CÓMO DEBE SER EL CINE TERCERMUNDISTA

Publicado: 06-08-2013 en Sin categoría

 Antes de irme a Tenerife y Madrid por algo más de un año, en septiembre de 2006, me habían contratado un par de veces en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños como asesor de guión. En sustancia, me leía los trabajos de los estudiantes para su corto de graduación (de diez minutos) opinaba y daba consejos. Recuerdo que la mayoría de los muchachos acogía con respeto mis sugerencias, con independencia de que más tarde decidieran aplicarlas o no, pero había un chileno absolutamente impermeable. Su guión constaba de planos lentos y fijos de alguien mirando por una ventana, un caballo pastando a lo lejos, una escena sin diálogos tras otra… En un punto concreto el guión decía algo como “fulano pasa por debajo del árbol y lo mira. El árbol le devuelve la mirada”.  Con toda la elegancia de que fui capaz le pregunté cómo pensaba hacer eso, pues si lo que tenía en mente era emplazar la cámara entre las ramas apuntando abajo, como una subjetiva del árbol, cualquiera pensaría que se trataba de alguien escondido en el follaje y no de que la entidad vegetal contemplaba al caminante… El chico me dio una respuesta vaga, que podría traducirse por “usted no entiende, esto es muy elevado”. En fin, su corto no duró los diez minutos obligatorios, sino casi media hora, pero igual se graduó. Probablemente hubo más de un suspiro de alivio. A algunos estudiantes, me comentó un profesor de la Escuela, habría que esconderles los cassettes de Tarkovski.

 Cuento todo esto porque últimamente ganan en festivales y parecen indicar la dirección correcta para el cine tercermundista películas como Post tenebras lux, de Carlos Reygadas, Libertad y Liverpool de Lisandro Alonso oMis mejores temas de Nicolás Pereda. Ver esta última en el festival de La Habana el año pasado constituyó una experiencia inolvidable: además de ser un desfile de actores feos y de revelar los artificios del cine (micrófonos, miembros del equipo de rodaje) no desde el principio sino transcurrida una hora de película, tiene una escena en que ciertos personajes dicen “vamos a pasear por el prado cinco minutos”, se bajan del carro y se alejan; la cámara se queda dentro del coche con otro personaje… y el plano sigue por espacio de ¡cinco minutos, fijo y sin corte! durante los cuales aquéllos no sólo anunciaron su propósito y se alejaron, sino que jugaron, mataron el tiempo y regresaron.

 Del patio tuvimos La piscina, de Carlos Machado; me gustó, pero le cortaría veinte minutos.

 No es que la preferencia por la narración lenta y los planos eternos sea exclusiva del tercer mundo (ahí están, a guisa de ejemplos recientes, Police adjective, del rumano Porumboiu, las cosas del húngaro Bela Tarr, la insoportable To the wonder de Terrence Malick), pero algunos críticos parecen creer que es esa la dirección correcta para nuestro cine, que las culturas periféricas somos más interesantes si narramos así, que ese es el arteprofundo que merece reconocimiento… No abogo por calcar el mainstream, pero tampoco se trata de dejarle a las cinematografías europeas o norteamericana la exclusiva de géneros o maneras de contar. Queda un amplio espacio, amplísimo, entre Mis mejores temas y lo más ramplón del cine comercial.

                                                                                  (4 de agosto 2013)

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comentarios
  1. EZapo dice:

    El concepto está claro, pero el pensar que es una tendencia y opinión de algunos críticos en y sobre el cine del Tercer Mundo, me parece egocéntrica. Esta tendencia en las producciones y estos conceptos críticos están extendidos en prácticamente toda la producción del cine independiente actual, no importa donde sea producido. Y con total independencia de la calidad de la producción.

  2. F. Hebra dice:

    Vi Solaris de Tarkovski en los tempranos 70’s y salí del cine maravillado; recientemente la compré remasterizada y no pude soportarla, de hecho la vendí en Ebay a quizás otro nostálgico que posiblemente la revenda en Ebay. ¿La inmediatez en la que vivimos es la causa?. ¿Quién se acuerda ( o estaría dispuesto a soportar hoy por hoy) aquellos modems de los 90’s y nuestro deslumbramiento cuando después de dos o tres minutos de sonidos misteriosos finalmente se abría la página en la computadora? Sin embargo, hace poco vi de nuevo Cleo de 5 a 7 y no me aburrió, todo lo contrario. Como también me gustó Police Adjective.
    No creo que el cine tercermundista, ni ningún otro, necesite de fórmulas de “tempo” o ritmo para expresarse sino ponerse al día y dejar que el deseo de llegar al público no quede en segundo plano ante el creador embriagado de sí mismo. Por muy noble y “profundo” que sea el intento, nunca se deben olvidar las coletillas que cuelgan del término Cine: “industry” y “entertainment”.

  3. Gonzalo dice:

    Veras como cuando nadie se acurde de quien es Eduardo del Llano, porque se acabo el castrismo, ese estudiante chileno sera un referente de cine inteligente latinoamericano, siempre sucede así.

  4. Edier Valdez dice:

    “Contratado como asesor de guión”…de que guion, cual es la experiencia de del Llano? Peliculas que nadie recuerda y cortos trasnochados?
    “Pero había un chileno absolutamente impermeable”…Impermeable porque las sugerencias quizas le parecian mediocres? O es que el chileno no puede ser mas inteligente (aunque quizas menos experimentado) que del Llano?
    “Del patio tuvimos La piscina, de Carlos Machado; me gustó, pero le cortaría veinte minutos”…Le ronca la malanga, lo que hay que soportar. No tiene ni siquiera etica profesional con alguien que quizas sea hasta su companero.
    La verdad que este poseido patetico no tiene remedio. Pero con seguridad se cumplira la prediccion de Gonzalo, siempre pasa asi. Vivir para ver.

