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Publicado: 11-09-2011 en Sin categoría

  ¿Son eróticas las Revoluciones?

 Veamos una Revolución cualquiera. El pueblo se echa a la calle masivamente. Gritos, empellones, cuerpos sudorosos que se rozan y entremezclan. Pandémica euforia que nace de la caída del viejo régimen y las promesas del nuevo. Celebración, jolgorio, abrazos y adrenalina. Nada más fácil, en tales circunstancias, que manipular la teta de una correligionaria o quedar ensartado por un bujarrón. ¿Suena como la antesala de una gran orgía de los cuerpos y los sentidos? No cabe duda. A primera vista, las Revoluciones tendrían que ser el espacio primado del Eros.

Así comienza El cuerpo y el delito, un cuento mío de 1996. Supongo que desde mucho antes ya me incomodaba el puritanismo que parece consustancial al pensamiento y la práctica (tenidos por) revolucionarios.

Cuando era adolescente, un conocido de mi año en la vocacional Lenin –donde algunos profesores, linterna en mano, cazaban parejas en sitios oscuros- me reveló que iba al ICAIC, en cuya vecindad vivía, a rebuscar en los latones de basura para agenciarse fragmentos de película de35 mm. Se ven cuadritos de películas que uno conoce, y, si tienes suerte, añadía bajando la voz, encuentras los trozos que cortan, trozos con mujeres encueras.

Para mi generación y algunas más, el porno siempre fue un misterio, algo inaccesible, deseable y un poco vergonzoso. Y el nudismo un concepto al que se aludía con risitas. Teniendo el clima y las playas que tiene, en Cuba sólo hacen topless las extranjeras. Hay prejuicios arraigados, de acuerdo, pero también interdicción y presión política. En Cuba, si una chica amaga desnudarse en una discoteca, se convierte en un problema de seguridad. El desnudo es algo que uno ve en las puestas del grupo de teatro El Público, y ahí es casi siempre masculino. Para la televisión cubana, el cuerpo es peor que el enemigo. Si algunos clips musicales suben un poco la temperatura, el video clip se convierte en tema de debate parlamentario. En todas partes se evita exhibir materiales fuertes en horarios inapropiados, pero en todas partes hay alternativas, al menos después de la una de la madrugada.

La idea es no perjudicar la imagen, la dignidad de la mujer cubana. Muy bien, pero por ver revistas eróticas en un quiosco o pasear por ciertas calles en cualquier ciudad grande, pongamos Hamburgo o Madrid, nadie asume que todas las alemanas o españolas son putas. El que sea tan miserable para pensar que la mujer cubana tiene un precio lo seguirá pensando aunque todas vistan suéteres con cuello de tortuga. Por otra parte, tratando de ser el pueblo más digno se puede llegar a ser un pueblo de reprimidos.

La pertinencia de la prostitución legalizada y la pornografía en una sociedad moderna puede ser discutida, pero discutirla es una pérdida de tiempo. Mucho más sentido tiene, a mi modo de ver, regularla de acuerdo a principios esenciales. Por ejemplo, que involucrar a menores es un crimen sin atenuantes.

Conozco de desventurados que fueron expulsados de prestigiosos centros de enseñanza o de sus empleos por bajar, o incluso por tener, una película porno a las máquinas con que trabajan. De acuerdo, los ordenadores de la academia y la oficina no son para eso. Entonces, ¿dónde están los que sí lo son? ¿Dónde consigue uno cine erótico –del que, por cierto, hay prestigiosos festivales internacionales que lo legitiman como una expresión polémica pero insoslayable de la cultura contemporánea- para consumirlo en privado, en pareja o según la configuración que le dé la gana? El puritanismo y la hipocresía de las autoridades resultan aún peor en provincias. Que levante la mano cualquier dirigente, cualquier censor, cualquier ideólogo a cualquier nivel que no tenga veinte gigas de porno en su computadora personal.

