LOS MALOS

Publicado: 19-03-2013 en Sin categoría

 Los malos del cine norteamericano tienen un gusto terrible, pero homogéneo.

 Sospecho que para ser villano cinematográfico es fuerza pasar un severo curso de capacitación. El candidato a malvado gótico, por ejemplo, debe aprender a moverse con desenvoltura en castillos umbríos, decorados en tonos de gris, con motivos filosos y picudos, grecas, demonios de piedra, y cualquier cantidad de calaveras humanas expuestas; pintar una pared de naranja o amarillo mostaza está muy mal visto. En materia de vestuario, los indumentos han de ser igualmente oscuros y pesados, con preferencia por las plumas de cuervo; las joyas, mejor de plata que de oro, pues todo el mundo sabe que el oro se guarda en gruesos cofres en un sótano custodiado por dragones, hechizos o, en caso de apuro, dos guardianes que matan el tiempo jugando a las cartas.

 Si eres un malo moderno, las mansiones miamenses con piscina son muy populares. Conviene tener a mano tres o cuatro chicas en topless o bikini y zapatos de tacón alto, bebiendo tragos de colores con sombrillitas (sin emborracharse, eso sí, pues a cambio se espera que estén listas para salir corriendo y gritando cuando lleguen los buenos). Como villano principal, debes usar shorts playeros, camisas chillonas y cadenas de oro, y tener perros de diseño.

 Mi categoría favorita, sin embargo, son los malos étnicos. Para Hollywood, el Otro siempre es elemental y sospechoso. Los rusos, por ejemplo: todavía hoy, para el cine, los fabrican subnormales, neanderthálicos y sin refinar, llenos de planes macabros de dominación y venganza, y lo peor, hablando mal su propio idioma. El cosmonauta ruso de Armageddon, borracho y con un gorro de orejeras en plena estación espacial, es un clásico. Los asiáticos tuvieron su mejor momento en la primera mitad del siglo pasado, cuando se hablaba del peligro amarillo e incluso los dibujos animados los producían dentones, con gafas e indistinguibles entre sí. (El modelo fue igualmente aplicado a personajes que no eran exactamente villanos: actores como Marlon Brando y Mickey Rooney interpretaron sendos japoneses de caricatura en The teahouse of the August moon Breakfast at Tiffany´s, respectivamente). En los tiempos que corren se subdividen en honorables, bien que con muy escaso sentido del humor (los japoneses y coreanos del sur) o torturadores abyectos en uniforme del Ejército Rojo (los chinos comunistas). Después siguen los malos latinoamericanos, invariablemente de pelo negro grasiento y barba cerrada, con gorra de plato, palacios decorados con kitsch restallante y hablando con acento mejicano o portorriqueño no importa donde la acción se desarrolle; los alemanes con el nazi a flor de piel, y la última moda, los malos musulmanes, los peores, los más fanáticos, con un dudoso gusto por el delineador de ojos, que se vale torturar y aislar en prisiones remotas porque sólo así los buenos (categoría que incluye, en este caso, desde simpáticos agentes de la CIA hasta a Robert Downey Jr metido en una armadura metálica) podrán salvar a un montón de inocentes en el mundo libre.

 Lo curioso es que, aunque siempre pierden (no necesariamente al final de la primera película, para garantizar una segunda, pero perderán, usted lo sabe) no parece haber menos demanda de malos calificados. Algo bueno tendrá la profesión cuando tanta gente opta por ser un canalla.

                                                                                                                                                                (18 de marzo 2013)

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comentarios
  1. juan Miguel dice:

    Eduardo:
    No me estas dejando participar en tu blog ¿Esos son tus argumentos? tengo un par de amigos periodistas en el Granma y también en Cubadebate. También tengo a mano la dirección de correos de la Universidad de la Habana, el ICAIC etc.

  2. Erne dice:

    Bro, este es de lo “mas malo” que has posteado…animo, de 1000:1, vas muy bien 😉

    • charlitos dice:

      Erne , si volvieras a leer , te darias cuenta que la ultima linea vale por todo el parrafo , y esta especialmente dirigida a las serpientes como Juan Miguel y sus cuates viboras del granma y cubadebate .

  3. Juan Miguel dice:

    Vamos Charlitos, que este blog cuando yo llegue era como un bar vacío con tejedor en la victrola mientras el bartender Eduardo mataba el aburrimiento sacándole brillo a los vasos con una servilleta de tela. He sido yo el que ha animado este blog que estaba de capa caída. Observa las visitas que traen mis comentarios y compáralas con las de Eduardo. Nada que ver.

    • Juan Miguel dice:

      • charlitos dice:

        Perfecto , esto solo ha servido para recordarme cuando conoci a Tejedor (finales de los 50’s) acompañado por Luis a la guitarra , en el bar de Aguila y San Miguel pasando cepillo , aun no sonaba en la radio .