  5. Juan Miguel dice:

    En realidad no creo que haya un cine que al menos deba ser tercermundista – digo al menos- a pesar de que puede haberlo, como tampoco creo que haya un cine que propiamente deba ser europeo o norteamericano; el cine es el cine, el arte es el arte ¿Que es el arte? se preguntó Tolstoi, y yo le respondo con toda humildad y sin absolutamente ninguna pretensión: déjese de hablar tonterías León, que usted fue demasiado grande como para hacerse preguntillas de adulto romanticón vegetariano ¿a dónde quieres llegar? ese no creo que sea el camino.
    En el Coloquio de los perros, Cipión y Berganza son tan refrescantes y sencillos que hasta un niño disfrutaría esa hermosísima obra a pesar de ser tremendamente filosófica.
    “Y aun de mí, que desde que tuve fuerzas para roer un hueso tuve deseo de hablar,… Siempre, Cipión, te he tenido por discreto y por amigo” le dijo un perro a otro .

    ¿Adulto romanticón vegetariano? Si, y me explico.
    Cuando yo era un niño y escuchaba a mama aconsejar a una amiga acerca de su pareja, me decía:
    “que va, estos adultos son demasiados dramático y yo no entiendo nada” Y entonces seguía jugando con mi trencito.
    Ese sentimiento de una forma u otra, me ha perseguido a lo largo de mi vida, cuando escucho a uno de esos “adultos fisólofos” que se explayan en disertaciones académicas difíciles de roer que parecen decirlo todo y ridículamente, absurdamente, no están diciendo nada.
    Hay tenemos a nuestro Alejo Carpentier, a Julio Cortázar, Camilo José Cela, Oscar Wilde y a todo un ejército que consciente o inconscientemente resultaron tan timadores como aquellos vendedores de ungüentos mágicos para la calvicie en el viejo oeste ¿Nunca han escuchado una entrevista a Cela, a Carpentier, a Cortázar?
    ¡Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres…!
    ¡Que pedante tú! y además, hablan lento, haciendo muecas, como exprimiéndose el cerebro por lo profundísimo y complejo de sus cavilaciones y en definitiva, eso mismo lo pueden decir de carretillas, porque ya se lo saben de memoria. Òscar para nuestros invitados o este mundo es un carnaval de máscaras, tú escoges.
    Es como tocar el piano haciéndose el sublime, el divino, el éter, subiendo cejitas y haciendo pupirupis, boqueando como los peces fuera del agua, tocando un nocturno de Chopin.
    “¿Porque te haces el genio? ¿Y si no lo eres?” le dijo Van Gogh en una ocasión a una pianista.
    A demás, se le podría agregar ¿cuándo escuchas un Cd, te la pasas boqueando con un lagrimón al viento?
    ¡No jodas chico o chica! madura, que al final la mediocridad te pasara la factura. No por mucho llevarte la mano al estómago serás jamás Napoleón- un déspota cobarde que se la pasó corriendo para salvar su vida- puse culo pero lo quite- dejando abandonado a sus ejércitos.

  6. F. Hebra dice:

    Nunca olvidaré aquel artículo que salió en la revista Cine Cubano en plena Ofensiva Revolucionaria.Se llamaba Estética de la Pobreza y lo firmaba Julio García Espinosa. No encuentro rastros en internet de aquel desatino oportunista. Después de años ahora veo que no era más que la versión tercermundista de lo que ahora se conoce como “exploitation films”. Glauber Rocha, Littin, Sanjinés y otros los glamourizaron, y vendían, mientras disfrutaban sus martinis entre la divine gauche europea de la época. Era risible ver en La Habana aquellos cines vacíos donde exhibían El Vuelo del Cóndor, mientras las colas eran interminables para ver El Hombre de Río en otros. Memorias solamente, memorias.

  7. Edier Valdez dice:

    Hebra ahi te dejo con el articulo que buscabas aunque no se llama exactamente con dices. Te confieso que al principio, cuando comence a leerlo (no lo conocia) pase un poco de trabajo pero al cabo de 5 minutos ya estaba completamente dormido. Tienes una paciencia a toda prueba para disparate estas muelas o es mi aversion a la lectura de mas de dos cuartillas. De cualquier manera que lo disfrutes. Ah! y solo por la extension del panfleto ya es un desatino.

    Por un cine imperfecto

    Escrito por Julio García Espinosa

    Hoy en día un cine perfecto -técnica y artísticamente logrado- es casi siempre un cinereaccionario.

    La mayor tentación que se le ofrece al cine cubano en estos momentos -cuando logra suobjetivo de un cine de calidad, de un cine con significación cultural dentro del procesorevolucionario- es precisamente la de convertirse en un cine perfecto.

    El boom del cine latinoamericano -con Brasil y Cuba a la cabeza, según los aplausos yel visto bueno de la intelectualidad europea- es similar, en la actualidad, al que veníamonodisfrutando la novelística latinoamericana.

    ¿Por qué nos aplauden? Sin duda se ha logrado una cierta calidad. Sin duda hay un cierto oportunismo político. Sin duda hay una cierta instrumentalización mutua. Pero sinduda hay algo más.

    ¿Por qué nos preocupa que nos aplaudan? ¿No está, entre las reglas del juego artístico, la finalidad de un reconocimiento público? ¿No equivale el reconocimiento europeo -anivel de la cultura artística- a un reconocimiento mundial? ¿Qué las obras realizadas en el subdesarrollo obtengan un reconocimiento de tal naturaleza no beneficia al arte y anuestros pueblos?

    Curiosamente la motivación de estas inquietudes, es necesario aclararlo, no es sólo de orden ético. Es más bien, y sobre todo, estético, si es que se puede trazar una línea tan arbitrariamente divisoria entre ambos términos.