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comentarios
  1. Luis Gomez dice:

    Bueno no me sorprende en Cuba hay doble moral en casi todo. Eso es como cuando Reinaldo Arenas narra en su biografia que habia tenido sexo casual con un policia, y despues de terminar el sexo el mismo policia lo arresto y se lo llevo a una estacion detenido para acusarlo de homosexual. Reinaldo que no tenia pelos en la lengua termino armando un escandalo y gritando lo que acababan de hacer el policia y el y de esa el teniente de la estacion no le quedo mas que dejarlo en libertad. Cosas de mi patria!! Asi que de que la pornografia sea prohibida y que muchos la tengan en su PC, no es nada de asombrar

  2. Pirata Somaly dice:

    Recuerdo que en Cuba habian prostibulos hasta el 65 ,de hecho nosotros los amigos que eramos casi nino ibamos a La Habana y en La Calle Rayo,San Nicolas ,Manrique ,Campanario,desde Dragones a Zanja habian las casas de Putas y la mas famosa era de La Francesa ,que quedaba al lado de Cine Nuevo Continental (Chino)los jodedores del Barrio nos llevanba para cuando abrian la puerta las veiamos ,aquello se llenaba de Soldados y Marinos Rusos…Pero tienes Razon en lo que dices

  3. Ernesto dice:

    Verdaderamente el puritanismo no tiene fundamentos Martianos ni Marxistas. Hoy por hoy( y ayer tambien) es un dogma hipócrita, que nadie sabe a ciencia cierta porque se aplica. Guarda semejanzas con los conceptos de sufrimiento para purificar el espiritu que predican la mayoria de las religiones.
    Lo paradójico es que en mi caso por ejemplo, las primeras veces, despues de salir de Cuba iba a playas nudistas, (digo 100 por ciento) y era un mirón, cosa que en estas latitudes es pensable, solo para los enfermos patológicos.
    Y se daba siempre el caso que como decía chaflan en el chiste de Lolo. Decía, ¡¡¡¡Cómo estaba Lolo!!!! Si lo siembran retoña. Era mi caso. Al cabo del tiempo asimilé que el cuerpo era lo más natural del mundo. Pero me quedó claro, esta como tantas veces, que lo prohibido atrae.

  4. El Lapón Libre dice:

    Hola Eduardo.

    Muy interesante el comentario de tu blog en esta ocasión. Tocas un tema -semi- tabú en el que todos, de alguna forma u otra, participcipan, pero nadie quiere reconocer.cómo partícipe.Vivo en un país capitalista – nórdico- donde el desnudo al cuerpo es algo supernatural. Entre otras cosas, quizás por la cultura de tomar sauna en familia o bañarse desnudo en los lagos y ríos por parte de niños de todas las edades y géneros. Por lo que muy raras veces se dan casos aquí de violaciones, rascabucheos o la búsqueda de lugares apartados por parte de los amantes para hacer el amor. E incluso, las parejas llegan a la sexualidad bastante más tarde que en la mayoría de los países. Por ejemplo, recuerdo una ocasión en la que estando en una sauna popular, vi cómo un padre llevaba a tomar una ducha a sus dos hijas menores en el baño de los hombres, pues al parecer, su esposa o la madre de las mismas no había ido con él. Eso es un país como el nuestro e incluso el algunos europeos cómo: España, Francia e Italia es, simplemente, impensable. Y aquí no hay restricciones por ver o bajar pornografía en tu PC laboral. Aunque -digamos que, profesional o éticamente- no debe ser una aptitud a seguir en tu trabajo, pero si ocurre, no se acaba el mundo por ello. Cuba es un país muy sexual, donde; por ejemplo, la homosexualidad masculina hoy día es muy practicada -en distintos grados de intensidad- por muchos hombres. Sin embargo, la criticas homofóbicas saltan a la cara en cualquier cita masculina dentro de personas, quienes no comparten confianza o amistad íntima. Esto es un país cómo en el que vivo no es ni tema de conversación. Ya que a nadie le interesa en absoluto tu orientación sexual, ni el número de órgamos que disfrutas cada noche. Y pobre de los que se crean el prejuicio superficial -y falsamente extenddido- de que los nórdicos (hombres y mujeres) son fríos. Se llevarán más de una sorpresa.

