OLÉ!

Publicado: 28-03-2016 en Sin categoría

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Bueno, los Stones tocaron en Cuba. Ya no es una probabilidad, sino un hecho.

El 21 me habían llamado de la Embajada de Estados Unidos para que pasara a recoger una invitación para el juego de pelota en que Obama lanzaría la primera bola, pero no fui. El deporte no es lo mío, y por otra parte, la verdad es que hace mucho tiempo no me interesa el espectáculo político. Obama es un tipo cool, mírese como se mire su visita fue muy positiva y estimo que puede llevar a una normalización de relaciones a mediano plazo, pero no tenía ningún interés especial en ir a verle.

En cambio, cuando me invitaron a la Embajada Británica el 24 por la noche para recibir a los Stones, estuve un rato saltando en un pie. Aunque la recepción era muy exclusiva, habría fácilmente doscientos artistas cubanos, desde músicos hasta escritores, cineastas y artistas plásticos, todos con la esperanza de ver de cerca a esos cuatro tipos huesudos y eternos. Cuando llegaron, los condujeron a un área cerrada, pero después de un rato Mick tuvo el bonito gesto de venir hacia nosotros. El embajador le presentó al cantante Eddy Escobar, al guitarrista Dagoberto Pedraja y a mí. Mick me dio la mano y dijo Hi, Eduardo, y yo me estremecí como una teenager; unos segundos después le pregunté si podríamos esperar un nuevo álbum de los Stones, y contestó que sí. Los especialistas Juanito Camacho y Joaquín Borges Triana tuvieron la suerte de hablar un rato con todos, e incluso el Dago conversó con Ronnie.

Este viernes 25 llegué a los terrenos de la Ciudad Deportiva a las once y media de la mañana, pero valió la pena: al entrar pude ganar un lugar increíble, a menos de diez metros del escenario. El problema con ese tipo de emplazamientos es que no puedes moverte de ahí, y créanme que es algo más que un imperativo moral: no puedes, no hay paso, debes estar de pie o sentado (en el área que ocupas erguido) durante un montón de horas. Para estirar una pierna o ponerte de lado la cosa funciona como un cubo de Rubik, alguien más tiene que recolocarse, y así sucesivamente. Sin embargo, cuando empieza el espectáculo te felicitas por haber resistido.

Hemos sabido que hubo una época en que no se podía escuchar nuestra música en Cuba. Bueno, pues aquí estamos. Los tiempos están cambiando, dijo Mick antes de presentar una canción. Y en ese sentido, vaya si han cambiado: la banda que no muchas décadas atrás nos pintaban como la quintaesencia de la decadencia y degradación de la juventud bajo el capitalismo, cierra en Cuba su gira latinoamericana (la Olé Tour, nombre a mi juicio bastante inapropiado) y sus integrantes son aclamados como dioses. Y dioses no serán, pero sí tienen mucho de iconos y leyendas vivas, no es un grupito recién formado con un par de temas de éxito, sino uno de los nombres decisivos en la historia de la cultura contemporánea.

El hecho mismo de estar en el epicentro del rock por una noche, de ser testigo y parte del ritual, saber que toda esa tecnología y cuatro de los músicos más admirados del planeta están ahí para ti, de sentirse un ciudadano del mundo, era una experiencia inédita para la inmensa mayoría de los espectadores. (Incluso los extranjeros alucinaban: estar acá, tan cerca del escenario, me habría costado más de quinientos dólares en otro sitio, me decía un español con el que conversé durante la espera). La adrenalina corre y todo parece posible. Para mí es el cuarto concierto de mi banda favorita (los vi en Zeltweg, Austria, en 1995; en Munich en 2003 y en Madrid en 2007) pero que sea en Cuba hace esta noche especial. No sólo porque estuve más cerca del escenario que en las tres ocasiones anteriores, no sólo porque después de tantos años ahora puedo por fin decirle a mis socios “¿Ven lo que les decía? ¿Ven que son fantásticos?” sino también porque el rock, y en particular la música de esta banda, continúa significando libertad, irreverencia, rebeldía. Y puede que en este momento más que nunca.

Aunque el escenario era impresionante, comparado con los que construyeron para las giras Voodoo Lounge (1994-95), Bridges to Babylon (1997-98), Licks (2002-03), o A bigger bang (2005-07) me pareció mucho más compacto, más centrado en la música que en el artificio: fuera quedaron las llamaradas, los fuegos artificiales, los grandes muñecos inflables y el escenario movedizo. De hecho, si antes contaban con tres coristas, ahora quedan dos, y si en giras previas tuvieron tres o cuatro músicos en la sección de metales, ahora también se redujeron a dos. La batería de Charlie, que antes solía estar demasiado al fondo, ahora tiene mucha más presencia visual, lo que por otra parte le permite no perder de vista a Mick cuando echa a correr por los pasillos laterales. Se mantienen muchos de sus colaboradores (Darryl Jones en el bajo, Bernard Fowler en coros y percusión, Chuck Leavell en los teclados y Tim Ries en el saxo) pero aparecen otros, como la joven y prometedora Sasha Allen, que sustituye a Lisa Fisher en los coros. En la parte final del espectáculo, el coro cubano Entrevoces se integró eficazmente a la banda en el tema You can´t always get what you want. Y ya que menciono esta pieza, ahí les va el set list íntegro:

