LOS POSOS DEL GUSTO

Publicado: 03-11-2015 en Sin categoría

En Midnight in Paris (2011), Allen habla sobre la fascinación por el pasado no vivido y por consiguiente idealizado. Pero, ¿no idealizamos también nuestra juventud? La música de mi época, esa sí era música. ¿Cuántas veces hemos dicho algo así?

Con el cine ocurre lo mismo (ningún actor es tan bueno como fulano, ya no se hacen películas como antes): el gusto se asienta, nos forma, se resiste al cambio, nos hace ver con desconfianza los nuevos lenguajes. A comienzos del siglo XX, las vanguardias artísticas fueron consideradas con hostilidad por la academia. El pop de los sesenta, que hoy nos parece clásico, en su momento era la cultura alternativa. Los peinados y la moda actuales se nos antojan imposibles. Para la generación de mis padres, que divinizó a la Loren, la Lollobrigida y la Gardner, todas las mujeres que me gustaban eran flacas.

No importa que los artistas nos esforcemos por innovar, por buscar nuevos lenguajes: como consumidores, lo que conocimos en nuestra juventud es la cosa real, el deber ser, lo que se instaura como patrón y medida. Según ganamos edad, el mejor elogio que podemos hacer a algo nuevo es me gusta porque me recuerda a fulano o suena como mengano. En materia de gusto somos más conservadores que en política.

Si para el joven el ayer es ridículo, el ahora, para todo aquel que no lo sea, es insustancial y frívolo. Sólo el pasado es tranquilizador, tiene la pátina de la respetabilidad. El arte de hace unas décadas ha sobrevivido, el tiempo lo ha legitimado. Incluso lo que entonces no nos gustaba hoy nos parece pasable.

Hay períodos en que el arte florece objetivamente, tiene un esplendor particular; se podría argumentar, entonces, que quien fue joven en esa época realmente tiene razón al defender la valía de aquellos productos culturales que configuraron su credo estético. Pero que tenga o no razón es irrelevante a los efectos de lo que ocurre dentro del sujeto, de la génesis del gusto personal, de cómo se sedimenta y obtura el paso a futuras reformulaciones.

¿Somos objetivos a alguna edad? ¿Es el arte esencialmente inaprehensible cuando no lo enarbolamos como bandera?

Resulta difícil imaginar que, en treinta años, los jóvenes de hoy recordarán con nostalgia el reguetón.

 

P.S.: Otras puestas relevantes del XVI Festival de Teatro de La Habana: Villa, del grupo chileno Teatro Playa, con texto y dirección de Guillermo Calderón; Glory box La Revolución, espectáculo australiano de cabaret de Finucane & Smith, y La cenicienta, por Les Ballets de Monte Carlo, del principado de Mónaco. 

(3 de noviembre 2015)

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comentarios
  1. yazalpizar dice:

    Touché con respecto a la última frase, justo eso mismo estaba pensando según leía. El reguetón y productos musicales similares efímeros que sobreviven un año, a lo sumo dos y pasan al siguiente que les impone la moda del momento. Hace unos días me puse mal viendo como comparaban a Madonna (sin ser de mis preferidas, reconozco su valía) con…agarrate, Miley Cirrus…quee?!?! madre mía, para el carro y vamonos.

    • Francisco Garcia Gonzalez dice:

      Eduardo, me gustaria ver tu corto Epica, espero te vaya bien con el.
      Chijona estreno La cosa humana y esta satisfecho con la reaccion de la gente. Te escribo por aqui porque no tengo tu email.

  2. Aquiles Baeza dice:

    Es típico de casi todo el mundo idealizar el pasado y terminar por convertirlo en algo mejor de lo que fue. Eso pasa también cuando una jevita nos da el bate, en nuestros recuerdos es más interesante que en la vida real (y la recordamos hasta más buena de lo que estaba). Sabina decía que “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Muchas de las mentiras de la gente vienen de recrear un pasado tal y como ellos hubieran querido y no como fue en realidad. Buen post.

  3. Samuel Smith dice:

    Solo quería felicitarlo por su corto Épica. En mi modestas opinión, el más incisivo de la serie de Nicanor. Lo he disfrutado y visto varias veces, además de compartirlo con tosas mis amistades. Es increíble lo que un guión bien estructurado puede lograr con una actuación soberbia y apenas recursos.