  5. F. Hebra dice:

    Nunca ha llegado a mis manos el cuento que escribiste y me gustaría leerlo. Yo soy de un poco más atrás; al triunfar la revolución había cumplido 10 años, viví pubertad, adolescencia y mis primeros pininos con el sexo durante los años intensos en que se sustituía un sistema por el otro. Mi opinión es que las revoluciones no son necesariamente eróticas o puritanas sino las doctrinas a las que se ajusten. En el caso de la cubana la doctrina resultó antierótica. Doctrina al fin y al cabo, seguía lineamientos practicamente “sagrados”, y cuando lo sagrado aparece comienza el puritanismo por seguirlo al pie de la letra y a veces violentarlo hasta los extremos. Marx no escribió mucho sobre la sexualidad, por suerte, y mi opinión es que analizó y diseccionó brillantemente las “causas” y “por qués” de la situaciones sociales de aquel momento; pero una vez que comenzó a dictar recetas e instrucciones futuristas ( y otros a seguirlas como sagradas) se debilita su obra; como muestra de su falacia se derrumbaron muros, vinieron revoluciones de terciopelos y hoy solamente un puñado de nostálgicos creen a pie juntilla lo que predijo.
    Recuerdo que aquella revolución sexual (esa sí que fue erótica) que comenzó a finales de los 60 en Occidente también tuvo sus efectos en Cuba, tanto para los que quisimos abrazarla como los que no querían, por pacatos, que hubiera una revolución dentro de otra revolución. Aquello de “amaos los unos encima de los otros” era demasiado parisino y, por ende, decadente, ajeno y contrario a la pureza koljosiana implantada en nuestros bateyes por obra y gracia de Nikitín y otros manuales bíblicos del momento.
    Yo personalmente fui expulsado de la Escuela de Letras al terminar cuarto año por homosexual, por decisión de una homosexual, y como resultado de una acusación para “tapar” una relación sexual. No es un trabalenguas, me explico:
    Era el año 1972, rara era la semana y el día en que no desaparecía un condiscípulo después de una reunión relámpago a las que asistían solamente la dirección de la escuela y los miembros de la UJC y el Partido. Por entonces existía un programa llamado “Inserción” por el cual nos enviaban en rotación de unos seis meses a grupos de alumnos hacia algún plan social para relacionarnos y unirnos a las “verdaderas y heróicas masas trabajadoras”. De alguna manera había que limpiarnos del pecado original de ser “intelectuales”. Todavía me acuerdo del terremoto político que causó el letrero en el baño de los hombres en la escuela, algún hereje tuvo la genialidad de escribir “la mejor manera de acercarse a las masas es singando con ellas”. Muchos piensan que es una leyenda urbana pero yo, y casi todo el resto del alumnado masculino que orinó o defecó ese día en un período de más o menos hora y media tuvo la oportunidad de ver el letrero, yo fui uno de ellos. Al final optaron por ignorar, después de borrar lo escrito, el suceso. Pero las conversaciones en aulas y pasillos llegaron a sobre si iban a tomar huellas en el baño para hallar al culpable. La cosa quedó así. Sigo con la otra historia:
    A un grupo de cinco nos tocó la “Inserción” en el plan de reforestación de la Sierra del Rosario que dirigían Osmany Cienfuegos y su esposa Marcia Leiseca. En nuestro grupo había un matrimonio; la esposa, bonita ella, con buen cuerpo y zalamera, no tardó en empatarse con un mulato muy bien parecido que también era parte de la dirección del plan de reforestación. El marido o los sorprendió o lo sospechó, pero la pelea se oyó a medianoche desde su tienda de campaña y al día siguiente nos explicó su esposa que “fulano” se sintió mal y pidió permiso para a ir a un médico en La Habana. La esposa también era la que estaba al frente de nuestro grupo porque era de la UJC. La pureza de ella y la organización a la que pertenecía estaban en la cuerda floja y decidió esa misma tarde hacer un “círculo de estudio” con nosotros sobre un discurso que había hecho Raúl Castro unas semanas atrás a los miembros de las FAR sobre el “diversionismo ideológico” (me acuerdo de lo del anillo al dedo o lo de como dedo al culo). El círculo de estudio no fue tal, se limitó a leer el discurso e inmediatamente acusarme de que yo tenía todas las características que Raúl Castro enumeraba como evidencia del “diversionista”. Me di cuenta que me había llegado el turno, yo era la próxima víctima de la “limpieza” en la Escuela de Letras.