  4. Juan Miguel dice:

    Siempre será más fácil pararse frente a un lienzo y dándosela de genial, pintar por aquí, el busto de una mujer desnuda con los labios entreabiertos y bien rojos, a la que no se le ven los ojos por culpa del sombrero. Por allá, una serpiente arrastrándose por sobre un cráneo humano del que están saliendo hormigas de la boca y los ojos. Un crucifijo -muy importante- un reloj de pared, una rosa roja sobre el teclado de un piano, y en el atril, la partitura Para Elisa o la música del Titanic. Todo, así, muy preciosista, nada de odiosas pinceladas – Por cierto, que este tipo de cuadro se pinta escuchando el saxofón o rock and roll, nada de pasiones según San Mateo o algún Doble Concierto. Preferiblemente vino, no cerveza. Pelo suelto por el día y pony tales en la tarde con alguna chaqueta sin corbata cuando se va al restaurant. Uno o dos arêtes y cualquier cosa no metálica que le sirva en la muñeca – Entonces viene un crítico y le llama surrealismo – ¿A quién Juan? ¿Al cuadro del crucifijo o al hombre de la chaqueta? Al cuadro.
    ¡Ni que la condenada pintura fuera para filosofar! para eso está la palabra escrita y la oral. Pero siempre será más fácil que ajustarse a la realidad y pintar la Mona -Monna, diminutivo de Madonna, también La buceadora- Lisa.
    Cuando Márquez publico El otoño del patriarca -en la actualidad su obra más estudiada- hubo gran decepción por parte de esos lectores que esperaban más Cien años de soledad- una especie de cuadro con busto de mujer y crucifijo, con más o menos algo que decir, pero que al final, según el mismo Gabo, no era el camino correcto ( no olvidemos también que diez años antes, Juan Rulfo había publicado su Pedro Paramo; un pueblito latinoamericano también perdido en el medio de la nada, donde “las hierbas invadieron el pueblo cuando la gente se fue” a donde se llegaba “por caminos que subían y bajaban, volvían a subir y volvían a bajar”( me dijo un amigo chileno, hombre de muy vasta cultura, que Márquez antes de escribir sus Cien años, se leyó dos veces y seguido a Pedro Páramo. Reinaldo Arenas se escandalizo cuando La casa de las Américas le dio mención a ¿Celestino antes del alba? pero que se notaba la influencia de Cien años de soledad. Celestino antes del alba había sido publicado primero.
    Para un humilde escritor que se la da de genial, de mucha imaginación, siempre será más fácil trabajar desde casa, en la comodidad del hogar, que salir a la calle con su cuaderno de apuntes. Esa es la abismal diferencia con Tolstoi, Hemingway y Blasco Ibáñez; ellos no imaginaron, si no que encontraron: Anna Karenina, Adiós a las armas, Cañas y barros.

  5. Iván Egüed dice:

    JM
    Asere porque no dejas de hablar mierda. La gente no te soporta y te responde para que toda la mierda que hablas no contagie el blog.
    Eduardo en repetidas ocasiones ha dejado claro que a veces tiene problemas con esto de los cometarios debidos (en sus palabras) a su ignorancia.Para que veas, yo escribí aquí uno elogiando su novela Cuarentena que nunca salió.No creo que haya sido censura pues hablaba BIEN de la novela y sin embargo NO SALIÓ.Pero no doy perretas como tú.
    Mas bien creo que censurándote haria lo correcto porque no es que critiques sino que hablas MIERDA CON COJONES.
    Un abrazo,
    DC

  6. Iván Egüed dice:

    Saludos Eduardo,
    Acabo de llegar de la peña de hoy (o ayer) donde presentaste “Casting”. Está espectacular.Tardé un poco en asimilar que lo que estaba viendo era una película de ficción y no un Making Of donde te ponen escenas del casting. De hecho casi creí que habías usado imágenes del casting real que hiciste para “Casting” (no valga la redundacia) como introducción a la película. La forma en que el casting pasa de normal a absurdo y luego haces que el absurdo se sienta normal es prácticamente imperceptible. O sea de principio a fin haces una marioneta del espectador y lo sacudes de un lado a otro a tu antojo (al menos en mi caso fue así).Los actores (si es que actuaron realmente pues no lo parecía) tambien estuvieron geniales.La fotografía estuvo tambien buenisisísima.Debo felicitarte, lo has logrado de nuevo.Ah! y muchas gracias por compartirlo
    .

    IEM

  7. Iván Egüed dice:

    Por cierto Eduardo en “Casting” Luis Alberto sale con un pullover de esos del reggaeton, y en el Makig Of de as de Quatre tu tambien sales con uno.Donde me podría echar uno de esos?

  8. cubana1960 dice:

    Nostàlgicamente hablando, me quedo con “los malos” del cine americano anos 30/40 que la TV cubana hacìa ver casi todos los dìas -rigurosamente despuès de los munequitos de la Disney- en los tardos 60, con sototìtulos (per fortuna!) y, obviamemte. en blanco y negro … Mi “malos” favoritos eran Edward G.Robinson. Peter Lorre ….

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