CREMATA

Publicado: 07-05-2013 en Sin categoría

 Esta semana fui a ver el reestreno de Las viejas putas, en versión de (y dirigida por) Juan Carlos Cremata, en la sala Llauradó.

 Es una obra en cuadros, que le sacaría a Freud más de un sudor frío. Disfruté en particular la escena entre dos ancianas solitarias, una de las cuales trata de convencer a la otra para vivir juntas en lésbica armonía, y aquélla en que la viuda interpretada por un espectacular Orlando Manrufo conversa con la tumba de su difunto marido acerca cómo va la vida, la del país y la suya. No es mi favorita entre las aventuras teatrales de Cremata, pero no importa. Si no recuerdo mal, he visto cinco de sus puestas: antes de Las viejasLa hijastra (a la cual hice referencia en otro artículo, hace unos meses) Nuestro pueblitoSleep (Duerme) y El malentendido. Todas muyyy largas, extremadamente laaargas a nosotros nos gustan laaargas,confiesa el propio director  antes de cada función, prefigurando lo transgresor de tono y contenido que en su trabajo resulta no menos significativo que la valía de la puesta en escena y la rotundidad del trabajo actoral. Y qué bien que así sea. Una temporada de Cremata sacude La Habana.

 El humor, a veces vertebrando toda la pieza, otras asomando aquí y allá en contrapunto a una esencia trágica, a menudo explosivo y de gruesos ribetes pero ocasionalmente sutil, es una clave esencial de toda su obra, escénica y cinematográfica. Esta última, a la que se consagra con la urgencia de los workoholics que tenemos al reloj por enemigo, consta de no pocos títulos esenciales: el corto de ficción Oscuros rinocerontes enjaulados, el pasatiempo documental La época, el encanto y fin de siglo, y los largos NadaViva CubaEl premio flaco y Chamaco, aunque la lista crecerá pronto pues está terminando dos nuevas películas. Una y otra vez demuestra su imaginación visual, su destreza para construir guiones intensos, su predilección por los temas difíciles. Nada, conmovedora; Viva Cuba, la película con niños (que no infantil) más redonda y pujante del cine cubano; El premio flaco, en la que se arriesgó a ofrecer el protagónico a una actriz desconocida y acertó de lleno… Más allá de los premios, y tiene un montón, la obra de Cremata viene con garantía de calidad. Una película puede gustar o ser mejor que otra, pero desde mi punto de vista ninguna es mala, ni siquiera mediana. ¿De cuántos directores nativos se puede decir algo así?

 Como Padura, como Frank Delgado, Cremata es una figura medular en el arte cubano de estos tiempos, no sólo por la valía de su obra o la manera en que sus provocaciones sacan de la modorra a esta ciudad jadeante -recuerdo sus jugosas presentaciones de sus propias películas, con audacia espontánea e imbatible- sino porque es auténtico. Puede tener ideas peculiares en materia indumentaria (Juan Carlos fue el primer tipo que vi en esta ciudad vistiendo un kilt, hace unos años) pero no se disfraza ni reniega; por el contrario, blasona de su naturaleza y sus verdades. Cuando ha elogiado algunas de mis piezas (lo recuerdo entusiasmado con Brainstorm y Casting en particular) lo aprecio doblemente porque vienen de alguien que puede ser muy ácido con lo que no le convence.

 En lo que esperamos los primeros emails airados de espectadores que salen al paso, le aconsejo vaya a ver Las viejas putas. Y llegue temprano, antes de que se acaben las entradas. O algo peor.

ps: Hace unos días inauguré una nueva sección en mi website. Se llama Dicen y la encontrarán arriba, en la raíz, junto a Álbum familiarNicanor O´DonnellLiteratura y las demás. En ella compilo una selección de críticas y reseñas acerca de mi obra, que mantendré razonablemente actualizada.

                                                                                     (6 de mayo, 2013)

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comentarios
  1. lisuja dice:

    Hola Eduardo.Si, Cremata es un genio, a mi, particularmente me guso muchisimo el Premio Flaco y se que Viva Cuba result un poco incomoda, tanto para los que entendieron y los que no.
    Una pregunta. Casting es un lagometraje tuyo? yo he visto unos cuantos, pero no recuerdo haber escuchado sobre este. Me lo aclaras , por favor?
    Gracias!