    Cuando nos preguntamos por qué somos nosotros directores de cine y no los otros, es decir, los espectadores, la pregunta no la motiva solamente una preocupación de ordenético. Sabemos que somos directores de cine porque hemos pertenecido a una minoríaque ha tenido el tiempo y las circunstancias necesarias para desarrollar, en ella misma, una cultura artística; y porque los recursos materiales de la técnica cinematográfica sonlimitados y, por lo tanto, al alcance de unos cuantos y no de todos. Pero ¿qué sucede siel futuro es la universalización de la enseñanza universitaria, si el desarrollo económicoy social reduce las horas de trabajo, si la evolución de la técnica cinematográfica (comoya hay señales evidentes) hace posible que ésta deje de ser privilegio de unos pocos, quésucede si el desarrollo del video-tape soluciona la capacidad inevitablemente limitadade los laboratorios, si los aparatos de televisión y su posibilidad de «proyectar» conindependencia de la planta matriz, hacen innecesaria la construcción al infinito de salascinematográficas? Sucede entonces no sólo un acto de justicia social; la posibilidad deque todos puedan hacer cine, sino un hecho de extrema importancia para la culturaartística: la posibilidad de rescatar, sin complejos, ni sentimientos de culpa de ningunaclase, el verdadero sentido de la actividad artística. Sucede entonces que podemos, entender que el arte es una actividad «desinteresada» del hombre. Que el arte no es un trabajo. Que el artista no es propiamente un trabajador.

    El sentimiento de que esto es así, y la imposibilidad de practicarlo en consecuencia, es la agonía y, al mismo tiempo, el fariseísmo de todo el arte contemporáneo.

    De hecho existen las dos tendencias. Los que pretenden realizarlo como una actividad«desinteresada» y los que pretenden justificarlo como una actividad «interesada». Unosy otros están en un callejón sin salida.

    Cualquiera que realiza una actividad artística se pregunta en un momento dado qué sentido tiene lo que él hace. El simple hecho de que surja esta inquietud demuestra que existen factores que la motivan. Factores que, a su vez, evidencian que el arte no se desarrolla libremente. Los que se empecinan en negarle un sentido específico, sienten elpeso moral de su egoísmo. Los que pretenden adjudicarle uno, compensan con la bondad social su mala conciencia. No importa, que los mediadores (críticos, teóricos,etc.) traten de justificar unos casos y otros. El mediador es para el artista contemporáneo su aspirina, su píldora tranquilizadora. Pero como ésta, sólo quita el dolor de cabeza pasajeramente. Es cierto, sin embargo, que el arte, como diablillo caprichoso, sigue asomando esporádicamente la cabeza en no importa qué tendencia.

    Sin duda es más fácil definir el arte por lo que no es que por lo que es, si es que sepuede hablar de definiciones cerradas no ya para el arte sino para cualquier actividad dela vida. El espíritu de contradicción lo impregna todo y ya nada ni nadie se dejanencerrar en un marco por muy dorado que éste sea. Es posible que el arte nos dé una visión de la sociedad o de la naturaleza humana y que,al mismo tiempo, no se pueda definir como visión de la sociedad o de la naturalez ahumana.

    Es posible que en el placer estético esté implícito un cierto narcisismo de laconciencia en reconocerse pequeña conciencia histórica, sociológica, sicológica, filosófica, etcétera y al mismo tiempo no basta esta sensación para explicar el placer estético.

    ¿No es mucho más cercano a la naturaleza artística concebirla con su propio podercognoscitivo? ¿Es decir que el arte no es «ilustración» de ideas que pueden ser dichaspor la filosofía, la sociología, la psicología?. El deseo de todo artista de expresar loinexpresable no es más que el deseo de expresar la visión del tema en términosinexpresables por otras vías que no sean las artísticas. Tal vez su poder cognoscitivo escomo el del juego para el niño. Tal vez el placer estético es el placer que nos provocasentir la funcionalidad (sin un fin específico) de nuestra inteligencia y nuestra propiasensibilidad. El arte puede estimular, en general, la función creadora del hombre. Puedeoperar como agente de excitación constante para adoptar una actitud de cambio frente ala vida. Pero, a diferencia de la ciencia, nos enriquece en forma tal que sus resultados noson específicos, no se pueden aplicar a algo en particular. De ahí que lo podamos llamaruna actividad «desinteresada», que podamos decir que el arte no es propiamente un«trabajo», que el artista es tal vez el menos intelectual de los intelectuales.

    ¿Por qué el artista, sin embargo, siente la necesidad de justificarse como «trabajador»,como «intelectual», como «profesional», como hombre disciplinado y organizado, a lapar de cualquier otra tarea productiva? ¿Por qué siente la necesidad de hipertrofiar laimportancia de su actividad? ¿Por qué siente la necesidad de tener críticos? -mediadores- que lo defiendan, lo justifiquen, lo interpreten? ¿Por qué hablaorgullosamente de «mis críticos»? ¿Por qué siente la necesidad de hacer declaracionestrascendentes, como si él fuera el verdadero intérprete de la sociedad y del ser humano?¿Por qué pretende considerarse crítico y conciencia de la sociedad cuando -si bien estosobjetivos pueden estar implícitos o aún explícitos en determinadas circunstancias- en unverdadero proceso revolucionario esas funciones las debemos de ejercer todos, es decir el pueblo? ¿Y por qué entonces, por otra parte, se ve en la necesidad de limitar estosobjetivos, estas actitudes, estas características? ¿Por qué al mismo tiempo, plantea estaslimitaciones como limitaciones necesarias para que la obra no se convierta en unpanfleto o en un ensayo sociológico? ¿Por qué semejante fariseísmo? ¿Por quéprotegerse y ganar importancia como trabajador, político y científico (revolucionarios,se entiende) y no estar dispuestos a correr los riesgos de éstos?

    El problema es complejo. No se trata fundamentalmente de oportunismo y ni siquiera decobardía. Un verdadero artista está dispuesto a correr todos los riesgos si tiene la certezade que su obra no dejará de ser una expresión artística. El único riesgo que él no aceptaes el de que la obra no tenga una calidad artística.

