LA SOLIDARIDAD

Publicado: 12-05-2015 en Sin categoría

 En 1993 fui invitado por primera vez al festival de Innsbruck, en Austria, a presentar Alicia en el pueblo de Maravillas. Era mi segundo viaje al extranjero (había estado en la URSS en el 89) y el primero a un país capitalista. En Cuba padecíamos el Período Especial, la gente enfermaba de neuritis y yo temía ser el próximo, pues si el ciudadano corriente se moría de hambre imagínense cómo estaría yo, con mi alergia al huevo. La invitación original era para Daniel Díaz Torres, pero él tenía otro compromiso por esa fecha y sugirió que fuera yo en su lugar, salvándome probablemente la vida.

Llegué a Viena, me recibió un tipo gordito y sonriente, me subió a un tren y cosa de cinco horas más tarde llegaba yo a la capital del Tirol. Por teléfono, el anfitrión vienés me describió como un cubano típico; el resultado de su evaluación fue que por poco no me identifican en la estación ferroviaria de Innsbruck, pues la cubanidad también depende del punto de vista. En fin, pasé unos días estupendos en la ciudad, hice amigos, descubrí películas y cineastas, conjuré la amenaza de la neuritis.

 De regreso a la capital austriaca, el mismo individuo se encargó de llevarme al aeropuerto. Ahora bien, antes de hacerlo me dijo que tenía algo para mí: me había escuchado mencionar a mi hija pequeña –Ana tenía entonces cinco años– y, generosamente, le había pedido a sus hijos algunos juguetes que no usaran mucho para que yo se los llevara a la niña. Sonreí agradecido, y traté de seguir sonriendo al ver que la donación consistía en… dos muñecas descoloridas y desnudas, una de ellas además tuerta y con la cabeza chafada. Por supuesto, las eché a un contenedor de basura en el mismo aeropuerto de Viena, y le compré a Ana un osito tirolés. Por muy jodidos que estuviéramos en Cuba –me imagino los tintes del retrato de la niñez cubana que el buen padre vienés le habrá hecho a sus hijos– yo no le iba a traer a mi hija una muñeca que parecía recién violada por un pelotón rijoso tras dos años de maniobras.

 La solidaridad es hermosa, pero la hacen y reciben seres humanos impelidos por muy diversas motivaciones, de modo que no es extraño que en algún momento del proceso intervengan la mezquindad y el orgullo. El gobierno cubano ha enviado médicos y maestros a un montón de países, ofreció ayuda cuando el Katrina devastó New Orleans, y eso está muy bien… aunque al mismo tiempo resulta un poco ostentoso, habida cuenta del estado en que se hallan nuestros propios hospitales. Ha ocurrido que, llamados a ser solidarios por un tiempo, hemos perdido algo para siempre; si hay que donar ropa y enseres para los damnificados por un ciclón, siempre habrá quien diga “que escapen con este pulovito, total, es mejor que nada, y tiene menos uso que la camisa ripiada que dio la vecina de los altos”. Por otra parte, si somos nosotros quienes recibimos donaciones, los artículos no alcanzan y una buena parte aparece luego a la venta en tiendas estatales.

 La solidaridad de los países ricos consiste, por un lado, en un montón de ONGs caritativas que, ante una catástrofe natural o una guerra –peleada a menudo con armas vendidas por corporaciones paisanas, cuando no por sus propios gobiernos– colectan y entregan artículos de primera necesidad y envían cooperantes; por otro, en apadrinar un pueblecito africano o adoptar un niño. No se resuelve el problema, no se va al origen –de hecho, se suscita la envidia y el encabronamiento de infantes y aldeas vecinos– no se deja de comprar y consumir productos confeccionados en talleres de países pobres donde trabajan otros niños, pero se queda como poseedor de un alma buena y religiosa. Y las personalidades mediáticas se hacen retratar interactuando con chiquillos del Tercer Mundo para conseguir ayuda y donaciones… y bueno, para añadir un poquito de corrección política a su fama.
 