  2. Raúl dice:

    A mí en lo personal la obra cinematográfica de Cremata no me ha aportado nada especial. En el teatro me parece un excelente director pero pienso que le cuesta despojarse del teatro a la hora de hacer cine. El cine cubano, en mi criterio, peca de que los realizadores se han limitado a lo largo de más de 50 años a pararse a un lado u otro de la “cosa” y ahí se han quedado dejando pasar temas universales por delante de sus narices. Por supuesto, hay excepciones como “Vinci”, “Tres veces Dos” o “El Ojo del Canario” que es de mis favoritas, en la que sus directores se han negado a ser arrastrado por lo mismo con lo mismo. A pesar de que la historia central es un poco de eso mismo que hablaba anteriormente, “Viva Cuba” es la única película de Cremata que he, verdaderamente, disfrutado, con la tremenda actuación de esos dos niños que se embarcan en esta especie de Road Movie que resulta divertida e interesante. “Nada” es, de nuevo, más de lo mismo, que a pesar de que trata de salirse del plato con el uso de los colores o la ausencia de ellos para mostrar ciertas emociones, a mi me resultó tremendamente aburrida con actuaciones propias del teatro, pero que en el cine a mi me parecen extremadamente ridículas. En “El premio flaco” y “Chamacos”, a mi criterio, Cremata se limita a tomar el guión, sacarlo de las tablas y colocarlo en locaciones reales, como el caso del Parque Central en “Chamacos”. En estas dos últimas las actuaciones vuelven a estar más cerca del teatro que del cine y esto puede que a algunos les resulte interesante pero no es mi caso. En fin, yo no soy un crítico especializado ni mucho menos, esto es solo mi criterio como simple espectador y me limito a compartir el sabor que me ha quedado después de ver las películas que dirigiera Juan Carlos Cremata.

  3. Gonzalo dice:

    Desgraciadamente no puedo ver Teatro de Cremata, pero vi su película Nada y me encanto, esta escapao.

  4. Liborio Mendigutía dice:

    ¿Así que has inaugurado una nueva sección para compilar una selección de críticas y reseñas acerca de tu obra? Qué clase de autosuficiente tú eres, compadre. Ególatra. No, y encima hay que tragarse el sofisma: tu obra. ¿Qué obra, Eduardo? ¡Por favor! ¿Llamas obra a un par de novelas que nadie ha podido leer hasta el final y cuatro o cinco guiones para películas insulsas? ¿O de verdad te creíste la tontería de que Vinci era una “obra maestra”? ¿Qué pensaría Spielberg de ti si ve semejante bodrio? Mejor sigue yendo al teatro a ver a Cremata, tal vez aprendas algo… A veces me entran ganas de ponerme serio y cantarte las cuarenta. Después me relajo y me digo: no vale la pena. Es como echar perlas al cerdo, para utilizar una imagen que tú mismo utilizaste antes para con los lectores de tu blog. Es más, me retracto: sigue escribiendo tu bazofia y recpecionando las críticas laudatorias que continuarán lloviéndote. La historia se encargará de ponerte donde te mereces: en el más absoluto olvido. Ni tus nietos, si llegas a tenerlos, van a recordarte. ¡Mediocre!

  5. Edier Valdez dice:

    Creo que Liborio se me adelanto, la verdad estaba esperando que el tema viniera a colacion. Vamos a ver: Del Llano es un maestro del cine y la literatura, se mete mas de un ano en Espana y se muere de hambre a no ser por la mujer/novia que lo mantuvo como un parasito y finalmente la mujer/novia lo sopla y tiene que robotar como un gomache para Cuba. Despues Chile, tampoco se gana ni un duro (como dicen los espanoles) y tambien viviendo a costilla de otra mujer/novia que finalmente tambien lo soplo (por parasito?) Que conste, todo esto se sabe por el propio del Llano. Los grandes literatos o realizadores audiovisuales viven de su arte y no tienen que convertirse en chupones o parasitos para poder subsistir.

