STONES

Publicado: 25-09-2012 en Sin categoría

 He visto tres veces a los Rolling Stones: en Seltzweg, Austria, 1995; Munich, Alemania, 2003, y en 2007 en Madrid. Privilegio múltiple, si se considera que son mi banda favorita (junto a los Beatles, que están más allá de todo pero se mantuvieron juntos menos de la quinta parte de lo que han durado los Stones), que vivo en Cuba y, last but not least, las entradas para sus conciertos no son exactamente baratas. Ahora leo que están confirmados algunos conciertos para noviembre, señal de arranque de una nueva gira mundial.

 No son Jagger y sus compañeritos bardos o profetas, por más que algunos de sus textos irradien no poca belleza y, sobre todo, un exquisito cinismo; tampoco se trata de los intérpretes que uno buscaría para escuchar ejecuciones virtuosas, al mejor guitarrista o mejor cantante o al mejor batería o lo que sea. El estilo de la banda no se centra en derivaciones jazzísticas, en solos diseñados para el lucimiento de los instrumentistas, sino en ráfagas nerviosas en que las dos guitarras entretejen figuras sin rivalizar entre sí, la sección rítmica va a lo suyo con feroz minimalismo, y la voz se arrastra, potente y sensual como la banda sonora de un sueño erótico. Los Stones -y en particular su frontman; sin ir más lejos, véase el video del reciente hit de Maroon 5, Moves like Jagger– dominan la escena como nadie, con la convicción y el oficio de quien no tiene que demostrar nada, de quien lo hace, simplemente, porque puede hacerlo.

 Energía es la palabra, la energía esencial del rock que mantiene a los setentones británicos en plena forma a pesar de los años, la operación de garganta de Charlie, las drogas que ha tomado Keith y que llenarían un par de trenes de carga, las peleas entre él y Mick, los divorcios, las fluctuaciones de la moda, la crisis de los soportes tradicionales de la música grabada, las predicciones sombrías, el kitsch, los millones y la muerte. Como otros sobrevivientes (Dylan, Starr, McCartney) como sus maestros B. B. King y Chuck Berry y sus varias generaciones de discípulos, los Stones empujan el concepto del rock en tanto música efímera para adolescentes rebeldes y lo recolocan entre los géneros clásicos capaces de conservar la pureza y reinventarse, todo a un tiempo; de tanto levantarse tras el reposo o la caída parecen eternos, como si se empeñasen en demostrar que el fin es sólo una posibilidad, no una sentencia; como si la rebeldía y la irreverencia consistiesen, a los setenta, en no actuar como carcamales vencidos.

 He leído que pronto saldrá Grrr! un CD doble o triple con grandes éxitos y dos canciones nuevas (cabrones, para tener esos dos temas habrá que conseguir el pack entero) y que Bill Wyman, su antiguo bajista, que abandonó el grupo en los tempranos noventa para emprender proyectos en solitario, está ensayando con ellos para algunos conciertos o quizás toda la gira… lo que no es poca cosa, si se considera que es varios años más viejo que los demás, ya anda por los setenta y seis (¡!) En fin, que la nueva gira volverá a galvanizar a sus fans, reunirá tres o cuatro generaciones en un mismo recinto para escuchar uno de los sonidos más inconfundibles del universo rock, dará pie a  caricaturas sarcásticas de cuatro (cinco) viejitos con más de trescientos años de patrimonio común, impulsará las ventas y las apuestas. Apuestas, sí, porque esta será de seguro la última gira.

 O no.

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comentarios
  1. El Lapón Libre dice:

    Pues decirte Eduardo que también he visto a los Rolling Stones un par de veces y , aunque no son mi banda favorita y se dice que no son realemnete ellos los que tocan en la escena ,sino unos musicazos entre bambalinas -cosas que ni niego, ni afirmo- reconozco que verlos en la gran pista inspiran más que respeto: bien por la edad y los años en e;l polvorieno camino del Rock o -cómo has dicho- por ese incombustible derroche de energía que despliega Mick Jagger, quien no para un segundo de bailar, dar saltos, caminar y hasta correr. ?Drogas? ?Trucos? No me importa, son ellos: los legendarios y no me molesta para nada si el exceso de pirotecnia no me permite ver las costuras del carísimo montaje. Son, simplemente, !GENIALES!

  2. Augusto Juarrero dice:

    hasta ahora nada en Ticketmaster!! sigamos esperando.

  3. Charlitos dice:

    Lo siento , pero a mi los STONES que me gustan son los de 30 , 40 o 50 años ha , pero los actuales me parecen un grupo de viejos payasos esperpenticos . Para mi cada cosa tiene su tiempo .

  4. OtroQueOpina dice:

    Lo que dijo Sabina para Dylan sirve, creo mejor, para los Stones.

    “Hay un hueco generacional, porque los chavales de veinte años no tienen Bobdylanes de veinte años”

    (Joaquín Sabina)

    • Liborio Mendigutía dice:

      Es una de las más grandes estupideces que alguien haya dicho jamás. Los jóvenes de 20 años de hoy tienen sus propios iconos, musicales y no. Dylan, Sabina, Mick Jagger, Eduardo del Llano y OtroQueOpina se aferran a los de su época. Vale. Pero no generalicen. Podrían evolucionar inclusive…
      Ah, OtroQueOpina, y si quieres te menciono a los nuevos Bobdylanes con nombre y apellido, ¿eh? Que tu supina ignorancia no te lleve a creer que también los demás son ignorantes.
      Salud, Lib.

      • JELI dice:

        Dejad al otro opinar lo que le de la gana. Porqué los juicios absolutos y las ofensas? No hay que creerse Dios o Zeus todopoderoso. Se me parece esto a los post de otro cierto periodiquillo donde el cubaneo autoritario hace zafra.

  5. Liborio Mendigutía dice:

    Basta de pucheros nostálgicos, Eduardo. Sniff, sniff, sniff… and the tears. Seamos realistas: Mick Jagger no es más que un viejo ridículo y como cantante siempre fue, además de ridículo, desafinado. ¿Ha mejorado a los 70 años? Ahora, si te gusta, bien por ti, cada uno tiene derecho a escuchar lo que le venga en gana. Yo, por ejemplo, prefiero a Los Papines, que son del mismo tiempo…

  6. Juan Miguel dice:

    Díganme si estoy equivocado. El publico que asiste a los conciertos Rock, son los mismos que se escupen en la boca unos a otros para demostrar no sé que cosa. Van con los vaqueros rotos, con los peinados más estrambóticos y mutilados hasta los cojones con todo tipo de alfileres y argollitas. Y siempre con una buena provisión de cocaína y marihuana en sus bolsillos, donde la policía antimotines no les pierde ni pie ni pisada. Difícilmente compran sus entradas dando las gracias y los de nadas, y ni hablar se su nivel cultural.
    Cambiando el tema, ahí les dejo a mi adorado Rubinstein en esta maravillosa interpretación, donde la hermosa Polonesa parece echa a mano. ¡Bravo Rubinstein!

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