensándolo bien, Frank, los Aldeanos y yo hemos dicho siempre lo que pensamos, aunque moleste a los de extrema derecha, a los de extrema izquierda o, lo que es todavía más osado, a ambos extremos a la vez. Sí, puede que eso tenga algo que ver.

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comentarios
  1. Luis dice:

    Donde puedo ver Ache?

  2. Viviana dice:

    No sé qué decir exactamente… Hago clic derecho pues me interesa saber si es realmente el blog del Eduardo del Llano que cada cubano conoce a través de Nicanor… parece que sí. Comienzo a leer y no puedo parar, y quisiera gritar, sumar, decir… y me siento tan impotente. Gracias por estas líneas, por compartir tu desahogo, es un privilegio que permite la red social. Me pregunto lo que todos: ¿cuándo?

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