(12 de mayo 2015)
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comentarios
  1. Presten atención a la nomenclatura “socialistoide” del autor: “En 1993 fui invitado por primera vez al festival de Innsbruck, en Austria, a presentar Alicia en el pueblo de Maravillas. Era mi segundo viaje al extranjero (había estado en la URSS en el 89) y el primero a un país capitalista…”
    Todos los países son capitalistas, Eduardo, aunque ningún país capitalista suele llamarse capitalista a sí mismo. Debiste escribir: “En 1993 fui invitado por primera vez al festival de Innsbruck, en Austria, a presentar Alicia en el pueblo de Maravillas. Era mi segundo viaje al extranjero (había estado en la URSS en el 89) y el primero a un país…”
    Los únicos países “socialistas” por definición (o no-países) son Cuba y Corea del Norte. Más recientemente el engendro chavista en Venezuela se adscribe a semejante disparate (aunque en la práctica sigue primando el mercado).
    Por demás, tenemos lo mismo con lo mismo.
    No entiendo por qué Eduardo del Llano ha convertido este blog en un diario personal. Ya no opina. Solo cuenta sus aburridas anécdotas del viaje tal o más cual…
    A la porra. No vale la pena seguir leyendo a un tipo tan soso.
    Bye, Eduardo, good luck!

  2. Mr. Ladilla dice:

    El ego, siempre el ego enfermizo. ¿A quién le importa esta historia? Mientras que la gente la pasa fatal en la Habana después de las inundaciones con derrumbes y muertes, en Venezuela el país se cae a pedazos y en Nepal hay terremotos desastrosos nos encontramos al bloguero haciendo reseñas insípidas de sus viajecitos parásitos. Vivir para ver.

  3. Celso dice:

    Cogno brother!!! me gusta leer tus articulos, pero este lo veo flojo flojo!!! He leido muchas veces que siempre te mueves por las ramas jugando con la cadena, y me parece que esta vez es exactamente asi, muy floj el articulo en verdad

  4. Mario Díaz. dice:

    ¿Pero que quieren ustedes? Por lo menos dice que las ayudas se las roba el gobierno castrista y que los hospitales están de madre. Paciencia, todo llega. Caminar en la cuerda floja, requiere equilibrio…

  5. Alache dice:

    El bloguero confunde como casi todo el que consume noticieros castristas el concepto de solidaridad, por ejemplo eso de que un gobierno envie medicos a alguna parte solo sucede en un regimen que lo controla todo, hasta las personas, los demas “gobiernos” por supuesto que NO tienen ese poder, como tampoco el de exportar medicos a las regiones mas inhospitas de cualquier pais pero ya sin solidaridad que es como lo venden, sino con fin de lucro, los infelices y necesitados galenos y enfermeros, (necesidad a su vez provocada por el mismo gobierno castrista que los alquila al pagarle salarios de miseria), solo ven una minima parte de su esfuerzo y no es que no paguen bien esos paises all regimen es que se queda, (el regimen), con casi todo, lease Trata de blancas, que diga de medicos. Ha habido incluso un caso en que el personal de salud TUVO que firmar un documento en que se compromete a no regresar a su patria en caso de infectarse y morir por alla solo sino tiene la suerte de que un pais como Suisa le recoja y lo salve,! DIOS nos coja confesados con la vision que tienen los hermanitos Castros de lo que es un Ser Humano.
    En los lugares donde hay catastrofes,refujiados de guerras, etc, son cientos los medicos, maestros de ordenes religiosas, enfermeras de muchisimos paises que asisten, algunas veces hasta sufragandose ellos mismos sus costos, otros, la mayoria financiados por ONG, etc y a su vez ONGs poderosas y globales como la Cruz Roja Internacional, (aunque Cuba castrista pertenece y no aporta metalico por culpa del “bloqueo”, nunca envia efectivos por ser de caracter anonimo y no poder hacerle propaganda ideologica), siempre, siempre esta. En lugares pobres e intrincados donde no hay catastrofes ni guerras tambien permanentemente estan los medicos solidarios, maestros jesuitas, luteranos, etc, etc. que van a residir incluso muchas veces hasta con sus familias.
    Por otro lado en Cuba cuando la republica entre muchisimas otras buenas cosas, la solidaridad entre los humildes era permanente, lo mismo para ayudar con un plato de comida como para ir a pie aunque fuera a las 3 de la manana a buscar una medicina a la casa de socorro que quedaba a 30 cuadras, hoy la gente humilde no tiene comida para dar ni dinero duro para ir a la farmacia del Cira aunque fuese a pie, todo lo contrario, muchas veces la solidaridad inculcada por la crapula es dar golpes al otro humilde que proteste por lo que sea, en contra de la mala gestion ,la desidia, el enriquecimiento ilicito de la elite castrista,etc..
    Me imagino que cuando el bloguero habla de chiquillos del 3er mundo incluya tambien a los del barrio de la Victoria en Centro Habana, hace unos dias se innundo hasta 1 metro o mas de altura arrazando con todas las pertenecias de susu habitantes, ropa, colchones, comida efectos domesticos, etc y todavia no ha ido la solidaridad por ahi, Ver You Tube.

