YO, EL ESPELEÓLOGO

Publicado: 21-10-2014 en Sin categoría

 Debió ser allá por abril o mayo de 1979. Fabio Popowski, Gustavo Loret de Mola, Jorge González y yo cursábamos el onceno grado en la Lenin; una noche salíamos del estudio individual cuando unos tipos de grado doce nos cerraron el paso al pie de una escalera y nos preguntaron si queríamos integrar un grupo de Espeleología que iría durante el verano al valle de Pica Pica, más allá de Sumidero, en la Sierra de los Órganos de Pinar del Río. Mis amigos y yo teníamos dieciséis años y buena parte de las aburridas sesiones de estudio las pasábamos hablando de libros y música, escribiendo cuentos o soñando con las bellas del aula. Naturalmente, dijimos que sí.

 Pasé algo más de un mes tratando de convencer, sobornar o imponerme a mis padres, que se negaban en redondo a dejarme ir una semana con otros muchachos de mi edad a unas cuevas remotas, sin control adulto de ninguna clase. Es más, ellos trataban de convencerme o sobornarme a mí; la noche antes el viejo llegó a proponerme la exorbitante cifra de cincuenta pesos si abandonaba la idea. Al día siguiente él y un amigo suyo me llevaron al cine Lido, donde habíamos quedado en vernos para salir hacia Pinar del Río. La primera contrariedad fue descubrir que ni Fabio, Gustavo o Jorge estaban allí, pero cuando los mayores comprobaron que los expedicionarios no eran un mazacote de maricones sino estudiantes bastante normales –una o dos muchachas incluidas– mi padre, aún reticente, me dejó ir.

 Yo no le había contado al viejo el objetivo supremo de la expedición, porque entonces ni la elocuencia de Cicerón me habría permitido salirme con la mía. En realidad, íbamos a cazar al Megalocnus rodens. Me explico: hasta hace unos pocos miles de años vivió en Cuba un gigantesco mamífero herbívoro, con la apariencia de un oso pero emparentado con los perezosos, al cual probablemente los taínos llegaron a conocer y cazar, pero que ya se había extinguido a la llegada de los españoles. Bueno, pues unos meses antes de nuestra aventura, unos campesinos de la zona avistaron un animal grande y peludo en una de las lomas de Pica Pica, y lo reportaron a la Academia de Ciencias, donde trabajaba un conocido del jefe de nuestro grupo o algo así. Si los campesinos vieron un perro jíbaro, estaban borrachos o de verdad se toparon con un Megalocnus sobreviviente no se supo nunca, pero a efectos de mi relato eso es irrelevante; el punto es que nosotros fuimos allá a capturar al animal prehistórico.

 La estancia en el valle fue una verdadera aventura. Dormíamos dentro de Cueva Clara, una caverna que comunicaba a Pica Pica con el valle adyacente, nos bañábamos en el río –la mayor parte del tiempo, la verdad, andábamos sucios como salvajes– y por las noches hacíamos una fogata y comíamos el contenido de las latas de conserva traídas desde La Habana. Todos los días nos íbamos a explorar, subíamos y bajábamos por corredores estrechos alumbrándonos con linternas y faroles, nos aventurábamos en cuevas de varios kilómetros de longitud, descubriendo la majestuosidad y belleza de los paisajes subterráneos del oeste cubano; recorrimos salas enormes, profundas espeluncas, complejos sistemas de túneles donde encontrábamos todas las formaciones posibles: estalagmitas y estalactitas, gours, helictitas, concreciones y columnas, mientras bandadas de murciélagos nos pasaban veloces por el lado y alguna que otra araña nos contemplaba incrédula. Al atardecer, felices y hambrientos, regresábamos a Cueva Clara.

 Los peligros más probables eran perderse, caer y pescar la histoplasmosis, pero la peculiar naturaleza de nuestra expedición aportaba riesgos exclusivos. O eso esperábamos. En una ocasión escuchamos unos ruidos dentro de una galería y allá fui yo de voluntario, pensando que nadie iba a quitarme la gloria del primer encuentro con el Megalocnus. El túnel se estrechaba hasta que tuve que arrastrarme, pero no veía animal alguno; en un momento determinado apunté con la linterna a la pared y allí, a diez centímetros de mi cara, había un… cangrejo, probablemente tan asustado como yo. Recuerdo haber tenido un solo pensamiento, diáfano como una revelación: ¿qué coño estoy haciendo aquí? Ignoro lo que pensaría el crustáceo.

