AUTORES

Publicado: 29-07-2014 en Sin categoría

I

 El francés Jean Pierre Jeunet tiene un estilo tan reconocible como la voz de Louis Armstrong o el Picasso azul. Aunque la película de este año, The Young and prodigious T.S.Spivet no es exactamente mi favorita entre las suyas, lleva su firma en el protagonista a quien el universo considera un bicho raro, en esa obsesiva revisión de los detalles y la minuciosa concatenación de causas y efectos, en la presencia de actores fetiche, en el color saturado y los giros inesperados en la trama. Como al David Lynch de Dune –bueno, no tanto– a Jeunet los encargos no le salen bien; Alien resurrection (1997) es lo más opaco de su filmografía, aunque aún ahí se las arregló para inyectar en la dirección de arte algo de su peculiar imaginería y colar, si no a su colaborador habitual Marc Caro, sí a uno de sus actores fijos, Dominique Pinon. Con todo, sus mejores trabajos son Delicatessen (1991), Le fabuleux destin de Amélie Poulain (2001), Un long dimanche de fiancailles (2004) y Micmacs à tire-larigot (2009).

 Lo curioso es que la última película de Wes Anderson, The Grand Budapest Hotel, inspirada en textos de Stefan Zweig, me recordó a Jeunet tanto o más que a sus propios trabajos previos como The Royal Tenenbaums (2001) o The life aquatic with Steve Zissou (2004). No sé si Anderson se está contaminando de Jeunet, pero en cualquier caso el resultado es estupendo, y The Grand Budapest Hotel mi película favorita del texano.

 Agnes Jaoui es otra autora francesa bastante menos conocida, artífice de comedias sofisticadas, líricos collages del ridículo cotidiano. Alguna vez estuvo por acá, durante el Festival de Cine Francés hará cinco o seis años, y me impresionó su sencillez. Acabo de ver Au bout du conte (2012), que recomiendo junto a la exquisita Le goût des autres (2000).

II

 Por esencia, el cine es un arte colectivo: los estudios contratan a un director para un proyecto que no necesariamente ha partido de él, y tienen voz decisiva en la selección del personal técnico y artístico, en el rodaje, la posproducción y el corte final (de ahí tantas películas con el rótulo el corte del director: si eso ocurre es invariablemente porque la versión primera ha tenido éxito y los productores quieren sacar otra tajada con un corte alternativo; nunca verás el corte del director de una obra que haya devenido un fracaso comercial). Los actores sugieren cambios de líneas o meten abiertamente el pie, el editor, si es bueno, asumirá creativamente su trabajo, etcétera; en otras palabras, la presencia del autor queda por lo regular considerablemente diluida. Eso no es malo en sí mismo, como ningún autor es automáticamente bueno o tiene que gustarme por el hecho de serlo, pero vista la superabundancia de cine para usar y tirar, se agradece la existencia del reverso de la moneda: artistas como Chaplin, Woody Allen, los hermanos Coen, Nikita Mijalkov, Asghar Farhadi, Takeshi Kitano, Roman Polanski, Jean Pierre Jeunet, que dejan su huella en todas las fases del desarrollo de la obra y la convierten en un vehículo para su expresión personal, casi como un ensayo, una epístola, un diario íntimo al que nos asomamos fascinados.

III

 Y ya que hablo de cine, por estos días he visto Boccaccerías habaneras, de Arturo Sotto, premios Coral de Guión y del Público en el festival de La Habana el pasado diciembre. Es una comedia elegante, con el sabor de la commedia italiana de Dino Risi, Mario Monicelli, Ettore Scola, Luigi Comencini, Pietro Germi;  no sólo –ni tanto– por reformular historias de Boccaccio sino por la inteligente orfebrería del guión. Es otra película cubana acerca de la supervivencia, las jineteras, marginales tramposos y extranjeros aprovechados, de esas que hartan al personaje del escritor bien interpretado por el propio Sotto, y a la vez una apuesta por un cine que no se mire todo el tiempo el ombligo o todavía más abajo.

