LAS PELÍCULAS QUE NO HICE

Publicado: 08-07-2014 en Sin categoría

 Parafraseo el título de un libro de entrevistas a Titón para referirme a un puñado de guiones y argumentos que escribí total o parcialmente y que no llegaron a sustanciarse en películas cabales, o bien lo hicieron sin mi crédito en ellas.

 De los proyectos con realizadores cubanos, recuerdo aquéllos con Rolando Díaz, Guillermo Centeno y Julio García Espinosa. No había demasiados guionistas en los tempranos noventa, y después de mi trabajo con Daniel en Alicia… al menos otros dos realizadores me ficharon de inmediato: Fernando Pérez y Rolando Díaz. Con Fernando, allá por el 95 y 96, escribí La vida es silbar –que tenía una primera versión, del propio Fernando con el joven nicaragüense Humberto Jiménez, pero Humberto había regresado a su país y entonces Fernando me llamó a continuar el proyecto con él-; Rolando, por su parte, me pasó con entusiasmo un argumento que tenía como protagonistas los elevadores de una empresa. Era una buena historia llena de posibilidades, pero no llegamos a encontrar un tono común –probablemente por culpa de mi inexperiencia- y la cosa no pasó de un primer tratamiento.

 Centeno ha realizado cierto número de documentales interesantes –recuerdo, por ejemplo, Sueño tangos–, y a finales de esa década sintió que era hora de asumir el largometraje de ficción y me propuso una historia: la de una mujer cuyo matrimonio no funciona y a quien el Período Especial le permite descubrir sus potencialidades y su valía. Llegamos a presentar una versión del guión en un taller en la Escuela de Cine con el veterano Walter Bernstein, un profesional sobreviviente del macartismo y sus listas negras; en esencia, nos señaló que teníamos buen material dramático, pero no una historia. (Y pese a su edad, me derrotó varias veces al ping pong, juego en que me tengo por diestro). Centeno y yo trabajamos todavía un par de meses más y luego lo dejamos. Hasta donde sé, ha seguido haciendo documentales.

 Julio García Espinosa me habló una vez, en su casa del Nuevo Vedado, de construir un guión con cuatro cuentos míos que le habían encantado. Lleno de entusiasmo, escribí un argumento, le pareció bien… pero los años y la salud impidieron que Julio continuara ese proyecto, o cualquier otro. Lleva un tiempo retirado, tranquilo, bajo el cuidado de su esposa Lola. En 2011 asistieron a una presentación especial de mi primer largometraje, Vinci, gesto que me conmovió profundamente.

 De los extranjeros recuerdo casi una decena; el más conspicuo, el español Benito Zambrano, con quien trabajé en una protoversión de lo que años más tarde se convertiría en Habana blues y por entonces se llamaba ¡Negro! Fueron dos o tres meses difíciles, pues mi impresión era que en realidad Benito no necesitaba otro guionista, le costaba lo suyo aceptar una línea de diálogo que no fuera escrita por él… eso, o que yo sencillamente no era lo bastante bueno o no conectaba con el tono de su película soñada; el caso es que nos separamos y él siguió adelante con el proyecto hasta convertirla en el éxito que fue.

 Hubo otro español, Antonio Cabral, y un francés, Pierre Maraval, y tres alemanes diferentes, Peter, Tuki y Ernst, y hasta un griego de nombre Evris. Atraídos por el boom del tema Cuba que siguió al Buenavista Social Club, todos ellos vinieron a Cuba con una idea y a veces una versión primera de un guión bajo el brazo, preguntaron quiénes eran los mejores guionistas en activo y terminaron recalando en mí.