 De regreso, me quedé unos días en Pinar del Río, donde tengo familia. Mis abuelos no podían entender qué encontraba yo de fascinante en pasar trabajo y hambre toda una semana. Luego, en septiembre, Fabio, Gustavo y Jorge se justificaron con razones fantasiosas y oblicuas. Sabiendo lo que me costó convencer a mi padre, imaginé la verdad de fondo.

 Del colectivo de bisoños espeleólogos recuerdo a Val, Baqués, Eduardo Lorenzo, Monty (otro socio de mi año que al fin se incorporó al grupo), El Cazador… Al año siguiente fuimos de nuevo a Pica Pica, y luego un montón de veces a Cueva del Agua, un sitio no lejos de San José de las Lajas, y varias cavernas más. Asistimos a alguna conferencia en la Academia de Ciencias, y en algunos casos cartografiamos las cuevas con rigor científico, como ellos nos enseñaron. Cuando comencé en la Universidad me fui distanciando; a otros les ocurrió lo mismo. Nunca supe si el grupo continuó y por cuánto tiempo, y si algún archivo guarda nuestros croquis, si las muestras que reunimos sirvieron para algo.

 En los años que siguieron, recién casado con cada una de mis tres esposas –y también, en su momento, con alguna novia entusiasta– marchaba de guerrilla para algún sitio de Pinar del Río: Guanahacabibes, el Pan de Guajaibón, las cuevas no turísticas de Viñales… Todavía en el 2002, a punto de redondear los cuarenta, fui con un grupo de amigos –y mi hija Ana, a la sazón de catorce años– a una cueva entre la Habana y Matanzas, no lejos del puente de Bacunayagua, ésta con los atractivos adicionales de un lago subterráneo y una pictografía aborigen.  Durante tres días volví a sumergirme bajo la piel de la isla, a cocinar sobre una fogata, a participar en juegos de ingenio y luego dormir en el piso. Y otra vez fue la maravilla.

 Cualquier día de estos…

(21 de octubre 2014)

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comentarios
  1. iksnew dice:

    Hola, Filo.
    Me acuerdo de toda esa jodienda. No me acuerdo por que no fui al viaje.
    J.Gonzalez

  2. Mr. Ladilla dice:

    “En los años que siguieron, recién casado con cada una de mis tres esposas –y también, en su momento, con alguna novia entusiasta…” Disculpen pero a eso en mi pueblo le dicen “NO TENER FIJADOR”, algo parecido a los perfumes de Navarro Discount Pharmacy.

  3. charlitos dice:

    Una mala ,problema de una.

    Dos malas , problema de dos.

    Tres malas .problema de UNO.

  4. ¿Cualquier día de estos qué…? ¿A tus años y con tu incipiente panza? No jodas, Eduardo. Mira, cuida la esposa que te queda (si te queda alguna) que de ahora en adelante viene la parte de la película en que el protagonista envejece, se enferma y muere. Te lo digo yo que soy de aquí.

  5. Darien dice:

    Normalmente entro y leo el post del dueño del blog y varios comentarios, no acostumbro a involucrarme en discusiones y probablemente no lo vuelva a hacer, pero voy a echar la mía. Mr. Ladilla, lo tuyo me parece envidia o resentimiento con el bloguero porque, aunque respeto tu derecho a decir lo que te da la gana cuando te da la gana, siempre que entras a este blog es para meterte con su dueño. Este pequeño detalle me hace pensar que, si tanto te desagrada, podrías haberte ido hace rato, pero no, sigues regresando y por algo es. Además, me parece que eres tremendo penco aprovechándote de tu anonimato pa caerle arriba al dueño del blog. Vaya, que aquí y en China, tu eres tremendo penco. He dicho, me piro. Saludos a los demás asistentes a este blog.

