AND NOW FOR SOMETHING COMPLETELY DIFFERENT

Publicado: 15-12-2015 en Sin categoría

Tomo prestada la frase característica del Monty Python Flying Circus (título, además, del primer largometraje del grupo) para hablar del 37 FINCL, pues este ha sido un buen Festival, un Festival renovado, con el espíritu de los viejos tiempos. Y no sólo porque los cinéfilos volvieran a hacer colas que doblaban la esquina y formaran matazones, o porque resulta raro ser presentado a Ethan Hawke a la entrada del ICAIC u ocupar la mesa adyacente a la de Joely Richardson en el Bar Esperanza, el último que cierra. Tampoco se trata de un orgasmo de diez días: el público nacional a menudo da vergüenza ajena, ahí están los vecinos de luneta que comentan la película escena por escena, los que al ver salir un ataúd murmuran “yo creo que el tipo se murió”, o que en medio del intenso monólogo de un personaje homosexual, aseveran audiblemente “la verdad que tener un hijo maricón es lo último”; los que ignoran los sistemáticos llamados a apagar los celulares y en plena proyección te sobresaltan con sus musiquitas horrendas y timbres ridículos, y hasta toman la llamada y la contestan; los que inician epidemias de toses nerviosas que te envuelven como el 5.1 en escenas de poca acción, etc. Hay cosas que no cambian nunca. Pero, insisto, este fue un buen año. Y lo verdaderamente excepcional, por muchas razones, fue la muestra cubana.

Por primera vez en muchos años hay casi una decena de largometrajes cubanos en competencia, y más de la mitad de ellos fueron producidos de manera independiente. Por primera vez en mucho tiempo el nivel de calidad de la producción nacional es, con alguna excepción, de bueno pá´rriba. Y por primera vez en demasiado tiempo hay variedad de géneros y temas, los realizadores dejan atrás la obsesión por denunciar el mundo homosexual, la represión y la marginalidad que indudablemente son parte, y parte dolorosa, de la realidad cubana, pero no constituyen su totalidad ni muchísimo menos. 

Hace falta que esto no sea casualidad, sino tendencia. Hace falta que comprendamos que no hay unos temas más cubanos que otros, como también que el cine cubano no tiene que hablar sólo de Cuba.

Las mejores películas cubanas de ficción, desde mi punto de vista, fueron El acompañante, de Pável Giroud, y Bailando con Margot, ópera prima de Arturo Santana. La primera es un drama con un guión de oro, conmovedor, bien actuado y dirigido, que cuenta la historia del acompañante de un enfermo de SIDA y la relación entre ambos. La segunda, para mí la nueva Bella del Alhambra, tiene el fausto y el glamour de una superproducción hollywoodense, devuelve al cine nacional la virtud del espectáculo; se trata de una película de cine negro, con explícitos homenajes a The maltese falcon de John Huston y una factura inédita en el cine cubano, por lo menos, desde Un hombre de éxito (1986) de Humberto Solás. 

Buenas, aunque un poco menos, son Espejuelos oscuros, de Jessica Rodríguez (una especie de drama sombrío en que nada es lo que parece, con estilizadas actuaciones de Laura de la Uz y Luis Alberto García), Café amargo de Rigoberto Jiménez (otro drama, este en la Sierra Maestra de 1957, donde cuatro hermanas viven solas… and then he came) y la comedia á la Allen La cosa humana del veterano Gerardo Chijona, que nos hace ver cuán sutiles pueden ser las diferencias entre un agente literario, un artista y un delincuente cultivado.

Cuba Libre, de Jorge Luis Sánchez, es un drama histórico ambientado en la Cuba de fines del siglo XIX, durante la ocupación norteamericana. Se agradecen el tema, la investigación histórica, algunos buenos momentos (como el del nacimiento del trago homónimo), pero sobre todo el regreso de las películas de mambises. Se lamenta la dirección de actores, algunas escenas redundantes y bamboleos del guión, el pésimo inglés de varios norteamericanos. Es una película desigual, qué duda cabe, pero necesaria.