    Por favor a los Abelarditos de la gramatica que me disculpen acentos y cualquier otra falta a la ortografia castellena, mis maestros fueron emergentes, el de geografia todavia hoy no sabe cual es la capital de Haiti y el de gramatica precisamente, aun el pobre, pone reBolucion ah eso si son muy solidarios y desfilan el 1ro de Mayo.

    Por el momento solo me queda decir a viva voz para que se sepa y bien:
    Liboriooooooo Chivatoooooon!!!!!!!!!!!!!

  6. Dromedario dice:

    Leyendo este post se llega a la conclusión que es difícil desprenderse del adoctrinamiento recibido entre un nacimiento en la URSS y una educación en la vocacional Lenin.

  7. Kamikaze dice:

    Creo que en la anécdota contada Eduardo confundió “solidaridad” con “caridad”; en mi opinión el gordito vienés quiso dar una lección de caridad (por demás ruin y mezquina) a sus hijos. Por otra parte considero que, excepciones aparte, si de algo podemos sentirnos orgullosos los cubanos es de ser solidarios; el solo hecho de compartir con un vecino un poco de café o llevar una medicina para el hijo enfermo del compañero de trabajo ya nos pone muy por delante de lo que he visto en otras latitudes, ojalá nunca perdamos eso. Saludos.

    “La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo” (Eduardo Galeano).

  8. Ariel Maceo dice:

    Kamikaze tiene toda la razón

  9. La Maestra dice:

    Agradezco que comparta la anécdota del obsequio que recibió en su viaje y lamento que haya pasado por la experiencia de recibir un regalo de poco valor. Pero es común en la vida de las personas que se encuentran sujetas o sometidas a otras la relación de privilegio y humillación. Un rasgo característico es la arbitrariedad con la que se otorgan ambos. De hecho, es el mecanismo básico opuesto a la recompensa justa basada en el mérito.

    Lo peor de quien está sujeto es creer que es un privilegiado e ignorar el estado de humillación permanente al que está sometido. Por ejemplo, el viaje a un país europeo se presenta implícitamente como un hecho afortunado, un grado de privilegio cercano al milagro. En realidad el autor debía haber tenido la oportunidad de viajar por mérito propio como guionista además del director del filme.

    Otro ejemplo, que una persona educada reciba ayuda para cambiar de trenes y aviones en Europa es humillante también. El humilde regalo en ese caso sería una tercera humillación consecuencia de la anterior. Es posible que el individuo que recibió al autor fuera un pobre que compartió lo que tenía y/o que usó la ocasión de sentirse superior y humillar a un cineasta pero cubano.

