SUBMARINO

Publicado: 22-05-2012 en Sin categoría

 El Submarino Amarillo está a dos cuadras de mi casa.

 Es una ventaja, desde luego: siempre he sido un ermitaño, y no es que la tendencia disminuya con la edad, más bien al contrario. Si quedara a tres municipios de distancia habría ido en alguna ocasión, pero no con la frecuencia con que ahora lo hago, cosa de una vez a la semana. La entrada cuesta cincuenta pesos –importe que últimamente se ha instaurado en espacios de este tipo, lo que presupone cierta exclusividad que estaría muy bien si la balancearan muchos sitios baratos- y no todas las bandas valen la pena, así que una vez a la semana es razonable en una ciudad en que, cuando no es temporada de eventos y festivales, no hay muchos refugios para pasar una noche agradable.

 Como diría Zumbado –de quien, por cierto, salen dos libros este año, sendas recopilaciones de su obra por las editoriales José Martí y Letras Cubanas, estén atentos- el Submarino tiene fijador. A casi dos años de su apertura, el aire acondicionado funciona, la oferta gastronómica es excelente,  profesional la atención, el sonido aceptable, la atmósfera seductora. El diseño del local, libremente inspirado en el interior de un sumergible, con emblemas y textos Beatle aquí y allá, no sólo es de buen gusto, sino sutil; no te aplasta, te hace cómplice. El cliente es tratado con respeto; el habitual, con deferencia. Y es un lugar del Estado. Vaya, que un mundo mejor es posible.

 El Guille Vilar y Juanito Camacho seleccionan joyitas en video, y cada noche es diferente. Hay que entender que mi generación, la que antecede y la que sigue no le vieron la cara a la mayoría de sus ídolos rockeros hasta bien avanzados los ochenta, pues ni aparecían en televisión, ni teníamos revistas especializadas, mucho menos los discos originales. Por otra parte, es fácilmente detectable en Juanito y el Guille el placer del coleccionista, de tirar cositas raras, one hit wonders, grabaciones piratas. Hace poco vi, por ejemplo, el primer video de los Bee Gees que se pasó en televisión por allá por 1977 o 78, cantando My world. No otra ejecución del tema, sino exactamente el mismo clip. (Sí, bueno, ya sé que no todo el mundo le descarga a los Bee Gees, pero tampoco es que en esa época pusieran nada más fuerte que ellos o los ABBA. Y en estos días en que Robin Gibb y su vibrato etéreo acaban de dejarnos, valga el homenaje).

 He dicho en otras ocasiones que La Habana necesita lugares caracterizados, con personalidad, y no tres o cuatro, sino un par en cada cuadra, compitiendo entre sí. Como el dinero escasea y el transporte sigue siendo un problema, la gente va del trabajo a la casa, se dispara la telenovela, y a dormir: sólo los más jóvenes, quienes tienen carro o pasan por un infierno hogareño se deciden a lanzarse hasta el Sauce, el Pepito´s bar, el Submarino. Muy pocos salen a cenar, todavía menos invitan amigos a comer en casa. Apenas hay vida nocturna, y esa es la mitad de la vida.

 El Submarino se focaliza en el rock anglosajón de los sesenta y setenta. Excepcionalmente puedes escuchar un tema posterior, o en español, incluso algún tema original de la banda que funja esa noche de anfitriona, pero no es la idea. Un tumbo al otro extremo, estimarían algunos; una suerte dediversionismo ideológico al revés. Bien, ¿y qué? Se trata de un acto de justicia, ¿no?

 Como es natural, el grueso del público lo constituyen quienes acumulan entre cuarenta y sesenta veranos, gente que sigue no sólo el género sino a las viejas bandas (los Kents, los Gens, los Tackson, Red X, Dimensión Vertical, los Gafas) que, con más o menos cambios de alineación, continúan bregando con los clásicos. Sin embargo, también hay grupos nuevos y novísimos que arrastran sus propios seguidores: Osamu, Doble A, Partes Privadas (el hijo de Héctor Téllez es el vocalista), con arreglos a menudo más libres y creativos de los viejos temas. Otro acierto, a mi juicio, es que ninguna banda monopoliza un día fijo, sino que esta semana le puede tocar el jueves y la siguiente el sábado, movilidad que elude favoritismos.

 En el Submarino no hay broncas, ni escándalos.

 We all live in a yellow submarine

yellow submarine

yellow submarine…

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comentarios
  1. marla dice:

    Eduardo, ¿puedes decirme la dirección del Submarino?. Saludos, Marla

  2. Omar dice:

    Que bien. Y habra mercado para muchos mas sitios como este, aunque cubran otras epocas y generos musicales?