Buena para los críticos y los festivales, menor para mí, resulta La obra del siglo de Carlos M. Quintela. Realizador hábil, buen director de actores, Quintela nos cuenta de tres hombres (abuelo, padre e hijo, interpretados los primeros por dos Marios, Balmaseda y Guerra) que conviven incómodamente en un apartamento, nada menos que en la Ciudad Nuclear de Juraguá… sólo que la anécdota de la película no es consecuencia directa de la debacle de la CEN, puede ocurrir en la Habana Vieja o en cualquier otro sitio, de manera que las dos líneas de la película, la documental y la de ficción, corren por separado sin imbricarse a derechas. Su cine parece fabricado para complacer a esa parte de la crítica internacional que asume que el cine latinoamericano debe ser lento, opresivo y centrado en el sufrimiento.

En el fondo están Caballos, de Fabián Suárez, y Vuelos prohibidos, de Rigoberto López; de un esteticismo pretensioso y vacío la primera, francamente inhábil la segunda.

Para no perderse, en otras áreas, el largometraje documental El tren de la línea Norte, de Marcelo Martín (cuyo anterior documental, Elena, comenté en el artículo Derrumbes, de marzo del 2013) y el corto La nube, de Marcel Beltrán.

Del resto de Latinoamérica, recomiendo en primer lugar El club, del chileno Pablo Larraín, a quien tengo por uno de los mejores cineastas del mundo, El clan, del argentino Pablo Trapero, la brasileña Qué horas ela volta?, de Anna Muylaert, y (fuera de competencia por alguna razón) Troika, del veterano director peruano Francisco Lombardi.

La película irlandesa Viva, de Paddy Breathnach, filmada en Cuba y con estupendas actuaciones de Héctor Medina, Jorge Perugorría y Laura Alemán, tiene producción, posproducción y factura de primer nivel, pero aun así no rebasa el nivel de un sensiblero compendio de clichés. Como el corto Tiznao, del dominicano Andrés Farías, continúan esa tradición de extranjeros viniendo acá a contar lo que para ellos es Cuba: un país de travestis, deportistas y bailarines en ambiente sórdido, donde todos quieren irse y todos alegremente, jinetean.

Todo esto ocurre en momentos en que la desconfianza de los cineastas hacia el ICAIC y la impopularidad del Instituto alcanzan su punto máximo. Su dirigencia no puede hablar de respeto a la pluralidad de criterios y luego intentar expulsar a Eliecer Ávila de una Asamblea donde se debate acerca de la censura. Si quienes tratan de hacernos creer que están de nuestro lado reaccionan así, ¿qué podemos esperar de más arriba? De igual manera, tampoco pueden dejar pasar lo que le ocurriera a Cremata. Como dije en un momento de mi intervención en la mencionada Asamblea del 28 de noviembre al insistir en la urgencia de hacer algo, lo ocurrido con Juan Carlos sienta un precedente que nos retrotrae al Decenio Negro, y como hoy fue él, mañana puede ser cualquiera de nosotros.

Y claro, seguiremos luchando por la Ley de Cine.

Acá, en el blog, descansamos hasta el 5 de enero…

  (15 de diciembre 2015)

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comentarios
  1. Samuel Smith dice:

    En el último párrafo, ha contestado parcialmente los comentarios hechos a su entrada anterior. Le profeso gran estima como creador, tanto como al Silvio trovador-poeta aunque no comparta su silencio. No sé porque no responde los comentarios que le hacemos sinceramente sin ánimos de ofender, simplemente de dialogar aun cuando tengamos diferencias ideológicas profundas. En mi caso, estudié licenciatura en Historia, usted en Historia del Arte. Yo evolucioné desde muy joven -dentro de Cuba- al pensamiento liberal donde la libertad individual es lo primario; usted hacia el colectivismo marxista donde el individuo es sometido a la maquinaria del partido único aplastando la singularidad. No obstante, creo que la historia del cine cubano ya no se puede escribir sin la visión crítica de sus cortos de Nicanor, principalmente, y el guion compartido de Alicia en el Pueblo de Maravillas. Es una gran contradicción como un creador puede confesarse comunista y su obra ser la antítesis de esa ideología. Alguna vez sabremos el misterio.