    Finalmente, el autor no se atrevió a rechazar el obsequio. Uno no controla lo que le regalan pero sí lo que acepta. El autor tuvo miedo a herir el orgullo del individuo y prefirió aceptar el mal entendido o la humillación del obsequio sin valor. Es importante reflexionar en la aceptación de la humillación cuando proviene de una de los “nuestros’ y cuando proviene de los “otros”. La humillación siempre es inaceptable.

    • Fabián dice:

      Muy interesante reflexión de la Maestra, que encuentra importantes matices en la anécdota. Solo me preocupan conceptos absolutistas como “estado de humillación permanente”, que al interiorizarlos se puede caer en el riesgo de asumirlo todo como denigrante. (Aunque reconozco que en el mundo moderno, millones de seres humanos subsisten en condiciones inaceptables).

      Hay momentos en que la dignidad impone rechazar lo que nos ultraja, pero absolutizar la humillación puede llevarnos a rechazarlo todo, incluso la vida misma.

      Por ejemplo, aunque estoy totalmente de acuerdo con que “el autor debía haber tenido la oportunidad de viajar por mérito propio como guionista”, también es cierto que los festivales no cursan invitaciones al equipo completo de una película. No me parece nada humillante que si el Festival cursa una sola invitación al director y este no puede ir, le ceda el derecho a otro del equipo. Probablemente el festival considere que el sustituto tenga méritos suficientes como para representar la película, solo que es incosteable invitar a todos los que tengan méritos. En este caso (mi caso hipotético, digo, no sé en el caso real…), sería tonto rechazar la invitación en un arranque de dignidad.

      Y así sucesivamente se pudieran ver los ejemplos de la Maestra desde otros ángulos en los que no necesariamente cabría la humillación. Repito, me parecen muy interesantes sus observaciones, pero como mismo hay que tener coraje para resistirse a la deshonra, es preciso no verlo todo con un filtro humillante.

  10. juan varela perez dice:

    Mira, bloguero, acabo de regresar de viaje, por consiguiente me he demorado en responder al amazónico comentario que me dedicas. Te confieso que inicialmente quedé desconcertado, pues no sabía si agradecerte por bajar esos peldaños que nos separan del pedestal en que te has colocado para bendecirme con la gracia de tu “respuesta sosegada” (no sé por qué la frase me recuerda los editoriales del Granma) o decirte que me da igual si vuelves a hacerlo o no. De cualquier modo me decanto por la cortesía y el aire caballeresco que insuflas en tu primer párrafo y digamos que te doy las gracias por considerarme un tipo con ciertas luces. También creo que tú eres un tipo con ciertas luces.
    Pero dejemos de arrojarnos flores.
    Me resulta cuando menos curiosa la extrema susceptibilidad de un individuo que dice ser humorista y asegura “meterse” con todo el mundo. Solo consigo explicarlo con la opinión sobredimensionada y la visión distorsionada que tienes de ti mismo, o, quizás, con la intolerancia que el régimen ha inoculado a la sociedad cubana. Mas no, bloguero, nunca te he ofendido. No he sido yo el que emplea términos como “bestezuelas” y “comepinga”, entre otras lindezas de la más pura jerga carcelaria.
    No pretendo desenmascararte, darte o restarte importancia y ojalá pudiera cobrar de alguien por lo que escribo en tu blog (sigo acordándome de Granma cuándo me preguntas quién me paga). Simplemente desgrano mis comentarios en un espacio que tú mismo has abierto y lo haré mientras quiera -o los “moderadores” me lo permitan-,pues es parte de la libertad que disfruto en la sociedad donde vivo. No sé si te han explicado que uno de los pequeños inconvenientes de abrir un blog es que precisamente no vas a encontrarte con un grupo de focas aplaudidoras dispuestas a romperte el incensario en las narices. Son algunos de los riesgos de la democracia. En cambio, si fuese tú, más bien me preguntaría por qué un gran escritor y excelso realizador, un tipo al que Wikipedia le dedica tres párrafos (¿ves que sí te he buscado en Google?), el coautor de una de las 100 mejores películas de Hispanoamerica, apenas recibe uno o dos elogios de cada 15 o 20 entradas.
    Te sugiero que si eres tan susceptible y paranoico, cierres el blog.
    Por supuesto que no tengo nada qué enseñarte (creo que nadie podría) porque solo sé que no sé no sé nada y si algo supiera ya te habría dicho cómo escribir un guión o llevar un blog.
    Sobre el manoseado tema del humor en los ’80 no tengo ya mucho mas qué decir, salvo que fueron privilegiados por un resquicio que dejó el régimen cubano con toda intención, tal como hace ahora. Sin esos espacios nadie pudiera haber dicho nada. Solzhenitsin pudo publicar en Novy Mir sobre las atrocidades de los gulags, porque Jrushchov lo permitió. No es tozudez, sabes que fue una realidad inobjetable que la pequeña ventana abierta en la Cuba de los’80 no dio más que para jugar con la cadenita y nunca con el mono. Y si no fuera por ello hoy no podrías presumir de unos “timbales” que, creo, te quedan grandes. Yo, de cierta manera y en mi ámbito, también aproveché esa burbuja y dije un par de cosillas, pero, en cambio, no lo considero un mérito, sino todo lo contrario.
    JVP
    PS: Por cierto, ¿de donde viene esa manía de querer saber la identidad de todo el que opina aquí, porque al inefable Iroel Sánchez parece desvelarlo el mismo tema?