    • el buen Peder dice:

      Darien, ¿penco? Eso es por lo menos una característica humana. El Edier/Ladilla es un inmundo cagarro innominable que, como has visto, ya no puede vivir si no es zambullido en la ingle de Eduardo. Es un mariconzuelo (y respetando a los gays buenas personas) barato, envidioso, frustrado, aburrido e imbécil, que no tiene nada más que hacer, a pesar de que ostenta “horas de vuelo” el muy caraeguante. Sí, el “vuele” anal que tiene con Eduardo, quien lo sigue dejando entrar aquí porque cree que de lo contrario perdería su razón de ser y cometería una locura. Hay que seguir espantándoselo por caridad. Yo respeto la decisión de Eduardo, aunque ya yo le hubiera metido un tabaco prendido en el culo como en el cuento de la cotorra atleta(seguramente apagaría el tabaco y se lo dejaría dentro), a ese engendro que ahuyenta a buenos comentaristas, habituales y potenciales. Malcagado insecto de mierda.

  6. Aquiles Baeza dice:

    ¿Por qué será que desde que leí el post ya me imaginaba exactamente todos los comentarios que los comemierdas estos iban a poner, incluso en ese mismo orden?

    • Mr. Ladilla dice:

      Oye sapingurrio, si te imaginaste los comentarios que vendría seria porque pensaste lo mismo que nosotros. ¿No te parece? Desde luego no se puede esperar otra cosa de uno de los integrantes del bloguero y su pandilla.

      • Aquiles Baeza dice:

        Bueno, “sería” lleva tilde, de lo contrario es “seria”, una palabra que un mediocre como tú no conoce. Muchas pajas y mucho desperdicio de tiempo de máquina en meterte escondido donde no debes como para saber algo interesante de la vida. Como dijera Sócrates si te hubiera conocido “Ráscate a ti mismo”

    • Eso se debe sin dudas a que uste, respetable señor Baeza, es adivino.

  7. charlitos dice:

    No señor Baeza , al menos yo no soy tan adivinable y mucho menos por alguien de pensamiento runcunchacata como usted , lo que hice el comentario anterior simple y sencillamente optando por mi drecho divino al ejercicio de la palabra . Ahora voy a hacer un segundo comentario como aporte al post , cosa de la cual usted no tiene ni la mas tarupida idea .

    La cueva que menciona Eduardo es conocida como “La cueva del soldado” esta entre Bacunayagua y Matanzas muy cerca de la costa , a ella se llega por un camino que sale a la izquierda de la via blanca despues del Rincon Moderno.

    El grupo de espeleologia dejo de funcionar a mediados de los años 90 , fundamentalmente debido a las dificultades con el transporte y la imposibilidad de conseguir alimentos enlatados .

    Eso de que piensa volver a meterse en cuevas es un farol (a menos que sea como las de Bellamar con escaleras y pasamanos ), pues ya a los 50 y , el riesgo de romperse un hueso y quedar tarao es muy alto , pues una de las cualidades de un cuevero tienen que ser la elasticidad y ya con la agravante de los kilometros de populares metidos a los pulmones y los galones de chispa tragados se dificulta el sueño eduardiano de meterse en una cueva .

  8. El Dr Nicasio Viña Bayes, fundador del primer y unico laboratorio espeleologico de america latina, colega mio ademas, estuvo metido en cuevas, incluso cuevas calientes (mas de 50 grados), hasta hace muy poco, aun con casi 70 años, el Dr Viña seguia colectando y tomando datos de todo el sistema cavernario de Cuba. Coincidimos en varias ocasiones, porque ademas de haberme casado 4 veces, una mas que mi amigo Eduardo ( y no tengo ningun problema, llevo mas de 15 años con mi actual esposa y muy feliz), tambien hice espeleologia submarina de profesion. Eduardo, yo y cualquiera a los 50, esta apto para incursionar esa apasionante aventura. Les sugiero el sistema de casimbas de la costa oeste de Holguin con sus Blue holes en medio de la selva y por supuesto el sistema cavernario majaguas-canteras en Pinar del Rio.

    • Mr. Ladilla dice:

      Este es otro que pertenece al bloguero y su pandilla. Todos padecen de lo mismo, las pajas mentales.

  9. charlitos dice:

    Sr Juarrero , usted esta violentando el criterio de alegacion , trayendo por los pelos la excepcion de la regla , al menos que yo sepa el ilustre Viña no fumaba ni tomaba chispa ni nunca perdio la forma fisica mientra estuvo activo. Esa es una verdad incuestionable , pero no es el caso de Eduardo.
    Yo se lo que pesan las libras de mas despues de los 50 , y lo que me esta costando quitarme unas.
    Pero ni pensar volver a meterme en una cueva, como no sea a bailar en la del pirata en Varadero.