    • Edier, es interesante que me ataques de esa manera y luego te preguntes cuáles son mis trabajos. De todas maneras, como veo la clase de lectura que haces de lo que he contado antes de mi vida, te corrijo en un par de puntos: yo viví algo más de un año en España (septiembre 2006 – diciembre 2007) mientras se filmaba una película española cuyo guión había escrito y trabajaba en el guión de otra (que a la larga no se hizo aunque me pagaron en parte). De ese año sólo estuve legal los dos primeros meses, el resto del tiempo me quedé a cuenta y riesgo. Como no tenía residencia, no pudieron contratarme en por lo menos dos buenos trabajos que me ofrecieron: uno como profesor de guión en la Factoría del Guión de Madrid y otro escribiendo guiones televisivos para la compañía que me llevó allí en primer lugar. Aún así, no me morí precisamente de hambre: tenía para mi novia y para mí un apartamento de ochenta y cinco metros cuadrados cerca del final de la línea naranja del Metro; liquidaba el alquiler, la comida, Internet y lo demás con lo que me pagaron por las películas (y aún me sobró para, de regreso en Cuba, producir varios Nicanores) escribí y cobré varios encargos, me publicaron un libro (El universo de al lado, por la editorial madrileña Salto de Página) etc. Por demás, mi novia de entonces, aunque tenía ciudadanía holandesa, fue a España conmigo y regresó conmigo; desde luego, no me mantenía. Regresé porque se hacía muy difícil obtener la residencia (que quería para ir y venir, trabajar un rato y volver; mi plan nunca fue asentarme definitivamente en Europa) extrañaba a mis hijas, quería filmar cosas en Cuba. Me da igual que me creas o no: ocurrió así.
      Respecto a Chile, mi novia de entonces, también una cubana-chilena, tenía y tiene, efectivamente, un buen trabajo y muy buena posición, pero yo no tenía la menor intención de quedarme en Chile más de dos o tres meses cada vez, adonde iba exclusivamente por amor, lo creas o no, así que ni siquiera hice muchos intentos de trabajar allá. Tampoco es que le fueran a dar un trabajo, digamos, de profesor a un tipo que va por dos meses y no desea prorrogarlos. Aceptamos, ella y yo, una relación a distancia, y fue especial mientras duró. Yo me pagaba mis pasajes, todas las veces, y llevaba además algún dinero para mis gastos y compensar los suyos.
      Si lo tuyo es proyectarte y creer que mi vida ha sido como al parecer harías la tuya, estás en tu derecho, pero no tergiverses mis palabras. Ni soy un gigolo ni me interesa especialmente asentarme fuera de Cuba. Por cierto, vivo de mi arte desde 1995, en que renuncié a mi trabajo de profesor de Historia del Arte en la UH. Y si te tomas el trabajo de leer mi curriculum en esta misma página, verás cuanto he hecho. No me creo un supergenio ni una estrella; estoy de acuerdo con que mi obra hablará por mí, y si será recordada cuando yo no esté o bien la olvidarán a los diez minutos, no lo sé. Lo mío es hacerla; lo tuyo, buscarla con respeto, disfrutarla y formarte luego una opinión madura.
      Un saludo
      E.

  6. Raul dice:

    El tema de este post me parece que era acerca de la obra de Juan Carlos Cremata, ya no estoy tan seguro debido a los dos últimos comentario. Edier, si no te gusta lo que hace Del Llano estás en todo tu derecho, pero coño, este blog lleva con 3 comentarios desde el martes y de buena a primera escribes para seguirle la rima al troll guanajo de Liborio Mierdadejutía, valla, yo ya no entiendo nada.

  7. Una que pasa dice:

    De todo lo que he leído en esta entrada lo que más me ha llamado la atención es que tilden a Eduardo de “autosuficiente”. Hay que estar muy jodido de la cabeza para considerar esto un defecto. Papá estado nos tiene tan mal acostumbrados que de aquellos barros son estos lodos.