    Me fui del lugar esa misma noche y al otro día me presenté en la dirección de la escuela. Alegué ante la doctora Dolores Nieves las acusaciones de la esposa y jefa de grupo y me fui a la clase que me correspondía de no haber estado “insertado” en ese momento. Al día siguiente, creo que era viernes, apareció la esposa infiel en la clase, a las tres horas me llamaron a la reunión y en menos de una ya yo había sido expulsado indefinidamente. La persona que dictó mi “sentencia” fue nada más y nada menos que la doctora Mirta Aguirre, Lesbiana Mayor y cabeza del PCC en Humanidades ( aclaro que no sé de ninguna mujer que fuera expulsada por serlo de la Escuela de Letras, todo lo contrario, la propia doctora Aguirre se había encargado de elevar a muchas como “alumnas ayudantes”).
    Para terminar este teque: En la reunión relámpago pasaron del diversionismo ideológico al homosexualismo en cuestión de cinco minutos; la esposa infiel mencionó que ella me había visto hablando en una ocasión en el cine Yara con “elementos evidentemente homosexuales” (ya se me había dicho que yo solamente podría hablar al final para evitar “careos”). La doctora Aguirre le contestó que el hablar con esos elementos no era lo principal sino que “los homosexuales, en líneas generales, eran desafectos a la Revolución” Nadie me preguntó si yo lo era pero decidí inmolarme e interrumpir la farsa: Dije que yo hablaba a diario con homosexuales, sencillamente porque hablaba a diario con alumnos de nuestra escuela, que no entendía cómo los homosexuales no iban a ser desafectos si eran rechazados desde el oficialismo y, ya para terminar de desatar la ira de los dioses, que resultaba muy peculiar que ella fuera precisamente una de las excepciones a su teoría de filiaciones sexuales y afinidades políticas. Se puso de pie muy varonilmente y al mismo tiempo que pedía mi expulsión indefinida ya yo salía de la oficina con más alivio que encabronamiento.
    En 1976, cuando lo de los “cursos para trabajadores”, consideré seriamente volver para terminar el año que me faltaba. Fui a la oficina de administradión de la Escuela de Letras, me recibió la misma administradora, me dijo que podía llenar la solicitud. Le pedí que me asegurara de que no iba a perder mi tiempo- ella sabía toda la historia de cada expulsión. La recuerdo como una mujer noble, muy delgadita, Yolanda. Para que me cerciorara tuvo la bondad de enseñarme la última página de mi expediente en la escuela. No había acta de reunión alguna sino la firma de la doctora Dolores Nieves debajo de una nota escrita a máquina: “Baja a petición del alumno”. Parece que Yolanda se apiadó de mi sorpresa y me dijo: Hebra, puede usted terminar su carrera por el “curso de trabajadores”, en Humanidades recibimos mucha ayuda de la UNESCO y eso conlleva condiciones de ese organismo. Nunca más volví ni terminé la carrera, el asco no me dejó.
    Quizás otras, pero la revolución cubana no fue muy erótica sino más bien castrante, el sexo y cualquiera de sus variantes no fue su fuerte.
    No escribo el nombre de “la esposa infiel” porque impongo el desprecio al odio. Un día en los años 90’s la vi en un programa de PBS en New York donde la entrevistaban en Cuba como “disidente”, esta mujer no para de sorprenderme. Creo que ella es el típico resultado de lo que una vez llamaron el Hombre Nuevo, la desmedida militancia a ultranza, no importa de qué lado ni si habrá víctimas, siempre a estas puede llamársele “colaterales”.
    Como diría Padilla en su Instrucciones Para Ingresar En Una Nueva Sociedad:
    …un paso al frente, y
    dos o tres atrás:
    pero siempre aplaudiendo.