    • arielmaceo dice:

      Hola Juan Varela, debo aclarar algo, Decir Comepinga no tiene nada que ver con la jerga carcelaria. Cualquiera de mi familia podría decirte Comepinga (yo incluido) y ninguno a visitado la carcel. Saludos

      • juan varela perez dice:

        Arielmaceo, aunque capté tu mensaje te diré que para emplear jerga carcelaria no hay que haber “visitado” la cárcel, como tampoco vivir en Rusia para hablar ruso. Un ejemplo eres tú y la bonita familia que te rodea, para los que ese calificativo es de uso cotidiano. Como dice el refrán, entre fantasmas no se pisan las sábanas. Si yo fuera el bloguero estaria acordándome del final de la fabula de Tomás de Iriarte: si el sabio no aprueba, malo; si el tonto aplaude, peor.
        PS: se escribe ha visitado, con h, pues viene del verbo haber.

      • Alache dice:

        Entonces Maceo como no he visitado la carcel nunca te digo comepinga, ok?

  11. juan varela perez dice:

    Bloguero, olvidé decirte -y muy a propósito de esta entrada sobre la solidaridad- que también soy gentil y puedo regalarte algo (tampoco que sea demasiado caro, eh?). Nada más tienes que decirme lo que necesitas y a dónde remitirlo y me aseguraré de que lo recibas de inmediato. Sólo pongo como pequeña condición que no me castigues y de vez en cuando bajes a estos arrabales para escribirme algo. Me da igual una flor que un insulto, no te limites.
    Atte,
    JVP

  12. juan varela perez dice:

    Vamos a la sustancia, es decir al motivo de esta entrada, Resulta que el pais se moría de hambre y de enfermedades (sic) y al bloguero timbalúo la única cosa que se le ocurre es comentar sobre un austriaco gordo e hijoputa que le regaló unas muñecas viejas para la hija. ¿El problema era el austríaco o el tipo que tenia enfermo y hambriento a todo un país? Por favor, que alguien me diga si estoy equivocado y siendo demasiado duro con el bloguero. Es que no quiero herir susceptibilidades.

  13. charlitos dice:

    Eduardo: El espiritu democratico no se alcanza cubriendonos con una afeminada cestica de cazar mariposas sino con una bien puesta cota de malla que soporte los mas certeros sablazos.

  14. arielmaceo dice:

    Juan Varela me encanta que corrijas mi ortografía, Alache!!! me gustas eres muy lindo!!

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