    También están los que aceptan y defienden la función «desinteresada» del arte.Pretenden ser más consecuentes. Prefieren la amargura de un mundo cerrado en laesperanza de que mañana la historia les hará justicia. Pero es el caso que todavía hoy laGioconda no la pueden disfrutar todos. Debían de tener menos contradicciones, debíande estar menos alienados. Pero de hecho no es así, aunque tal actitud les dé laposibilidad de una coartada más productiva en el orden personal. En general sienten laesterilidad de su «pureza» o se dedican a librar combates corrosivos pero siempre a ladefensiva. Pueden incluso rechazar, en una operación a la inversa, el interés deencontrar en la obra de arte la tranquilidad, la armonía, una cierta compensación,expresando el desequilibrio, el caos, la incertidumbre, lo cual, no deja de ser también unobjetivo «interesado».

    ¿Qué es, entonces, lo que hace imposible practicar el arte como actividad«desinteresada»? ¿Por qué esta situación es hoy más sensible que nunca? Desde que elmundo es mundo, es decir, desde que el mundo es mundo dividido en clases, estasituación ha estado latente. Si hoy se ha agudizado es precisamente porque hoy empiezaa existir la posibilidad de superarla. No por una toma de conciencia, no por la voluntadexpresa de ningún artista, sino porque la propia realidad ha comenzado a revelarsíntomas (nada utópicos) de que «en el futuro ya no habrá pintores sino, cuando mucho,hombres, que, entre otras cosas practiquen la pintura». (Marx).

    No puede haber arte «desinteresado», no puede haber un nuevo y verdadero saltocualitativo en el arte, si no se termina, al mismo tiempo y para siempre, con el conceptoy la realidad «elitaria» en el arte. Tres factores pueden favorecer nuestro optimismo: eldesarrollo de la ciencia, la presencia social de las masas, la potencialidad revolucionariaen el mundo contemporáneo. Los tres sin orden jerárquico, los tres interrelacionados.

    ¿Por qué se teme a la ciencia? ¿Por qué se teme que el arte pueda ser aplastado ante laproductividad y utilidad evidentes de la ciencia? ¿Por qué ese complejo de inferioridad?Es cierto que leemos hoy con mucho más placer un buen ensayo que una novela. ¿Porqué repetimos entonces, con horror, que el mundo se vuelve más interesado, másutilitario, más materialista? ¿No es realmente maravilloso que el desarrollo de laciencia, de la sociología, de la antropología, de la psicología, contribuya a «depurar» elarte? ¿La aparición, gracias a la ciencia, de medios expresivos como la fotografía y elcine (lo cual no implica invalidarlos artísticamente) no hizo posible una mayor«depuración» en la pintura y en el teatro? ¿Hoy la ciencia vuelve anacrónico tantoanálisis «artístico» sobre el alma humana? ¿No nos permite la ciencia librarnos hoy detantos filmes llenos de charlatanerías y encu¬biertos con eso que se ha dado en llamar mundo poético? Con el avance de la ciencia el arte no tiene nada que perder, alcontrario, tiene todo un mundo que ganar. ¿Cuál es el temor entonces?. La cienciadesnuda al arte y parece que no es fácil andar sin ropas por la calle. La verdaderatragedia del artista contemporáneo está en la imposibilidad de ejercer el arte comoactividad minoritaria. Se dice que el arte no puede seducir la cooperación del sujeto quehace la experiencia. Es cierto. ¿Pero qué hacer para que el público deje de ser objeto seconvierta en sujeto?.

    El desarrollo de la ciencia, de la técnica, de las teorías y prácticas sociales másavanzadas, han hecho posible, como nunca, la presencia activa de las masas en la vidasocial. En el plano de la vida artística hay más espectadores que en ningún otromomento de la historia. Es la primera fase de un proceso «deselitario». De lo que setrata ahora es de saber si empiezan a existir las condiciones para que esos espectadoresse conviertan en autores. Es decir no en espectadores más activos, en coautores, sino enverdaderos autores. De lo que se trata es de preguntarse si el arte es realmente unaactividad de especialistas. Si el arte, por designios extra-humanos, es posibilidad deunos cuantos o posibilidad de todos.

    ¿Cómo confiar las perspectivas y posibilidades del arte a la simple educación delpueblo, en tanto que espectadores? El gusto definido por la «alta cultura», una vezsobrepasado por ella misma, ¿no pasa al resto de la sociedad como residuo que devorany rumian los no invitados al festín? ¿No ha sido ésta una eterna espiral convertida hoy,además, en círculo vicioso? El camp y su óptica (entre otras) sobre lo viejo, es unintento de rescatar estos residuos y acortar la distancia con el pueblo. Pero la diferenciaes que el camp lo rescata como valor estético, mientras que para el pueblo siguen siendotodavía valores éticos.

    Nos preguntamos si es irremediable para un presente y un futuro realmenterevolucionarios tener «sus» artistas, «sus» intelectuales, como la burguesía tuvo los«suyos». ¿Lo verdaderamente revolucionario no es intentar, desde ahora, contribuir a lasuperación de estos conceptos y prácticas minoritarias, más que en perseguir in etemumla «calidad artística» de la obra? La actual perspectiva de la cultura artística no es más laposibilidad de que todos tengan el gusto de unos cuantos, sino la de que todos puedanser creadores de cultura artística. El arte siempre ha sido una necesidad de todos. Lo queno ha sido es una posibilidad de todos en condiciones de igualdad. Simultáneamente alarte culto ha venido existiendo el arte popular.