  8. A ver, gente, ¿por qué le siguen contestando a Juan Miguel y a Liborio? Ignórenlos, como hago yo. Es decir, que cada uno haga lo que le dé la gana, pero según mi modo de ver, una cosa es discutir con un interlocutor en desacuerdo, y otra seguirle el juego a un subnormal (Liborio) y a un fanático (JM). Compréndanlos, ya debe ser bastante triste vivir en un mundo en blanco y negro, un mundo en que la izquierda si no es incondicional es traidora, un mundo sin Chick Corea, Rolling Stones, Chucho Valdés, Charlie Parker y los Beatles. Los pobres, se comprende su resentimiento… En fin, caballeros, un poco de ajuste al tema, como diría mi maestra de sexto grado.
    E.

    • Liborio Mendigutía dice:

      ¡Privelegio! No todos los días de esta vida Eduardo del Llano encuentra tiempo para mencionarlo a uno. Me siento como en un limbo: ¡Eduardo del Llano ha escrito mi nombre! ¿Cómo dejar pasar esta oportunidad única? Bien. Para empezar, Compañera Una Que Pasa, ustede probablemente conozca al Sr. del Llano y tal vez, incluso, pueda contarlo entre sus amistades. Solo así se justifica una afirmación como la suya: que Eduardo del Llano no es autosuficiente. Luego dice que si Papá Estado que si esto que si lo otro… No, no, no, Papá Estado no tiene nada que ver con esto. Mire, le digo, yo conozco a Eduardo del Llano desde su época de estudiante en la Universidad de La Habana, donde cursó la licenciatura en Historia del Arte. Lo conozco desde los tiempos en que fundó aquel grupo horrible que tuvo el mal gusto de llamar Nos Y Otros, qué original… Lo fundó en compañía, si mal no recuerdo, de Luis Felipe Calvo y de un par de pesados más, Aldo, creo, que luego se piró para un país latinoamericano… La bomba con patas de José León Díaz también estuvo en el grupúsculo, y el muy odioso Jorge Fernández Era, quien se autotitula escritor sin haber escrito una línea que valga la pena en su vida. Lo conozco bien desde entonces, desde aquella legendaria fotografía en blanco y negro, en la que un Eduardo flacucho y con espejuelos enormes posa junto a sus socios en el Cementerio de Colón, con el panteón de la logia masónica Silencio detrás. ¿Verdad, Eduardo, que recuerdas la foto? ¿Te acuerdas bien quiénes estaban contigo aquel día en la necrópolis? Digo que si te acuerdas bien, bien, bien… Sé que te estoy pidiendo un esfuerzo supremo, pues han pasado muchos años. Pero, rememora, Eduardo, ¡yo estaba ese día! No exactamente a tu lado… pero estaba allí.
      Quiero señalar con esto que conozco a Eduardo del Llano desde siempre. He seguido su carrera como escritor y como cineasta, también como ¿actor? No hay que insistir en que él es muy mediocre, precisamente su trabajo actoral lo demuestra. Sus libros, desde aquel bodrio que perdió con Yoss en el Luis Rogelio Nogueras, a finales de los 80 o principios de los 90, son pésismos. Sus películas… ¿qué películas? Así, como se ve, Eduardo del Llano es un autosuficiente por gusto y como asegura Edier, ha vivido siempre cual parásito de su pareja de turno.
      Sin embargo… siempre hay un sin embargo. Yo no odio a Eduardo del Llano, como pudiera pensarse. De algún extraño modo lo amo.
      Así que, Eduardo, si quieres puedes seguir exhortando a tus lectores a que ignoren mis comentarios… Por cierto, no tengo nada que ver con Juan Miguel, por favor, no quiero confusiones. Yo seguiré, como hasta hoy, leyendo tu blog y comentándolo, siempre que me lo permitas, asistiendo a tus peñas, Eduardo, viendo tus películas, leyendo tus libros, riéndome con tus chistes o fingiendo que me río… aunque todo no sea más que bazofia. ¿Sabes por qué, Eduardo? Aquí voy. Esta es mi declaración de principios:
      Porque te odio y te amo, te amo y te odio. Te odio. Te amo. Te odio. Te amo. Te odio. Te amo. Te odio. Te amo. Como el Ying y el Yang.
      Hay momentos que te veo como si fueras un genio. Leo y releo tus libros con un gusto… Disfruto tus películas. Oye, el decálogo de Nicanor es algo fuera de liga. Especialmente “Brainstorm” es brillante. ¿Cómo hacer para que me entiendas si yo mismo no me entiendo?
      Para y terminar y para “ajustarme al tema” tal y como pides: En relación con Juan Carlos Cremata y su obra prefiero guardar silencio. No voy al teatro… No me gusta el teatro. Tampoco me gusta mucho el cine. Ni la literatura me gusta demasiado, ni nada…
      Un abrazo ad infinitum de tu admirador número uno, mal que te pese,
      Liborio Mendigutía.