    • Caramba, Sr. Smith, cuánta coincidencia! Me gradué de Licenciado en Historia en la Universidad de La Habana en el curso 1988-89. Hice mi doctorado en la UNAM entre el 2000 y el 2005 y fui profesor en ambos centros de estudio. Como usted, aunque quizá más tarde, me aparté de las ideas marxistas y creo igualmente que es válido reconocer el talento de creadores como Silvio Rodríguez y Eduardo del Llano, cada quien en su categoría y más allá de las ideologías que profesen.
      Tampoco aplaudo la ofensa personal. Pero no hay que soslayar que artistas como Rodríguez o Del Llano no son propensos al diálogo. No porque sean malas personas. Son víctimas inocentes del ego.
      Vea usted en este enjundioso texto como el autor exhibe sin recato sus conocimientos cinematográficos. No solo hace cine sino que lo comenta. Es como un Chucho Valdés escribiendo crítica sobre otro pianista.
      Pero en fin, cosas veredes!
      Feliz fin de año.

    • Que los del Club lean lo que quieren no me sorprende, pero en ti, Smith, se me hace más raro. Para empezar, jamás me he confesado comunista. De hecho, ni siquiera he sido nunca de la UJC o el PCC, cosa que, sospecho, no todos los que comentan aquí podrían decir de sí mismos. Tampoco santifico a Fidel, por cierto, a quien he criticado varias veces en este mismo blog. El artículo habla de mi inclinación a la izquierda, nada más, y sugiere que no por todos los fracasos del socialismo real habría que descartar el camino del comunismo, si se reformulan las estrategias y se hace democrático (no me preguntes cómo). Habla de esa utopía humana de que alguna vez haya una sociedad justa a escala planetaria, que la democracia capitalista, en mi opinión, no está ni muchísimo menos en condiciones de conseguir. Y, en cualquier caso, si a algo se enfrentan mis cortos y mis piezas literarias es, te cito, a la maquinaria del partido único aplastando la singularidad. Claro que no abogo ni me gusta ni aplaudo la represión y la anulación de las libertades individuales. Si creyera que son consustanciales al comunismo, dejaría de simpatizar con la izquierda en ese instante.

      Colina no fue el único, ni el primero, que se opuso a la expulsión de Eliecer aquella tarde del 28 de noviembre. La primera voz en alzarse fue la de una muchacha, creo que periodista. Lo recuerdo bien porque tanto Eliecer como ella estaban sentados detrás y cerca de mí. Luego todos empezamos a protestar. Antes de eso, Colina, Arturo Arango y Dean Luis Reyes habían leído sendas ponencias, y Gustavo Arcos, Belkis Vega, Gloria Arguelles, un servidor, Norge Espinosa y puede que algunos más hablamos en la línea de exigir un interlocutor, de que las autoridades dieran la cara, de hacer algo para oponernos a lo ocurrido con Cremata, en fin, de enfrentar la censura. Entonces ocurrió el incidente, gracias a nuestra protesta colectiva Eliecer no fue expulsado, y la Asamblea terminó diez minutos después, a lo sumo.

      Ten en cuenta que yo no tengo Internet en casa, y que leo los comentarios una o dos veces a la semana, cuando el administrador de mi blog me los envía. Por otra parte, a veces los del Club hablan tanta mierda –con sus interminables y enfermizos argumentos ad hominen, o sea, si Eduardo del Llano lo hace o lo recomienda debe ser malo; por ejemplo, ahora se burlan de nuestra lucha por la Ley de Cine sin siquiera intentar averiguar de qué se trata- que ni leo todos los comentarios. En cualquier caso, siempre que me trates con respeto, contestaré en el mismo tono lo que quieras saber.

      Un saludo

      E.