    Omar

  3. Asterio Rodríguez Segura dice:

    Guataca. Eso es lo que eres: una guataca de Juanito Camacho y de Guille Vilar. Ambos se están enriqueciendo con los 50 pesitos por persona la entrada y tú de aguantapatas. ¡Dios me libre de poner un pie en semejante antro de perdición! Lo que tienen que hacer es poner la entrada gratis y programar grupos de reguetón, que es lo que la juventud necesita, no esas chochadas de Los Kents y los no sé quién más. ¿Se murió Robin Gibb? No lo sabía… aunque yara era hora ¿no?

  4. Muy interesante¿Se trata de un negocio privado o estatal? En todo caso felicidades, Eduardo, te dieron por la vena del gusto, cerca de casa

  5. Juanjo dice:

    Yo siempre fui u asiduo de la WQAM, conocida como la dobliun, nunca pude con la musiquita española que nos metían por los oídos, de la era franquista, como los Brincos, formula 5, los mustang, etc ni con la nueva trova cubana, soñaba y gozaba mientras escuchaba las bandas yumas de la época y me imaginaba entre otras cosas a los músicos con sus jeanes, sus tachos y sus barbas. A pesar de que el sonido era malo por ser en am (hacíamos antenas para mejorarlos) la música de los 70 con el impetuoso rock británico y americano eran flipantes, fui muy feliz con esa dobliun, entre canción y canción cuando venia la voz del locutor había que bajarla bien, para evitar problemas con los vecinos que pudieran pensar que estaba trabajando con el enemigo, ademas de ser acusado de diversionismo ideológico, de gusano etc, que en aquella epoca era como suicidarte, recuerdo que llego el momento en que me canse de tanta bajadera que me cague en la noticia y al final fui puesto en una listica por el de vigilancia del comité y sabrá dios por quien mas, puse bocinas hasta en el baño y la oía por toda la casa, hasta un poco de ingles aprendí, cuando ya estuve unos añitos después en un país libre, lo primero que busque fueron los videos de Sweet Home Alabama de LS y We are American Band de Grand Funk, coño brother eran como me los imaginaba, !que bárbaro¡, como goze.
    Que vivan todos los submarinos amarillos

    • leonciov dice:

      “Conozco un caso que me da más pena”, en el pueblo de campo en que me críe ser contestatario salía muy caro, recuerdo a un joven que era gay y que acostumbraba a escuchar la “dobliu” en el portal de su casa con un radiecito “Meridian”, como la presidenta del comité y su esposo que era el de vigilancia le llamaron la atención muchas veces por hacer eso. El tiempo pasó y ese chico marchó por el Mariel en el 80 y hasta murió por esas tierras de SIDA, y los hijos de la gente del comité crecieron, y fueron a la guerra de Angola y trajeron una radiograbadora gigantesca, y la ponían a todo lo que daba en el portal, y yo desde mi casa escuchaba clarito a las “Escaleras al cielo” a Grand funk y su “American Band” y todo el rock que les daba la gana y ya nadie les dijo nada a ellos. Entonces es bueno recordar, como yo en esos momentos, al dúo “Los Compadres” (sin el compay) cantando en “Palmas y cañas” …”Como cambian los tiempos Venancio que te parece…”

  6. Alexis Torres dice:

    El mes pasado, el día 11 para ser exactos, tuve la alegría de compartir contigo en el Submarino Amarillo, y con viejos amigos como Jeli y los hermanos Vico. Pasé una gran noche y hasta me pasé un poco de tragos con el Havana Club. Ahora estoy de vuelta en Los Angeles, en la rutina diaria del trabajo, los muchachos, etc, y voy mirando el calendario a ver cuando podré darme otra escapada a La Habana y volver al Submarino. Y por supuesto que te avisaré. Dime que te parecieron las barajas de los Beatles. Un abrazo, Alexis

  7. Deméter dice:

    Cuando supe del Submarino Amarillo sentí una alegría tremenda, al fin un lugarcito donde reunirse con los amigos y disfrutar de la música más embriagadora y genial de la historia. Pero tremenda decepción cuando vi los precios de la entrada, los tragos, las cervezas y los entremeses, nada, que un trabajador promedio no puede ir si no se pasa dos o tres meses reuniendo. Un día gracias a un amigo pude ir y comprobé que es un sitio delicioso, tal como me habían dicho, lástima esas “pequeñas” dificultades que hacen el lugar inaccesible para la mayoría.
    Eduardo del LLano, gracias por tus guiones, tus libros, tus películas y estos artículos; nutren, enriquecen y deleitan. Muchas veces te he visto por la calle y siempre estoy por pararte y decirte un poco de cosas, pero termino pasando de largo porque no quiero que eso pueda ser malinterpretado como fanatismo tonto. En fin, gracias.