    • Gracias, Samuel. No sé si también está en la red el making of, creo que puede resultarte interesante. En efecto, tuvimos pocos recursos, aunque hay algo de efectos digitales –la victrola no tenía ni el eje para poner el disco ni esa pieza del calibre del disco que va alrededor del eje, el brazo no se movía, etc, y todo eso, y el diseño mismo del single, fue digital- pero me complace mucho que hayas apreciado el guión, que es el verdadero tour-de-force en un trabajo tan minimalista como ese. En el making verás también como Antón Arrufat, que conoció bien a Virgilio, nos ayudó en la construcción del personaje de Gonzalvo, etc. En fin, gracias de nuevo por una opinión ponderada y sincera en este contexto en que tanto escasean.

      E.

      • Te agradece el buen del Llano
        por tu elogio, Samuelito,
        pero se queda chiquito,
        se corta, se pone vano.
        Yo soy un recto cubano
        que de la falsa jauría
        hago noche en pleno día
        y me como un caciguayo,
        porque no me gusta el gallo,
        me gusta más la jutía.

      • Samuel Smith dice:

        Llevo muchos años fuera de Cuba y, de cierta manera, tan bien fui como Nicanor que tuvo fe y creyó que el milagro era posible. A los 14 años tuve el primer encontronazo al defender a una Testigo de Jehová en 10mo grado. Era monitor de Historia, había ganado un importante concurso y la profesora era la secretaria del PCC. Daba una clase sobre las causas del fracaso de la Guerra de los 10 años. La profesora revisaba los cuadernos. Martica, la Testigo de Jehová, escribía “según la profesora”, “según el libro de texto”, etc. La profesora tomó su libreta de notas, la ripió, le dio una bofetada a Martica y le dijo que era una puta. Aquella muchacha, sin una lágrima, solo le dijo “que Dios la perdone, señora. Salí del aula y antes le grité que eso era un abuso y me iba de la clase. Algunos me siguieron, otros, incluyendo a Martica, se quedaron en la clase. Ese año pasé de grado estudiando el doble y haciendo un gran esfuerzo. Después, pasaron cosas peores que nos afectó a todos. Pero ese día, deje de creer en una ideología que era capaz de humillar a un ser humano por sus ideas religiosas.

  4. La música disco, hay que reconocerlo, fue el “reguetón” que nos tocó a finales de los 70. Un par de temas de los Bee Gees –”Stayin’ Alive”, “You should be dancing”– sacan la cara en medio de aquel desastre al que incluso sucumbió el propio Paul McCartney con su kilométrica “Don’t say goobye tonight”. Aunque el resto del panorama musical de aquellos día era mucho más alentador que el que rodea hoy al reguetón. ¿O estoy idealizando?

  5. He decidido ponerme empírico… digo épico, más bien críptico…

  6. Aquiles Baeza dice:

    El reguetón es en definitiva la expresión de la superficialidad en que se mueve hoy por hoy la cultura y el pensamiento de muchos, no hay que echarle la culpa, más que un género es un espejo.

  7. jose manuel dice:

    acaba de leerme unn estudio donde demuestra que las personas a las q gusta el regueton tienen un cociente de inteligencia mas bajo que la media. Debe ser pura coincidencia

  8. Carlos dice:

    Los viejos recuerdan los tiempos pasados como los mejores porque ellos eran jovenes entonces y ese fue su tiempo. Hay algo de orgullo en eso. Por otra parte es muy dificil competir con lo que ya se ha hecho e intentar hacer algo nuevo simpre. Hay varios de los videos de nicanor que son realmente buenos, y la verdad son originales sin mucha repeticion. No he podido ver Arte. Esta online?

  9. Samuel Smith, deberías meterte a escritor.

  10. F. Hebra dice:

    Épica me gustó mucho. Mientras la veía evoqué a Soy Cuba, de Kalatozov, y la suerte que corrió ese filme. La época de las esperanzas; no había sucedido la reunión con Castro en la Biblioteca Nacional . Virgilio, Cabrera Infante, aún no habían chocado con el futuro. Una vez, en Cuba yo todavía, un amigo “soviético” me comentó que si los cubanos se habían vuelto locos “porque si Cuba ya era así no entiendo la razón para caer en el comunismo”. Gracias a Scorsese y Coppola la película sobrevivió. Y recuerdo esos años con los ornatos típicos de “cuando éramos jóvenes”. Muchas noches que disfruté entonces en el apartamento de Olga Andreu y sus visitantes: Piñera, Arrufat, Titón, Arenas; más los diletantes, porque éramos mayoría. No hay forma de evitarlo, hasta el pop de entonces nos acompañó por un tiempo: Those Were The Days y Mary Hopkins. F. Hebra.

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