    El arte popular no tiene nada que ver con el llamado arte de masas. El arte popularnecesita, y por lo tanto tiende a desarrollar el gusto personal, individual, del pueblo. Elarte de masas o para las masas, por el contrario, necesita que el pueblo no tenga gusto.El arte de masas será en realidad tal, cuando verdaderamente lo hagan las masas. Arte de masas, hoy en día, es el arte que hacen unos pocos para las masas. Grotowski diceque el teatro de hoy debe ser de minorías porque es el cine quien puede hacer un arte demasas. No es cierto. Posiblemente no exista un arte más minoritario hoy que el cine. Elcine hoy, en todas partes, lo hace una minoría para las masas. Posiblemente sea el cineel arte que demore más en llegar al poder de las masas. Arte de masas es, pues, el artepopular, el que hacen las masas. Arte para las masas es, como bien dice Hauser, laproducción desarrollada por una minoría para satisfacer la demanda de una masareducida al único papel de espectador y consumidora

    El arte popular es el que ha hecho siempre la parte más inculta de la sociedad. Pero estesector inculto ha logrado conservar para el arte características profundamente cultas.Una de ellas es que los creadores son al mismo tiempo los espectadores y viceversa. Noexiste, entre quienes lo producen y lo reciben, una línea tan marcadamente definida. Elarte culto, en nuestros días, ha logrado también esa situación. La gran cuota de libertaddel arte moderno no es más que la conquista de un nuevo interlocutor: el propio artista.Por eso es inútil esforzarse en luchar para que sustituya a la burguesía por las masas,como nuevo y potencial espectador. Esta situación mantenida por el arte popular,conquistada por el arte culto, debe fundirse y convertirse en patrimonio de todos. Ese yno otro debe ser el gran objetivo de una cultura artística auténticamente revolucionaria.

    Pero el arte popular conserva otra característica aún más importante para la cultura. Elarte popular se realiza como una actividad más de la vida. El arte culto al revés. El arteculto se desarrolla como actividad única, específica, es decir, se desarrolla no comoactividad sino como realización de tipo personal. He ahí el precio cruel de haber tenidoque mantener la existencia de la actividad artística a costa de la inexistencia de ella en elpueblo. ¿Pretender realizarse al margen de la vida no ha sido una coartada demasiadodolorosa para el artista y para el propio arte? ¿Pretender el arte como secta, comosociedad dentro de la sociedad, como tierra prometida, donde podamos realizarnosfugazmente, por un momento, por unos instantes, no es crearnos la ilusión de querealizándonos en el plano de la conciencia nos realizamos también en el de laexistencia? ¿No resulta todo esto demasiado obvio en las actuales circunstancias? Lalección esencial del arte popular es que éste es realizado como una actividad dentro dela vida, que el hombre no debe realizarse como artista sino plenamente, que el artista nodebe realizarse como artista sino como hombre.

    En el mundo moderno, principalmente en los países capitalistas desarrollados y en lospaíses en proceso revolucionario, hay síntomas alarmantes, señales evidentes quepresagian un cambio. Diríamos que empieza a surgir la posibilidad de superar estatradicional disociación. No son síntomas provocados por la conciencia, sino por lapropia realidad. Gran parte de la batalla del arte moderno es, de hecho, para«democratizar» el arte. ¿Qué otra cosa significa combatir las limitaciones del gusto, elarte para museos, las líneas marcadamente divisorias entre creador y público? ¿Qué eshoy la belleza? ¿Dónde se encuentra? ¿En las etiquetas de las sopas Campbell, en latapa de un latón de basura, en los «muñequitos»? ¿Se pretende hoy hasta cuestionar elvalor de eternidad en la obra de arte? ¿Qué significan esas esculturas, aparecidas enrecientes exposiciones, hechas de bloques de hielo y que, por consecuencia, se derritenmientras el público las observa? ¿No es -más que la desaparición del arte- la pretensiónde que desaparezca el espectador? No existe un afán por saltar la barrera del arte«elitario» en esos pintores que confían a cualquiera, no ya a sus discípulos, parte de larealización de la obra? ¿No existe igual actitud en los compositores cuyas obraspermiten amplia libertad a los ejecutantes? ¿No hay toda una tendencia en el artemoderno de hacer participar cada vez más al espectador? Si cada vez participa más, ¿adónde llegará? ¿No dejará, entonces, de ser espectador? ¿No es éste o no debe ser éste,al menos, el desenlace lógico? ¿No es ésta una tendencia colectivista e individualista almismo tiempo? Si se plantea la posibilidad de participación de todos, ¿no se estáaceptando la posibilidad de creación individual que tenemos todos? Cuando Grotowskihabla de que el teatro de hoy debe ser de minorías, ¿no se equivoca? ¿No es justamentelo contrario? ¿Teatro de la pobreza no quiere decir en realidad teatro del más altorefinamiento? Teatro que no necesita ningún valor secundario, es decir, que no necesita vestuario, escenografía, maquillaje, incluso, escenario. ¿No quiere decir esto que lascondiciones materiales se han reducido al máximo y que, desde ese punto de vista, laposibilidad de hacer teatro está al alcance de todos? ¿Y el hecho de que el teatro tengacada vez menos público no quiere decir que las condiciones empiezan a estar maduraspara que se convierta en un verdadero teatro de masas? Tal vez la tragedia del teatro seaque ha llegado demasiado temprano a ese punto de su evolución.

    Cuando nosotros miramos hacia Europa nos frotamos las manos. Vemos a la viejacultura imposibilitada hoy para dar una respuesta a los problemas del arte. En realidadsucede que Europa no puede ya responder en forma tradicional, y, al mismo tiempo, lees muy difícil hacerlo de una manera enteramente nueva. Europa ya no es capaz de darleal mundo un nuevo «ismo» y no está en condiciones de hacerlos desaparecer parasiempre. Pensamos entonces que ha llegado nuestro momento. Que al fin lossubdesarrollados pueden disfrazarse de hombres «cultos». Es nuestro mayor peligro.Esa es nuestra mayor tentación. Ese es el oportunismo de unos cuantos en nuestrocontinente. Porque, efectivamente, dado el atraso técnico y científico, dada la pocapresencia de las masas en la vida social, todavía este continente puede responder enforma tradicional, es decir, reafirmando el concepto y la práctica «elitaria» en el arte. Ytal vez entonces la verdadera causa del aplauso europeo a algunas de nuestras obras,literarias y fílmicas, no sea otra que la de una cierta nostalgia que provocamos. Despuésde todo el europeo no tiene otra Europa a quien volver los ojos. Sin embargo, el tercerfactor, el más importante de todos, la Revolución, está presente en nosotros como enninguna otra parte. Y ella sí es nuestra verdadera oportunidad. Es la Revolución lo quehace posible otra alternativa, lo que puede ofrecer una respuesta auténticamente nueva,lo que nos permite barrer de una vez y para siempre con los conceptos y prácticasminoritarias en el arte. Porque es la Revolución y el proceso revolucionario lo único quepuede hacer posible la presencia total y libre de las masas. Porque la presencia total ylibre de las masas será la desaparición definitiva de la estrecha división del trabajo, de lasociedad dividida en clases y sectores. Por eso, para nosotros la Revolución es laexpresión más alta de la cultura, porque hará desaparecer la cultura artística comocultura fragmentaria del hombre.

