UN UNIVERSO SIN MONK

Publicado: 22-08-2011 en Sin categoría

Las series televisivas no son un fenómeno nuevo. Lo que es nuevo es su número y su presencia. Hay decenas de series norteamericanas de corte policial, de aventuras, de ciencia ficción, dramáticas y de comedia, y un número también muy crecido facturadas en España, en Inglaterra, en casi cualquier país de Europa, Asia y Latinoamérica. Las más afortunadas se convierten en fenómenos planetarios.

Mis favoritas son Friends y Monk. No creo ser demasiado original por eso: aunque es ya un clásico cuyo esquema ha sido copiado desde todos los ángulos imaginables, Friends le sigue gustando a todo el mundo. Su sencillez es engañosa: el trazado de personajes, las líneas argumentales y las anécdotas de cada capítulo revelan un trabajo de equipo que evoca el ambiente del Centro de Control de Vuelo durante una travesía espacial. Para mucha gente, Rachel y Chandler y Joey son personajes más reales que su propia familia. Y no es raro, si se considera en qué compañía permanecen por más tiempo.

Y Monk… ese tipo es inolvidable. Prefiero no concebir un mundo sin Monk. Todos conocemos a alguien así, todos tenemos algo de él, de hecho el nombre se ha convertido en adjetivo. No soy un amante de las tramas policiales, pero, si bien es fascinante ver cómo el detective de las mil fobias desentraña un caso a primera vista imposible, lo mejor de la serie es, de nuevo, el trazado de personajes, cómo avanza la historia personal de cada uno.

Las series son tramposas pero inevitables, como el porno o la lasaña. Avanzan en el tiempo, y uno no puede zafarse, no quiere resistirse a saber si fulana se empata con el otro o de qué manera sobrevive el héroe a su desgracia personal. Lo que en una película el guionista debe resolver en hora y media, en una serie puede hacerlo ir o venir a un ritmo que recuerda precisamente los ciclos de nuestras hambres elementales, y es quizás por eso que las vemos después de cenar y antes de dormir. Los personajes son versiones a un tiempo mejoradas y simplificadas de nosotros mismos, y sus vidas las que queremos vivir o de las que esperamos librarnos; proveen patrones de conducta y frases hechas, arquetipos eróticos y sentidos de la vida.

La democratización de las tecnologías ha hecho frecuente la imagen del socio que pasa por casa con un disco duro externo y nos copia las actualizaciones de un montón de series. Me parece genial, siempre que las tomemos con el mismo espíritu con que comemos vegetales o nos calzamos un preservativo. Hay que dejar tiempo para ver cine. E incluso para vivir, aunque no nos filmen.

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comentarios
  1. liza dice:

    Tu siempre tienes un angulo nuevo para mostrar las cosas, a veces las cosas que no se les escapan a nadie,pero todo el mundo no las puede expresar tan fluida y amenamente,como lo haces en tus escritos. Me gusto el final, donde la ironia del mundo real en Cuba nos golpea cuando el tipo del mercado negro nos salva la vida, esa vida ausente de tecnologia.
    PD.Espero el tuteo no le ofenda.
    Liza

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