 El alemán Peter, ex DDR, traía una historia construida a base de clichés puros y duros: una mulata alemana que se quedaba atascada en una Habana en que todos los hoteles estaban llenos (¡!) y debía sobrevivir en la casa de una familia humilde de Centrohabana en los años más duros del Período Especial, con su puerco en una bañera y todo. En ese contexto, el personaje de un médico/botero, por ejemplo, que sostiene una relación sentimental con la chica, responde así cuando ella le sugiere irse con ella a Alemania: No puedo ir contigo, la Revolución me necesita. Peter había pasado apenas una semana por acá, pero creía conocer Cuba mejor que yo, según el expediente de trasladar al trópico sus amargas experiencias con la Stasi. Trabajé unos días con él en Hamburgo en construir el argumento, y entonces le dije que me salía, que no seguiría con él durante las subsiguientes versiones del guión. Renuncié a varios miles de euros, pero la verdad es que no podía con aquel tipo y su rabia acumulada.

 Tuki era un alemán-venezolano que tenía una historia fantástica acerca de Dalí. Fui de nuevo a Hamburgo a trabajar con él, y en pocos días tuvimos un argumento de diez páginas. Lo que ocurrió esta vez fue que al productor Karl Baumgartner –responsable, entre otras, de Luna Papa de Khudojnazarov y Gato negro gato blanco de Kusturica– le encantaron mis aportes a la historia, pero a Tuki no. Karl me llevó con él al festival de Rotterdam a discutir alternativas pero, naturalmente, no podíamos quitarle al tipo su propia película. Al final, no se hizo una ni la otra.

 El tercer alemán, Ernst, era un lunático caraeguante que se creía la reencarnación de Hemingway y quería una película en que a un tal Ernst se le aparecía… el fantasma de Hemingway. Me zafé rápido; años después le fue con el proyecto a Pichi Perugorría, y tampoco consiguió nada.

 La del galo Maraval era un relato en clave cinema noir acerca de bandas gansteriles que, según él, controlaban la Habana actual. Tenía el guión más o menos escrito, pero me contrató para cubanizar los diálogos, y me puso de asesora a su novia, una negra bellísima de Marianao con aserrín de barco pirata en la cabeza, como diría mi socio Bacallao. Las sesiones en que la muchacha me explicaba lo que significaba tenerobsorbo o las diversas maneras de nombrar una pistola o a la policía en slang de Marianao son de lo más surrealista que me ha ocurrido en la vida. Curiosamente, de todas estas películas fue la única en hacerse: Maraval la filmó acá con actores aficionados, socios de su novia, vaya. Según acuerdo previo, yo no figuro en los créditos. Cuando vi la película me alegré muchísimo de que así fuera.

 Cabral, un fanático de los videojuegos y de Monty Python, me propuso la historia de unos jugadores que, en diferentes ciudades del mundo y desde sus respectivos ordenadores, se enfrentan en una batalla naval a la usanza del siglo XVIII. Trabajamos un tiempo en Cuba; luego, en junio de 2005 estaba yo en Innsbruck con Evelin, mi novia de entonces, y el tipo me llamó desde Tenerife para que me reuniera con él allá a dar unos retoques al guión. Le expliqué que estaba pasando unos días con mi chica y su familia, y sin pensarlo me contestó: pues tráete también a tu novia. Fuimos, pues, y finiquitamos el asunto; Evelin alucinaba en las playas tinerfeñas. Entiendo que después Antonio no consiguió hacer la película, más que nada porque la historia apostaba a avances tecnológicos que llegaron demasiado rápido. Pero es un buen tipo, y me gustó trabajar con él.

 La historia del griego, y la de una temba francesa que apenas recuerdo, implicaban a un ciudadano griego o francés que llegaba a Cuba y se enamoraba de una hermosa nativa. Evris era muy informal, desaparecía durante meses hasta que lo hizo del todo; a la gala le entregué lo que me pidió y nunca volví a saber de ella. También hubo otra francesa, joven, a la que rechacé de entrada –traía una historia de una chica parisina varada en Cuba; el único cubano que no parecía subnormal y no trataba de joderla de alguna manera era un periodista independiente– una peruana que me lloró miserias, y un norteamericano, Alex Wolfe, buen socio pero con una historia demasiado escorada hacia los mismos estereotipos, y que encima se fue diluyendo una versión tras otra…