Jumpin´ jack flash

It´s only rock and roll

Tumbling dice

Out of control

All down the line

Paint it black

Angie

Honky tonk women

You got the silver

Before they make me run

Midnight rambler

Miss you

Start me up

Gimme shelter

Sympathy for the devil

Brown sugar

You can´t always get what you want

(I can´t) get no) satisfaction

La banda sonó ajustada y potente, y el concierto tuvo muchos momentos hermosos, con un público absolutamente entregado y devoto (aunque, seamos sinceros, nueve de cada diez espectadores no conocieran más de un par de temas de los Stones). Mick Jagger, bueno, es un milagro genético, ese tipo tiene que haber hecho un pacto con el diablo. Nadie puede desplegar esa energía con casi setenta y tres años (los cumple nada menos que el 26 de julio). Pero es que los demás no le van a la zaga: en cuanto empiezan a tocar son unos chicos traviesos gozando la papeleta. Keith se fue soltando según avanzaba el concierto, sus solos en Sympathy y Satisfaction fueron expresivos y fluidos, sus interpretaciones vocales notables, especialmente en You got the silver. Ronnie se lució en Rambler y Start me up. El único que se sale un poco de la regla es Charlie Watts, que siempre ha tenido esa expresión de “las cosas que hay que hacer para ganarse la vida, con lo que me gustaría estar en casa escuchando jazz”. Sin embargo, es el motor de la banda y uno de los cerebros responsables del diseño del escenario.

La profesionalidad se revela también en detalles, como que Mick no sólo presenta las canciones en el idioma de cada país (puede expresarse en francés, en alemán, italiano y desde luego en español, con un acento soez) sino que investiga previamente: dijo el público está escapao, y luego este público está en talla y ustedes son chéveres. Comentó que la noche del 24, recién llegados y luego de la recepción en la Embajada Británica, se fue a la casa de la Música de Miramar a bailar rumba. La gente rió y aplaudió salidas como esas. Es imposible no quererles: no sé cuanta gente asistió al concierto (no me extrañaría que la cifra rondara el medio millón) pero sé que esta noche los Stones ganaron legiones de nuevos admiradores.

En fin, ahora tenemos fotos y videos, y el recuerdo. Y, como ocurre después de viajar por primera vez fuera de Cuba y regresar, una sed insaciable por más.

P.S.: Mi libro Omega 3 ya está en la librería Fayad Jamis, de Obispo.

(28 de marzo 2016)

 

 

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comentarios
  1. Dayron Paz dice:

    y dijo Hi, Eduardo, y yo me estremecí como una teenager, coño ¿seras maricon?

  2. Alache dice:

    Y de pronto Jagger dijo…hi Eduardo, despues de tantos anos buscandote, por fin te conozco.
    !Nonono si es que se las come!

    Nota aclaratoria: Los dos anteriores posts del globero, Afeites y No se que del suicidio, fueron el precio que pago para conseguir la invitacion a la recepcion en la Embajada Britanica con foto incluida por supuesto,esperen pronto los posts de la limpiadera con el regimen a los que nos tiene acostumbrado.

  3. Samuel Smith dice:

    Nada, caballeros, que Eduardo tuvo un orgasmo satánico. Dejen al hombre disfrutar su momento.

  4. Látigo dice:

    Coño Eduardo, no podias haber mejorado la apariencia para recibir a los Stones????, pareces un mendigo!!!!

  5. Pirata Somaly dice:

    Asi que el Gob Cubano ,le dice al Embajador Britanico ,quien conno puede invitar seran Estupidos y Envidiosos …Les Duele,Como les duele ..Ja a llorar a Maternidad

  6. Dromedario dice:

    Segun las entradas, segun la importancia de lo que escribe el dueno del blog. Cada dia peor, esto es un asco.

  7. El Lapón Libre. dice:

    De todos los comentarios que he leído -y ya son cientos- este es el mejor y que se identifica al 100% con lo que yo hubiese expriementado si hubiese estado allí en Cuba. Sólo alguien que ame al ROCK- como sé que tú, Eduardo- podía poner tanto sentimiento en las descripciones. Al final, casi se me salen las lágrimas y un sentimiento de sana envidia, me estremeció. !Gracias por la crónica!

  8. charlitos dice:

    YYYY ? LIBORIO DONDE ESTA ?

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