  10. Bueno Charlitos en lo que cuesta perder unas libritas despues de los 50 coincido plenamente contigo, coño que no se van y lo peor es que se distribuyen en el cuerpo de la manera mas grosera posible.

  11. Aquiles Baeza dice:

    Cuando uno compara los post de Eduardo con los comentarios de todos los tembas frustrados abajo… es como escribir un buen cuento en un papel cagao.

    • Mr. Ladilla dice:

      Si lo de buen cuento se refiere a la porqueria que escribe el bloguero-realizador, entonces ud no sabe lo que es escribir bien. Por cierto eso de escribir porqueria parece que es un comun denominador de todos los que pertenecen al bloguero y su pandilla. En cuanto a lo de “temba”, muy probable que todos hayan disfrutado mucho más que ud.

    • charlitos dice:

      Y VICEVERSA Sr AQUILES , ES IGUAL A ESCRIBIR UNA MIERDA EN UN PAPEL LIMPIO.

  12. Aquiles Baeza dice:

    No se esfuercen más en darme la razón, ya sé que la tengo.

    • charlitos dice:

      Es cierto , tiene “”la razon”” , pero ahora le sucede como al perro que alcanzo el automovil , no sabe que hacer con el ni para que le sirve.

  13. Omar dice:

    Esta buenísima la historia. Mas de esto, mas.

    Omar

    • charlitos dice:

      Disculpe Omar , pero voy a tomar un receso pedaleando 25 o 30 minutos mientras disfruto de un magnifico monologo de Pinti . Despues continuare de acuerdo a las circunstancias si vale la pena.
      De todas maneras tenga buenas y humedas tardes si tiene el buen gusto y la mejor suerte de vivir en la republica del norte , tambien conocida por MIAMI.

  14. Mr. Ladilla dice:

    Ahora resulta que además el bloguero-realizador es espeleólogo. Si nos llevamos por el aspecto físico del bloguero no creo que pueda subir ni las escaleras a un segundo piso. Y si a esto le agregamos que ha sido un vago que ha vivido del cuento toda su vida, haciendo peliculitas de quinta y al que ni el deporte le gusta (según él mismo) entonces que podemos esperar. No dudo que su viaje espeleológico a Pinar haya sido para tomar guarfarina y que las cuevas las vio en fotografía. Estas no son más que pajas mentales para tratar de tupir a la gente. No digo yo si hay que tener la cara de concreto.

  15. Gustavo dice:

    Filo, vaya con la historia que desentierras!
    Recuerdo que me quede con la mochila y la ropa preparada. Creo recordar que nunca consegui la aprobacion de mi padre para aquella aventura. De paso, ahi tambien murio mi interes por la espeloelogia.
    Un abrazo

  16. Kamikaze dice:

    Jajajaj, la verdad que me he divertido con los comentarios. Para limar asperezas pueden irse a practicar espeleología a la Cueva de la Virgen, que está en Tarará. Así no se tendrán que sofocar tanto en el viaje y, de suceder un imprevisto a algún panzón, falto de aire y desgastado espeleólogo el Hospital Naval queda relativamente cerca. Saludos.

  17. Abel Lloret dice:

    Pinga.

    • charlitos dice:

      Con tantos comentarios posibles ?eso es lo unico que sale de su boca? , mas parece una añoranza de felacion .

      • Abel Lloret dice:

        ¿De qué sirve comentar otra cosa cuando los interlocutores mayoritarios son Ladilla y tú?
        No te preocupes, te puedes quedar con ella.

  18. charlitos dice:

    Bueno , sorprendase a si mismo intentando decir algo inteligente .

  19. charlitos dice:

    Bueno , sorprendase a si mismo intentando decir algo inteligente.

  20. […] Publicado por Eduardo del Llano en su Blog […]

  21. edel dice:

    muy divertido Eduardo y como siempre más divertido, si cabe, leer las estupideces de algunos con mucha mala baba.

  22. el chivaton anonimo dice:

    mamalones,pendejos,vagos. trabajen y no pierdan mas el tiempo. Eduardo del Rabo

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