 Una de las últimas películas que escribí para un comitente extranjero fue Óscar: una pasión surrealista. A fines de 2005 me contrató el tinerfeño Lucas Fernández para escribir una película acerca de Óscar Domínguez, un pintor surrealista injustamente preterido, el centenario de cuyo nacimiento se hacía inminente. Escribí el guión y Lucas dirigió la película, que contó con Victoria Abril, Joaquim de Almeida, Emma Suárez y Jorge Perugorría. Estrenada en febrero de 2008, el resultado no fue gran cosa, pero tampoco para arrepentirse: algún crítico la vapuleó, obtuvo un par de premios…

 La vida de cualquier guionista está llena de proyectos que no cuajaron, de broncas con directores, de buenos guiones malogrados… En mi caso, independientemente de que algunas de las historias que me ofrecían me interesaron más que otras, se trató en definitiva de experiencias útiles, de clientes que contrataron mis servicios profesionales –no como bracero, stripper o asesino a sueldo, sino en aquello con que me gano la vida– pagaron bien y en su mayoría quedaron en buenos términos conmigo. Lo que ve la luz es siempre la punta del iceberg…

 

 Hace unos días murió Miriam Dueñas, legendaria diseñadora de vestuario del ICAIC, mulata aún espléndida pese a rondar los ochenta años. Trabajó con los grandes, y me honró al trabajar conmigo en Vinci.

(8 de julio 2014)

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comentarios
  1. Anna dice:

    Esta es mi parte favorita: “…preguntaron quiénes eran los mejores guionistas en activo y terminaron recalando en mí.” Qué grande!!! Dejaste chiquito a W.W. cuando dijo aquello de “me celebro y me canto a mi mismo”.

  2. […] Publicado por Eduardo del Llano en su Blog […]

  3. cuco dice:

    “…preguntaron quiénes eran los mejores guionistas en activo y terminaron recalando en mí.”

    priceless…

  4. Mr. Ladilla dice:

    Fragmentos tomados de una entrevista a Eduardo del Llano en YouTube.

    “A España yo fui con una visa de 2 meses y me quedé un año y 3 meses, quiere decir que estuve 13 meses ilegal y al final de los 13 meses no estaba ni a un centímetro de la residencia (Española) y dejé de intentarlo, por que yo no iba a estar 6 o 7 años mendigandole a funcionarios idiotas. Lo que significa que estuve todo ese tiempo en casa, tenía internet entonces escribí muchísimo, yo casi no salía. Mi novia sí tenía ciudadanía europea, estaba todo el dia trabajando y yo me quedaba en casa y lo que hacía era escribir (…) escribí mucho. (…) De pronto descubrí, no que esto (Cuba) sea bueno pero sí es más barato, siendo bastante cínico esa sería la razon. España no me gustó para vivir, o sea me gustan muchas cosas para vivir pero no me gusta el camino que hay que pasar para llegar a vivir allí. Esta (Cuba) tampoco me gusta mucho, por lo menos no megustan muchas cosas pero entre los dos lugares este es el más barato. Aquí tengo mi casa de la que no me van a botar, tengo una carrera, la gente me conoce, me respeta no los 4 o 5 funcionarios sapingos con los que tuve que lidiar allá en (en España)”

    O sea que el MEJOR GUIONISTA DE CUBA no encuentra trabajo en España en más de un año, al MEJOR GUIONISTA DE CUBA no le dan la residencia española, el MEJOR GUIONISTA DE CUBA tiene que estar “encuevado” en un apartamento de Madrid más de un año a expensa del trabajo de la novia porque no tiene dinero ni para limpiarse el culo, el MEJOR GUIONISTA DE CUBA tiene que vivir en Cuba porque es más barato, el MEJOR GUIONISTA DE CUBA tiene su ¿casa? de donde no lo van a botar. O sea que El bodrio donde vive y se filmó Monte Rouge es donde vive el MEJOR GUIONISTA DE CUBA. Nunca habia oido semejante disparate.