    Para ese futuro cierto, para esa perspec¬tiva incuestionable, las respuestas en el presentepueden ser tantas como países hay en nuestro continente. Cada arte, cada manifestaciónartística, deberá hallar la suya propia, puesto que las características y los nivelesalcanzados no son iguales.

    ¿Cuál puede ser la del cine cubano en particular?

    Paradójicamente pensamos que será una nueva poética y no una nueva política cultural.Poética cuya verdadera finalidad será, sin embargo, suicidarse, desaparecer como tal. Larealidad, al mismo tiempo, es que todavía existirán entre nosotros otras concepcionesartísticas (que entendemos, además, productivas para la cultura) como existen lapequeña propiedad campesina y la religión. Pero es cierto que en materia de políticacultural se nos plantea un problema serio: la escuela de cine. ¿Es justo seguirdesarrollando especialistas de cine? Por el momento parece inevitable. ¿Y cuál seránuestra eterna y fundamental cantera? ¿Los alumnos de la Escuela de Artes y Letras dela Universidad? ¿Y no tenemos que plantearnos desde ahora si dicha Escuela deberátener una vida limitada? ¿Qué perseguimos con la Escuela de Artes y Letras? ¿Futurosartistas én potencia? ¿Futuro público especializado? ¿No tenemos que irnospreguntando si desde ahora podemos hacer algo para ir acabando con esa división entre cultura artística y cultura científica? ¿Cuál es el verdadero prestigio de la culturaartística? ¿De dónde le viene ese prestigio que, inclusive, le ha hecho posible acapararpara sí el concepto total de cultura? ¿No está basado, acaso, en el enorme prestigio queha gozado siempre el espíritu por encima del cuerpo? ¿No se ha visto siempre a lacultura artística como parte espiritual de la sociedad y a la científica, como su cuerpo?¿El rechazo tradicional al cuerpo, a la vida material, a los problemas concretos de lavida material, no se debe también a que tenemos el concepto de que las cosas delespíritu más elevadas, más elegantes, más serias, más profundas? ¿No podemos, desdeahora, ir haciendo algo para acabar con esa artificial división? ¿No podemos ir pensandodesde ahora que el cuerpo y las cosas del cuerpo son también elegantes, que la vidamaterial también es bella? ¿No podemos entender que, en realidad, el alma está en elcuerpo, como el espíritu en la vida material, como -para hablar inclusive en términosestrictamente artísticos- el fondo en la superficie, el contenido en la forma? ¿Nodebemos pretender entonces que nuestros futuros alumnos y, por lo tanto, nuestrosfuturos cineastas sean los propios científicos (sin que dejen de ejercer como tales, desdeluego), los propios sociólogos, médicos, economistas, agrónomos, etc.? ¿Y por otraparte, simultáneamente, no debemos intentar lo mismo para los mejores trabajadores delas mejores unidades del país, los trabajadores que más se estén superan¬doeducacionalmente, que más se estén desarrollando políticamente? ¿Nos parece evidenteque se pueda desarrollar el gusto de las masas mientras exista la división entre las dosculturas, mientras las masas no sean las verdaderas dueñas de los medios de producciónartística? La Revolución nos ha liberado a nosotros como sector artístico. ¿No nos parece completamente lógico que seamos nosotros mismos quienes contribuyamos a liberar los medios privados de producción artística?. Sobre estos problemas, naturalmente, habrá que pensar y discutir mucho todavía.

    Una nueva poética para el cine será, ante todo y sobre todo, una poética «interesada», unarte «interesado», un cine consciente y resueltamente «interesado», es decir, un cineimperfecto. Un arte «desinteresado», como plena actividad estética, ya sólo podráhacerse cuando sea el pueblo quien haga el arte. El arte hoy deberá asimilar una cuotade trabajo en interés de que el trabajo vaya asimilando una cuota de arte.

    La divisa de este cine imperfecto (que no hay que inventar porque ya ha surgido) es:«No nos interesan los problemas de los neuróticos, nos interesan los problemas de loslúcidos», como diría Glauber Rocha.

    El arte no necesita más del neurótico y de sus problemas. Es el neurótico quién siguenecesitando del arte, quien lo necesita como objeto interesado, como alivio, comocoartada o, como diría Freud, como sublimación de sus problemas. El neurótico puedehacer arte pero el arte no tiene por qué hacer neuróticos. Tradicionalmente se haconsiderado que los problemas para el arte no están en los sanos, sino en los enfermos,no están en los normales sino en los anormales, no están en los que luchan sino en losque lloran, no están en los lúcidos sino en los neuróticos. El cine imperfecto estácambiando dicha impostación. Es al enfermo y no al sano a quien más creemos, enquien más confiamos, porque su verdad la purga el sufrimiento. Sin embargo elsufrimiento y la elegancia no tienen por qué ser sinónimos. Hay todavía una corriente enel arte moderno -relacionada, sin duda, con la tradición cristiana- que identifica laseriedad con el sufrimiento. El espectro de Margarita Gautier impregna todavía laactividad artística de nuestros días. Sólo el que sufre, sólo el que está enfermo, eselegante y serio y hasta bello. Sólo en él reconocemos las posibilidades de una autenticidad, de una seriedad, de una sinceridad. Es necesario que el cine imperfectotermine con esta tradición.