    • El cuento está en Internet, búscalo en Google por mi nombre, por ahí anda.
      Yo estudié en esa misma facultad del 80 al 85 y las cosas habían cambiado bastante, pero creo lo que cuentas y respeto tu historia personal. Claro que en el artículo me refería más a la circulación del porno que a las persecuciones de homosexuales, pero todo viene de lo mismo, de la asunción de una moral espartana como consustancial a ciertas revoluciones que buscan un hombre nuevo y puro. No es que dicha moral sea privativa de esas revoluciones ni las acompañe, invariable, todo el tiempo, pero ahí está y ha hecho el daño que ha hecho.
      E.

      • F. Hebra dice:

        Comprendo, y disculpa porque me alejé un poco del tema central. Tengo mis opiniones sobre el porno, todas buenas. Busco tu cuento sin falta.
        Gracias.

    • Ernesto dice:

      Simplemente impresionante, me pone los pelos de punta, me solidarizo contigo al 100 por ciento.
      Y además te creo.
      Gracias por compartirlo.

  6. Ernesto dice:

    Creo que en cuanto al sexo Marx no escribiera nada, aunque quizas Federico Engels si (desde un punto de vista antropologico), algo se dice de la evolución historica de las sociedades en El Origen de la Familia la Propiedad Privada y el Estado

  7. Me gustaría reproducir este post en la revista cubana free-lance VOCES. Es posible? Gracias! orlandoluispardolazo@gmail.com Orlando Luis Pardo Lazo

  8. De no ser tan puritanos y decir que somos santos, santos cuando en verdad somos diablos, diablos estoy plenamente de acuerdo. El cine erótico es una forma más de expresión de las artes como lo puede ser la escultura o la pintura. Ejemplos sobran desde la edad antigua. Sin embargo, te soy honesto, después de visitar los famosos “go-go’s” y llevar a los amigos que llegaron después, creo que tanto la prostitución como algunos de estos lugares, denigran a la mujer en grado extremo convirtiéndola en un objeto sexual que puede ser adquirido como se compra cualquier mercancía. Es cierto que es el oficio más antiguo de la humanidad, pero no por ello deja de ser un mundo lleno de corrupción, drogas, trata de blancas, abuso infantil y de cuanto Dios creó.
    Soy de esa generación –con muchas canas ya- que se hizo hombre entre los 70’s y los 80’s. Acostumbrados a conquistar el sexo con el “filo del machete”, a la antigua, tallándole y fajándole a las jevas. Créeme, no hay disfrute mayor del sexo que el que se logra cuando la pareja se desea mutuamente y hacen el amor como fieras en celo.
    A mí, que me dejen a la antigua, como decía la canción de Pedro Luis Ferrer. Parodiando a Maceo, el sexo ni se mendiga ni se compra, se conquista con el filo del machete –o el machetico- según corresponda.

    • Completamente de acuerdo. Yo no digo que me guste la prostitución, sino que es inevitable. Es verdad que una cosa es la prostituta que decide serlo porque le gusta, o es buena en eso, y que reclama que la tomen en serio en su trabajo y no le tengan lástima, y otra muy distinta la esclava sexual. Con eso habría que terminar.
      Sí, tallar a una jeva… para empezar, es un verbo en desuso, al menos en ese sentido. Pero es verdad que así decíamos en los 70, y también es cierto que el sexo y el amor así obtenidos tienen buen sabor, en tanto el otro es como la fast food.
      E.

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