  8. El Piter. dice:

    Eduardo, me gustó mucho tu post de hoy. Nos conocemos, pero sólo de vista porque estudiamos un tiempo en la misma facultad universitaria y ambos somos rockeros también en época común. Pues el año pasado, tuve una experiencia poco feliz -aunque no grave- a las puertas del submarino de marras. Resultó que era el mes de julio y hacía un calor de tres pares… Ese día unos amigos suizos y yo, decidimos pasarla “a lo grande” en el submarino -creo que tocaban Los Kents (de quienes soy amigo y admirador)- , Pues resultó que dada la canícula que hacía, decidimos ir al sumergible de los Beatles y… !Qué clase de sospresa nos llevamos! cuando al llegar allí, un par de fortísimos porteros con traje y corbata -muy amablemente, éso sí- nos impidieron el paso porque llevábamos puestos pullóveres con fotos de los Beatles, pero de la cintura para abajo vestíamos short pants. Eran unas prendas veraniegas, correctas, cubrían nuestras rodillas y eran hasta elegantes. dada la situación, esos señores -con pinta de conocer a Los chicos de Liverpool sólo de oidas- nos explicaron que la entrada sólo era admitida con pantalón largo. Yo, acostumbrado todavía a los absurdos en mi isla, simplemente torcí mi cuerpo en función de ida, pero mis amigos “visitantes” se molestaron un poco y pideron una explicación más lógica ante esa medida tan conservadora. Repito yo lo tomé con calma, pero minutos después; me pude a pensar en que ?Cómo era posible que un lugar hecho como homenaje a los Beatles -revolucionarios y ultra modernos por excelencia- y dedicado al Rock o la música alternativa pudiera tener semejantes medidas más dignas del García Lorca en una muestra de ballet u ópera? No es que quiera restarle méritos a la música Rock, Pop o Soul, pero creo que una ropa veraniega correcta y decente – es decir no camisetas, ni short extra cortos o trusas – pudieran admitirse, especialmente en la época de intenso período estival. Al final, volví sobre mis pasos y les sugerí -con semejante nivel de amabilidad- a los gentiles porteros que deberían cambiarle el nombre al lugar por “El Crucero Aurora” (!Huelgan los comentarios!), aunque son !Bienvenidos!.

  9. Camilo dice:

    Visite el Submarino Amarillo con mi esposa hace unas semanas. Somos de la misma epoca tuya, Eduardo, y fans de la musica rock. Naturalmente, pasamos a rendirle homenaje a Lennon en el parque de al lado. Nuestra impresion general del club fue muy positiva. Esa noche tocaban Los Gafas, con buena seleccion de canciones y buena interpretacion. Debo decir en un pequeno parentesis que la unica nota discordante la dieron en la mesa delante nuestra, donde un par de extranjeros groseros se relacionaban con chicas nacionales extremadamente jovenes y estrechamente vestidas (nos parecio obvio que era un caso de ‘jineteo’). Por lo demas, la seleccion de videos fue excelente (todavia me queda el eco del Dreamer de Supertramp), la ambientacion sensacional con letras de canciones incluidas, y hasta los tragos resultaron bien preparados. Lindo lugar a donde no faltare la proxima vez que ande por La Habana.

  10. El Piter. dice:

    !Uh! Veo conflictos generacionales (?o envidia de género?) por allá arriba. Hay un ?personajillo? que critica al redactor de este blog junto a Juanito Camacho y a El Guille. Es cierto que la entrada al submarino es cara para una persona de pueblo simple, pero… ?Qué culpa tienen esas personas de ello? ?Qué lugar en Cuba -para el dsifrute masivo- es barato y posee un poco de dignidad en el servicio? Creo que a quién deberías quejarte -si estás tan “indignado”- es a otra persona, en otro sitio y a otras instancias ?….? Por otra parte ?Regueaton? ?Te parecen pocas las opciones en la isla de ese adefecio -cuasi- musical? Por favor, bastante represión y escarnio ha sufrido mi generación por parte de los abueletes todavía en el poder para que vengan ahora unos niñatos con mal gusto, violencia verbal, apenas poesía y nada de pasión a quitarnos las ínfimas victorias -quizás pírricas- que hemos logrado.

  11. Manuel dice:

    Hola Eduardo sigo tu comentarios exporádicamente cuando tengo tiempo y conexión. Soy de Cienfuegos que debes saber es de las provincias de más tradición y cultura en los temas de la musica Rock y de las decadas 60S, 70S y 80S. No se si has visitado mi provincia y algunos de sus espacios de deste tipo de música. Al Igual que Junito y Guille varios amigos coleccionamos audio y video de esa época. Te invitamos a la peña del Grupo Los Moodys que debes conocer.
    Esperamos tuy respuesta.
    Manuel

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