    El cine imperfecto halla un nuevo destinatario en los que luchan. Y, en los problemas deéstos, encuentra su temática. Los lúcidos, para el cine imperfecto, son aquellos quepiensan y sienten que viven en un mundo que pueden cambiar, que, pese a losproblemas y las dificultades, están convencidos que lo pueden cambiar y revolucionariamente. El cine imperfecto no tiene, entonces, que luchar para hacer un«público». Al contrario. Puede decirse que, en estos momentos, existe más «público»para un cine de esta naturaleza que cineastas para dicho «público».

    ¿Qué nos exige este nuevo interlocutor? ¿Un arte cargado de ejemplos morales dignosde ser imitados? No. El hombre es más creador que imitador. Por otra parte, losejemplos morales es él quien nos los puede dar a nosotros. Si acaso puede pedirnos unaobra más plena, total, no importa si dirigida conjunta o diferenciadamente, a lainteligencia, a la emoción o a la intuición. ¿Puede pedirnos un cine de denuncia? Sí yno. No, si la denuncia está dirigida a los otros, si la denuncia está concebida para quenos compadezcan y tomen conciencia los que no luchan. Sí, si la denuncia sirve comoinformación, como testimonio, como un arma más de combate para los que luchan.¿Denunciar el imperialismo para demostrar una vez más que es malo? ¿Para qué si losque luchan ya luchan principalmente contra el imperialismo? Denunciar al imperialismopero, sobre todo, en aquellos aspectos que ofrecen la posibilidad de plantearse combates concretos. Un cine, por ejemplo, que denuncie a los que luchan los pasos perdidos de unesbirro que hay que ajusticiar, sería un excelente ejemplo de cine-denuncia.

    El cine imperfecto entendemos que exige, sobre todo, mostrar el proceso de losproblemas. Es decir, lo contrario a un cine que se dedique fundamentalmente a celebrarlos resultados. Lo contrario a un cine autosuficiente y contemplativo. Lo contrario a uncine que «ilustra bellamente» las ideas o conceptos que ya poseemos. (La actitudnarcisista no tiene nada que ver con los que luchan). Mostrar un proceso no esprecisamente analizarlo. Analizar, en el sentido tradicional de la palabra, implicasiempre un juicio previo, cerrado. Analizar un problema es mostrar el problema (no suproceso) impregnado de juicios que genera a priori el propio análisis. Analizar esbloquear de antemano las posibilidades de análisis del interlocutor. Mostrar el procesode un problema es someterlo a juicio sin emitir el fallo. Hay un tipo de periodismo queconsiste en dar el comentario más que la noticia. Hay otro tipo de periodismo queconsiste en dar las noticias pero valorizándolas mediante el montaje o compaginacióndel periódico. Mostrar el proceso de un problema es como mostrar el desarrollo propiode la noticia, sin el comentario, es como mostrar el desarrollo pluralista -sin valorizarlo-de una información. Lo subjetivo es la selección del problema condicionada por elinterés del destinatario, que es el sujeto. Lo objetivo sería mostrar el proceso, que es elobjeto.

    El cine imperfecto es una respuesta. Pero también es una pregunta que irá encontrandosus respuestas en el propio desarrollo. El cine imperfecto puede utilizar el documental ola ficción o ambos. Puede utilizar un género u otro o todos. Puede utilizar el cine comoarte pluralista o como expresión específica. Le es igual. No son éstas sus alternativas ni sus problemas, ni mucho menos sus objetivos. No son éstas las batallas ni las polémicas que le interesa librar.

    El cine imperfecto puede ser también divertido. Divertido para el cineasta y para sunuevo interlocutor. Los que luchan no luchan al margen de la vida sino dentro. La luchaes vida y viceversa. No se lucha para «después» vivir. La lucha exige una organizaciónque es la organización de la vida. Aún en la fase más extrema como es la guerra total ydirecta, la vida se organiza, lo cual es organizar la lucha. Y en la vida, como en la lucha,hay de todo, incluso la diversión. El cine imperfecto puede divertirse, precisamente, contodo lo que lo niega.

    El cine imperfecto no es exhibicionista en el doble sentido literal de la palabra. No lo esen el sentido narcisista; ni lo es en el sentido mercantílista, es decir, en el marcadointerés de exhibirse en salas y circuitos establecidos. Hay que recordar que la muerteartística del vedetismo en los actores resultó positivo para el arte. No hay por qué dudarque la desaparición del vedetismo en los directores pueda ofrecer perspectivas similares.Justamente el cine imperfecto debe trabajar, desde ahora, conjuntamente, consociólogos, dirigentes revoluciona¬rios, sicólogos, economistas, etc. Por otra parte elcine imperfecto rechaza los servicios de la crítica. Considera anacrónica la función demediadores e intermediarios.

    Al cine imperfecto no le interesa más la calidad ni la técnica. El cine imperfecto lomismo se puede hacer con una Mitchell que con una cámara de 8 mm. Lo mismo sepuede hacer en estudio que con una guerrilla en medio de la selva. Al cine imperfectono le interesa más un gusto determinado y mucho menos el «buen gusto». De la obra deun artista no le interesa encontrar más la calidad. Lo único que le interesa de un artistaes saber cómo responde a la siguiente pregunta: ¿Qué hace para saltar la barrera de uninterlocutor «culto» y minoritario que hasta ahora condiciona la calidad de su obra?