    “luego, en junio de 2005 estaba yo en Innsbruck con Evelin, mi novia de entonces”… Eduardo por curiosidad es la misma novia que te mantuvo en España, o acaso la que te invitaba a Chile.

    • el buen Peder dice:

      Eduardo, yo siempre lo supe, y supongo que ya te habrás dado tú también cuenta de sobra de que este detestable ser, esta detestable ladilla no es otro que tu mariconcito encarnado de siempre, tu querido y recurrente herpe Edier que se niega a abandonarte. El mismo estilo, la misma táctica. Ya no sabe por dónde te va a atacar y vuelve a lo mismo y a lo mismo. Pobrecito, cómo sufre. Yo te recomendaría(Eduardo) que hicieras todo lo posible por averiguar donde vive, que seguro lo tienes muy cerca y no lo sabes, para ver si acabas de hacerle de una vez algo que lo complazca y deje su enfermizo encarne, lo cual le está afectando, si no acaba de encontrar un día alguien que le corresponda. Vaya miseria de persona y de cerebro, y muchos incautos caen a veces en su trampa, interactúan con este ser, porque como todas las plagas, a veces da la impresión de ser algo serio, se muta, engaña, valiéndose de textos de otros, como divulgador. Qué clase de indeseable vómito esa vida tuya Ladilla-Edier. Pero, ¿qué otra cosa podrás hacer?

  5. Mr. Ladilla dice:

    “Renuncié a varios miles de euros, pero la verdad es que no podía con aquel tipo y su rabia acumulada.” Eso se llama dignidad profesional, con tres varas de hambre y el culo remendado pero con dignidad.

  6. Alache dice:

    Sin dudas este blogero, se crees cosas, el golpe sera durisimo cuando ya tardíamente cerca de los 65, se despierte. La reacción de la ingenuidad ligada con el extremo YO, genera una solución ácida con un alto indice de masa patética desprendiendo gases pestíferos.
    Por eso es tan importante tener amigos, para que te alumbren, conozco otro que aunque no tiene degenerado su ego si es muy distraído y al no tener verdaderos amigos, no se ha enterado que en la puerta de su casa, que fue de sus abuelos, todavía a hay una chapilla de aquellas que en los primeros 60 decía, “Esta es tu casa Fidel”. nadie le dice nada y el pobre cuando expresa sus gusanerias en grupo la gente, que sabe del ya despintado letrerito, se pira y el, el no sabe porque.

  7. charlitos dice:

    En La Habana:
    Según la madre, su hijo debió “coger el lápiz y enterrárselo en el brazo o en la espalda… o por un ojo… o por donde seaaaa”. Sino “meterle una silla por la cabeza y despingarlo de una sola vez, para que lo respeten, cojoneeee”. Cubanet.
    !! Y para este pueblo se va a hacer cine de arte!!. !!!! No jodas Eduardo, !!!

    • Mr. Ladilla dice:

      ¿Y desde cuando es arte un corto donde ponen micrófonos, o una reunión en un periódico, o tratar de conseguir una bandera cubana para una asamblea del CDR? Si acaso es exótico para los extranjeros. La realidad es que para los cubanos eso no es más que la prolongación de la misma cochambre. Si eso es arte vaya el mundo al carajo.

  8. Eduardo del Llano, un día
    de ti me quise alejar
    y dejarme de llamar
    Liborio Mendigutía.
    Pero el sol no más salía
    y la pena me embargaba,
    la nostalgia me alcanzaba
    y me ponía a llorarte,
    porque en lugar de olvidarte
    mucho más te recordaba.

  9. Cerdos, os doy un aviso: Estoy de vuelta!

  10. Ruben dice:

    20 anos de la masacre del remorcador 13 de Marzo. ¿Cuando el realizador e intelectual de izquierda dueno de este blog va a hacer un documental sobre ese horrendo crimen sin castigo?

  11. asere dice:

    acabo de ver un fragmento de una pelicula que tiene su mano negra senor… algo de lisanka o algo asi… la verdad ud deberia cumplir 20 anos en una prision siberiana por sabotaje al arte… que horrible pendejo…

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