La Leyenda de los Abominables Hombres de Confianza,

(…) Este domingo el programa que conduzco en Canal 41, La Mirada Indiscreta (8:00 p.m.), se refiere a la manipulación histórica de la figura de José Martí, a quien le pasan la cuenta de todos los desmanes de la dictadura y ahora lo distribuyen nacionalmente en deleznables bustos plásticos, y al nuevo cortometraje del notable realizador Eduardo del Llano que se titula La leyenda de los abominables hombres de confianza.

Del Llano coincide con (Mikhail) Bulgakov en cuanto a la capacidad que tiene el humor para dilucidar las tropelías e incongruencias del socialismo (tropical) y nos presenta un falso documental, donde investigadores y ciudadanos comunes tratan de esclarecer la desaparición abrupta –tronados– del panorama político nacional de dirigentes que fueron llamados “hombres de confianza” y de cómo han sido avistados en los lugares más insólitos, cual yetis del intrincado monte revolucionario.

Aunque con nombres cambiados, los personajes del corto recuerdan la caterva de incapaces y arrogantes funcionarios que el propio Fidel Castro nombró en puestos claves del régimen, como Robaina, Pérez Roque, Lage y Hassan Pérez, para luego defenestrarlos por corruptos y hacerlos desaparecer, sin mayores explicaciones, en un ciclo que se ha repetido hasta la saciedad, donde manda una sola voluntad inalienable, la del “máximo líder”.

Eduardo del Llano vuelve por sus fueros y nos hace reír a carcajadas con el destino merecido que el propio régimen deparó a algunos de sus más abyectos servidores.

(Hombres de Confianza, Alejandro Ríos, El Nuevo Herald, 18 de mayo 2016)

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