  2. Mr. Ladilla dice:

    Voy a tener que llegar a la conclusión que el bloguero si no es un cínico entonces es naif. Digo esto porque si se aprueba la ley de cine eso significa por propiedad transitiva (término matemático) que se mantendrá el status quo por mucho tiempo ya que el día en que no se necesite una ley de cine eso quiere decir que todo cambió y en ese momento el bloguero tendrá que competir basado en el talento y no en el servilismo. Por eso es cuasi-evidente que al bloguero le conviene que se mantengan las cosas como están con ligeras concesiones para así no perder su condición de “elegido” o lo que es lo mismo “tuerto en el país de los ciegos”. En otras palabras, ley de cine es sinónimo de censura donde las realizaciones tendrán que pasar por un filtro. Y aquí tenemos a un “intelectual” abogando por una ley de censura. ¿Cínico o naif?

  3. El nieto de Liborio dice:

    “Mi comunismo no es hijo de la oportunidad ni la cautela, sino una respuesta, más que nada, a las súplicas y reclamos de los del Club –Ladilla, sobre todo– durante los últimos meses, en el sentido de que definiera mis posiciones políticas (como si no llevara años haciéndolo en este mismo blog). Y es coherente con todo lo que he dicho antes, y no encontrarán en Internet una declaración mía que lo contradiga.”
    Se abre el telón y en su artículo LA INDIFERENCIA
    eduardodelllano dice:
    08-09-2015 en 00:14

    “…. Por otra parte, la periodista (de La Jiribilla) sublimó mis respuestas, creyendo hacerme un favor. Y esa entrevista tuvo lugar hace diez años, en tanto tú lo presentas como si fuera una tendencia. Si lees hacia atrás en este mismo blog, o buscas otras entrevistas, verás que no tengo miedo a decir lo que pienso. Lo que también ocurre es que me jode que traten de manipularme de un lado o DEL OTRO.”
    Se cierra el telón.
    Se abre el telón y
    MI COMUNISMO Publicado: 08-12-2015
    “En una entrevista que me hicieran para la La Jiribilla en 2005, y a menudo esgrimida como si fuese la única entrevista que hubiera concedido en mi vida, definí mi filiación de izquierda y dije que no se me ocurriría atacar a la Revolución o a Fidel. Bueno, pues lo sostengo.”
    Se cierra el telón.
    Se abre el telón y En un futuro cercano (ficción)
    “Yo realmente no dije eso a la periodista, pero lo sostuve después para que tuvieran razones verdaderas para acusarme. Es que me jode que me acusen sin justa causa, lo hice para provocar y ver que decían”
    Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la obra?
    a) “Yo, La Ola Marina” por Eduardo del Llano Graves
    b) “Tácticas y ética de un comunista” por Vladimir Eduardonov Llanescu
    c) “Desmemoriados del subdesarrollo” por Eduardo Deleznabloes

    Se aceptan nuevos títulos y futuros comentarios. A gusto del consumidor.

    • Kamikaze dice:

      Nieto de Liborio, eso de Llanescu me sonó a rumano, será que Eduardo es pariente de Ceacescu? ajajajajaj. Slaudos.

  4. charlitos dice:

    ! QUE VA ! despues de un fin de semana pasado visitando los parques de la Universal Studiosen Orlando, venir aqui a comentar sobre un festivalito de cine muerto de hambre, SOLAVAYA.

  5. Kamikaze dice:

    Por fin, quién era el “funcionario” del ICAIC que formó la perreta para sacar a Eliecer Avila de la reunión?

  6. Mr. Ladilla dice:

    En que quedamos.

    Y dice el bloguero en entrevista a la Jiribilla: “A mí no se me ocurriría nunca atacar a la Revolución, a Martí, Fidel, son cosas más sagradas”

    Y dice el bloguero aquí mismo: “Tampoco santifico a Fidel, por cierto, a quien he criticado varias veces en este mismo blog”

    ¿Nunca lo ataca o sí lo critica? ¿Es cosa sagrada o no lo santifica? ¿Como se le llama a esto anfibología política? Yo creo que para el concurso de nombres uno bueno seriá (ya que nació en Rusia) Edik Trepadorovich de Oportunistaya.