    El cineasta de esta nueva poética no debe ver en ella el objeto de una realiza¬ciónpersonal. Debe tener, también desde ahora, otra actividad. Debe jerarquizar sucondición o su aspiración de revolucionario por encima de todo. Debe tratar derealizarse, en una palabra, como hombre y no sólo como artista. El cine imperfecto nopuede olvidar que su objetivo esencial es el de desaparecer como nueva poética. No setrata más de sustituir una escuela por otra, un ismo por otro, una poesía por unaantipoesía, sino de que, efectivamente, lleguen a surgir mil flores distintas. El futuro esdel folklore. No exhibamos más el folklore con orgullo demagógico, con un caráctercelebrativo, exhibámoslo más bien como una denuncia cruel, como un testimoniodoloroso del nivel en que los pueblos fueron obligados a detener su poder de creaciónartística. El futuro será, sin duda, del folklore. Pero, entonces, ya no habrá necesidad dellamarlo así porque nada ni nadie podrá volver a paralizar el espíritu creador del pueblo.

    El arte no va a desaparecer en la nada.Va a desaparecer en el todo.

    Cuba, 1969

  8. F. Hebra dice:

    Yo tampoco puedo pasar del primer renglón. Es básicamente la misma candanga del que me referí pero es un autoplagio. Estética de la Pobreza es del 68, del nombre me acuerdo, y este del 69. Gracias, pero no quiero revivir malos ratos leyéndome este teque descerebrado.

  9. Gonzalo dice:

    Pues yo me lo acabo de bajar y te digo que si no me dices que es de Garcia Espinosa, juraría que era de Eduardo del Llano

  10. charlitos dice:

    ANTES DEL 69 A ESTOS INTELECTUALOIDES (GARCIA ESPINOSA , DEL LLANO Y OTRAS YERBAS QUE NI LOS CHIVOS SE COMEN) ,SE LES NOMBRABA COMO DE CAFE CON LECHE , PERO CON EL PROGRESO EN REVERSA DE LA SITUACION CUBANA , AHORA SE LES LLAMA “”INTELECTUALES DE SOPA DE GALLO”” . (Si alguien no sebe a que se le llama sopa de gallo , puede preguntar , pero les adelanto que a los corenos del norte les decomisaron 10 000 toneladas de matera prima para hacer dicha infusion).

  11. Los críticos, cuanto mejores, peores son como realizadores. Eduardo es un buen crítico.

  12. Gabriel dice:

    El problema es que uno no puede decir que una película es aburrida sin arriesgarse a que te tilden de inculto.

  13. bola de humo dice:

    El arte, es todo aquello que quieres locurizar ;me permito crear por este breve espacio de tiempo el verbo “locurizar”, llevar a termino o encausar la locura para que sea consumidad por otros, incluso los que te puedan censurar, esto que hacemos …escribir como dementes al vacio…en estos blog ; para mi es arte, que algunos servirá, a otros cambiará, a algunos amansará, y a otros no menos artistas, los llevara con sueño a sus camas sabiendo que se han comido algo que no les gusta pero que es posiblemente bueno para la salud…
    Pero el artista que solo deja salir de su cerebro encargos y sueños de fabricacion en serie, es solo eso un hacendoso obrero que busca el pan … pan y arte conjugan muy bien, el hambre ha enjendrado mucho arte, por cierto. Si no preguntenle a los panfleteros de la arqueologia , y ninguno te dira que el que pinto el toro en las cuevas del tiempo de la congelacion, fue porque un dia lo vio, le gusto y al parecer hacia bastante que no lo palpaba, fin del cuento: lo pintó…eso es arte “segun dicen algunos”.
    No me extrañaria que en las cocinas de cuba existan los pintores por “cuenta propia” que pinten toros y vacas a tuttipleni con el unico animo de atraerlos ahi mismo, a las cocinas

    Pero mas seriamente….y no digo con esto que el cavernicola no fuera serio, en lo suyo….ni mucho menos el cuentapropista..

    Veamos que al ser mediocre hay que seguirle explicando el arte, como a algunos por ahi, necesitan de alguien que les expliquen los chistes, sobre todo si se trata de ellos mismos…
    Pero el artista deberia reparar mas en ese detalle . ” no os expliqueis tanto” un pedazo de pan
    no se explica tanto, y es toda una creacion…los hay malo, y mejores …claro ese arte es efimero en si mismo a no ser que quede en algun vertedero de nuestros dias algun resquicio que sirva para que en excavaciones futuras alguien viva del panadero y pretenda iluminar a los habitantes del 3015 que .aquel pan que se hacia sin aceite..y bla, bla, bla, lo de siempre conocido. quiero decir lo del arqueologo , y por que no; lo del aceite tambien…

    El arte segun Godard lo explica al mencionar una pregunta que alguien le hiciera sobre algo incomprensible en sus peliculas, a lo que el respondio, “es arte y como arte no lleva explicacion alguna, deberas apropiarte de el”

    Definitivamente el arte para que logre serlo debera tener en una ecuacion al artista y al consumidor, {artista>arteartepan<panadero} en esta linea exite el hambre que desea pan
    y panadero que lo crea…

    El tercer mundista tiene hambre de hacer arte, solo necesita que alguien tenga hambre de consumirlo, por eso en ocasiones es fallido en sus intentos…deberán los artistas del tercer mundo dejar que exista ese hambre real y potenciador del arte pero a su vez dejar que fluya su creacion
    sin proponerselo a si mismo…no seria mala idea que algunos releyeran el segundo capitulo de
    Tom Sawyer "de Mark Twain" el libro (no la obra maestra de Rush) en cuyo decursar nos enseña a darle importancia a lo que tenemos, pero tanta importancia que al final terminamos vendiendola muy cara y con seguridad ; haciendo alusion directa al libro; todos se fueron muy cambiados ese dia a sus casas…repito que estoy hablando del segundo capitulo del Libro Tom Sawyer…donde El (TOM) les enseñó a valorar lo que les vendía, pero evidentemente cada niño ese dia se sintio util a su vez, y quizas de eso se trata tambien el arte, cuando lo apreciamos de la manera mas amplia que nos da nuestro intelecto y nos alberga un sentimiento de "me siento util hoy", me senti bien con el artista y con su arte…

    Conlusion: el arte deberá ser cuando alguien supo tomar nuestro tiempo y llenarlo…

    Gracias

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