 Y el domingo 20 se estrenó Meñique, de Ernesto Padrón, versión libre del cuento de Martí, quien a su vez lo versionó del original francés. Se trata del primer largometraje cubano animado en 3D (referido al tratamiento volumétrico de los objetos, no a la estereoscopía). A mi modo de ver, lo mejor de la película es la manera en que funciona la mezcla de contexto europeo medieval y picaresca criolla. Eso sí, me habría gustado que el gigante tuviera más peso. En la trama, quiero decir.

 (29 de julio 2014)

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comentarios
  1. Eduardo: escribe siempre nunca dejes de hacerlo. Cuando hay talento no importa el partido político en el que nos guste estar. El engranaje de palabras; el talento y y el fino estilo literario sobresalen por encima de todo. Muchos de tus escritos me han hecho vibrar; despertar; recordar….

  2. Abel Lloret dice:

    Casualmente acabo de ver “The Grand Budapest Hotel”, que me gustó cantidad, y con estelar elenco. El Nuevo Herald de Miami, en la sección relacionada, dedicó una página completa a “Meñique” de Ernesto Padrón. En el post anterior te puse más información sobre Daniel Higiénico y la Quartet….

  3. charlitos dice:

    …gracias también a ti y a Peder por el granito de lucidez que aportan entre tanta escoria. Y no le concedo a escoria el significado que se le dio en el 80, sino el de puro y simple desperdicio humano.
    E.

    Si en lugar de COMUNISTA hubieras nacido CATOLICO , al menos sabrias que el unico pecado que Dios no perdona es LA SOBERBIA.

    “”SI TRISTE ES NO TENER AMIGOS , MAS TRISTE ES NO TENER ENEMIGOS””

    charlitos.

    • Alache dice:

      Gracias por lo que me corresponde bloguero, solo recordarte que el significado que le dio Fidel Castro a escoria en el 80, ( yo si puedo decir Fidel y no como tu infeliz, que tienes que decir el 80) es el mismo, exactamente que el que tu describes,(“puro y simple desperdicio humano”) y lo uso el satrapa cuando “El hombre nuevo” le lleno en una semana la embajada de Peru.
      Siempre me sentí, me siento y me sentiré muy alagado que me dijeran y me digan gusano y escoria viniendo el epíteto del Cagandante en Jefe, de esbirros o de artistas delicada y oportunamente Castristas.

  4. Eduardo creo que eres de los que pensarás que hasta muriendo se aprende a morir. Aprende hasta el último día de la vida. Sigue así. Te animo; estudia y vive. Tienes valor talento y versatilidad. Un saludo

  5. Mr. Ladilla dice:

    “Es probable que yo tenga un viajecito o dos antes de fin de año”…Y la pregunta es: ¿Por qué es probable? Acaso estas esperando el permiso de las autoridades competentes (lease G-2), o que aparezca quien te pague el “viajecito”. En el mundo normal nadie tiene que esperar por nada, solo trabajar y hacer planes, asi de simple.

  6. Mr. Ladilla dice:

    “Triste capitulo añade Boccaccerías habaneras, con su humor lamentable y su más calamitosa factura, a una cinematografía cubana que realmente no necesita ni aguanta un desaguisado más. Quizás “una raya más para el tigre” no hace diferencia la mayoría de las veces, pero nuestro cine es un felino agotado y abrumado por el peso de tanta “raya” absurda, que quiebra sus rodillas y le impide andar siquiera a paso decoroso.”

    Reseña de El Caiman Barbudo sobre la cinematografía cubana. Sin dudas en esta descripción están incluidos todos los bodrios del boguero-realizador.

    • el buen Peder dice:

      Ya sabía yo que esa reseña no podía haber salido de un lamentable e inútil cerebro como el tuyo, envidiosa y afeminada Edier-Ladilla. Oye, y ¿qué pasa con tu gemelo Dromedario? ¿Por qué no lo estás sacando junto a ti? Dale, embúllate, que las patitas de la cucaracha siempre lucen mejor juntitas.

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