  7. El nieto de Liborio dice:

    Cuando Eduardo decía que era comunista no lo decía en vano, utiliza con maestría la Negación de la negación dialéctica marxista, que aplicado por un cubano y en Cuba, se convierte en…. una mentira descarada tras la otra, la segunda más sorprendente que la primera, pues lo de dialéctica no se traduce en tomar lo mejor de lo que ha sido hecho o dicho, sino de la mejor circunstancia para refutar lo dicho o hecho. No dudo que dentro de unos años, será el Portavoz del Partido Liberal Demócrata cubano, después de renegar el pasado, darse golpes en el pecho, ¡Mea culpa! (lo de mear es literal), pues bebe de las mejores aguas de la tradición política cubana. ¡Qué excelso patriota! Dijo el Ché que en Cuba lo que había era comunismo con pachanga, ¡Que claridad de pensamiento! Quien duda que después que se caiga el desgobierno podríamos ver a Eduardo al frente de una conga del Partido Liberal cantando: Yo no tengo la culpita / Ni tampoco la culpona: / Eduardo del Corral / Ocupará la poltrona. ¡Aé, aé, aé la chambelona!

  8. charlitos dice:

    Sugerencia para Eduardo: “Poner un poste en medio del Blogg para que al menos los perros vengan a mear”.

    • Dromedario dice:

      Es bueno que el bloguero se tome unas vacaciones ya que este blog esta de asco. Deberia cogerle el gusto al descanso y cerrarlo definitivamente. Total para lo que se lee aqui !

      • Eres tú, Dromierdario, aliado y defensor de las alimañas, y también una de ellas, que suenas siempre como una vieja amargada y frustrada, no aportando nunca nada útil sino sólo barata descalificación y bilis, quien da asco y debiera, junto con tus compinches, perderse para siempre de este blog.

  9. juan varela perez dice:

    Esto dijo el bloguero a La Jiribilla: “A mí no se me ocurriría nunca atacar a la Revolución, a Martí, Fidel, son cosas más sagradas (…)”. Ahora dice que lo ha criticado. Probablemente nos dirá que cuando hablaba de atacar se referia a darle un balazo o sonarle una galleta. Creo que solo los entomólogos podrian explicarnos el comportamiento del bloguero. Personalmente se me antoja una mutación recurrente y mas acojonada del sindrome de Heberto Padilla: lanzar un par de criticas crípticas e inmediatamente girar 180 grados y persignarse. Una táctica, diría él, de guerra de guerrillas.
    Creo que muy jodido esta quien va por ahi dando explicaciones de su comportamiento político. Es como si Magritte hubiera tenido que explicar sus cuadros.
    Felices fiestas a todos los tertulianos, especialmente a los del Club, como nos engloba el bloguero izquierdodisidenterevolucionario. Felicidades, tambien, por supuesto, al bloguero…Aaaaah y al leal Abelito, too.

    • Alache dice:

      Muchas felicidades tambien para ti y tu familia Juan Varela, llama la atencion que a pesar de que el globero es un tipo sin swing, nos llama, “los del Club, reconozco que eso tiene tremendo swing. Have a good one.

      • juan varela perez dice:

        Gracias, amigo Alache. Tienes razón, a mí me da una onda como de Club de los Martes; ya sabes, gente muy deductiva y aguda. Deberíamos pensar en algun logo y, por qué no, hasta en un carnet…Qué te parece?

  10. juan varela perez dice:

    Dos opiniones antes de terminar el año:
    1. Creo que el bloguero deberia meterse a critico de cine cubano. Tal vez ahí tenga su futuro y hasta pueda dejar algun legado, porque como realizador o escritor…no creo.
    2. Se dio cuenta de que era demasiado obvio no hablar de la reunión de cineastas y nos deslizo un muy aséptico parrafito final.

  11. Alache dice:

    “Deberíamos pensar en algun logo y, por qué no, hasta en un carnet…Qué te parece?”

    Me parece empingaisimo Juan, pero temo que despues el globero conociendolo su calana, se atribuya el exito, aduciendo que fue gracias a el la fundacion del Club de los Martes.
    Creo que lo disfrutamos mas, cada vez que el globero nos nombre de esa manera.
    Un abrazo.

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