      • Una que pasa dice:

        Bueno, compañero Liborio, discúlpeme.Simplemente me refería a lo de calificar la autosuficiencia como un defecto. En cambio, usted me ha regalado un momentazo a la altura de Sófocles (fíjese que autosuficiencia la mía que me siento destinataria).Vaya, su anagnórisis me ha conmovido.
        Por cierto, disfruto también de su corrección ortográfica y gramatical. Es algo digno de agradecer.
        Sobre Cremata, poco que decir pues no conozco más allá de Oscuros rinocerontes enjaulados.

      • Juan Pablo Noroña dice:

        Estás de pinga, chama.

      • charlitos dice:

        COÑO LIBORIO , SI MAL NO LEO ESTA ES TODA UNA DECLERACION DE AMOR , SOLO TE FALTO EL ANILLO Y LA COPA DE CHAMPAGNE CON FRESAS EN EL FLORIDITA.

  9. […] Eduardo del Llano reseña “Las viejas putas”, la obra más reciente de Juan Carlos Cremata, que se presentó en la sala Llauradó. […]

  10. Rodríguez dice:

    13 comentarios a una entrada de Cremata y solo 3 tienen que ver con él, increíble.

    Para mí el tipo está fuera de seríe tanto en el teatro como en el cine. Concuerdo (aunque algunas películas no me hayan gustado mucho como Viva Cuba y Chamaco) que todas son geniales e imprescindibles para nuestra cinematografía. Yo tengo Nada en DVD y cada vez que lo veo me da roña que las otras dos de la trilogía hayan sido engavetadas por falta de un presupuesto que nunca falla para hacer chapuzas com Sumbe p. ej.

    Creo que el hecho de que Eduardo publique críticas a sus obras no es una muestra de autosuficiencia.Y si la cuestión de que si del Llano es un wevón mantenido o no, no nos incumbe, eso es chisme de revisticas baratas para adolescentes (que por suerte en Cuba no tenemos) y amas de casa sin vida propia. Lo que nos ocupa o debe ocupar son sus trabajos tanto literarios como audiovisuales.

  11. Edier Valdez dice:

    Complaciendo a Rodriguez voy hablare sobre el tema sobre el que escribio Del llano.
    1-Quien es Cremata?
    2-Trabajos Literarios y Audiovisuales de Del llano?….que consume quien y donde, porque no existen ni en librerias ni en videotecas.

  12. Liborio Mendigutía dice:

    Una que pasa: ¿qué significa anagnórisis?
    Juanpa: no se dicen malas palabras, ni se escriben.
    charlitos: exacto.

    • Edier Valdez dice:

      Anagnórisis: En la dramaturgia clásica, reconocimiento de la verdadera identidad de un personaje, confiriendo a la obra dramática un elemento de sorpresa y causando la modificación sensible del argumento y del desenlace.

      • charlitos dice:

        Asi que ese galimatias fue lo que quiso decir “Una que pasa” con ‘anagnorisis’ . Hija no habia que complicar tanto las cosas , si en definitivas Cremata no da para tanto.
        !! SEñOR PERDONALA , PERO NO LA REPRODUZCAS!!

  13. Liborio Mendigutía dice:

    Y voy a dejar claro por qué nadie ha dicho nada sobre Cremata y su obra: porque a ninguno de los lectores de este blog le interesan ni Cremata ni su obra.
    Eduardo, ya te lo he advertido antes: concéntrate en lo tuyo. Lo tuyo es hablar mal del gobierno.

  14. Una que pasa dice:

    ¡Echaaaa! Se pierde una un rato y se forma la asamblea de méritos y deméritos. Bueno, “Charlitos”, tomo nota de su consejo, sobre todo en lo referente a la anticoncepción. Un saludo

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