MEMORIAS DE MI ACTIVIDAD POLÍTICA

Publicado: 30-08-2014 en Sin categoría

 En mis años de niñez y adolescencia había que ir, cada cierto tiempo, a recibir presidentes foráneos. Recuerdo al argelino Houari Boumedienne y al tanzano Julius Nyerere –aunque siempre he sido bueno para los nombres, a este último hay cierta canción de Virulo que me ayuda a evocarlo– y claro, al soviético Brezhnev. Nos levantábamos temprano e íbamos a un sitio prefijado para esperar un par de horas y luego agitar una banderita durante los diez segundos o menos que le tomaba a la caravana rebasar nuestro emplazamiento en su camino hacia la Habana.

 Por si fuera poco, iba a los desfiles del Primero de Mayo y otras concentraciones por la razón que fuera. Tenía su encanto encontrar a gente conocida, pero la mayor parte del tiempo te aburrías mortalmente, no veías nada y entendías menos. También pedíamos libertad para gente que no la tenía: los pescadores cubanos secuestrados por lanchas piratas en 1970, la luchadora norteamericana Angela Davis, el militante chileno Luis Corvalán… Era el signo de los tiempos, artistas tan diversos como Lennon y los Stones, o Pablo Milanés del lado de acá escribieron canciones apoyando a Angela. Corvalán, por su parte, estaba confinado en Isla Dawson, un campo de concentración donde la dictadura de Pinochet enviaba sin juicio, torturaba y asesinaba a militantes de la izquierda. De todo eso, claro, me he enterado más tarde. En esa época iba porque me decían que debía hacerlo, y tener deberes era algo natural.

 Recuerdo haberme emocionado de veras una única vez, aquel octubre de 1976 tras el horrendo atentado al avión de Cubana. El padre de un condiscípulo en la Lenin integraba la tripulación de la aeronave. Ahí el discurso de Fidel cobró sentido, y todos derramamos una lágrima.

 En el 97, cuando los restos del Che fueron traídos a Cuba, Luis Felipe, Era y yo decidimos ir a la Plaza y hacer la enorme cola para verlo durante un par de segundos, antes de que siguieran destino a Santa Clara. Nadie nos envió, nadie nos dijo que sería conveniente. (Ya sé que algunos especialistas insisten en que aquéllos no son los restos del Che, pero a efectos de lo que cuento eso resulta irrelevante. Nosotros fuimos a homenajear al Che).

 No sé si desde la tribuna se note mi ausencia allá abajo, pero hace muchos años que no voy a los desfiles o recibimientos. Mi última bienvenida fue a Gorbachov; mi última parada probablemente antes. El nihilismo y la rutina hacen estragos en nosotros, los viejos activistas. Sé que debe ser duro para mi país arreglárselas sin mí, pero ya estoy retirado, no soy más una fuerza política activa.

(30 de agosto 2014)

PEDRO

Publicado: 26-08-2014 en Sin categoría

 El sábado 16 asistía a un concierto de Pedro Luis Ferrer en la nueva sede del grupo de teatro El Ciervo Encantado, en 18 e/ Línea y 11, en el Vedado. Es una sala pequeña, aunque no tanto, y el concierto tuvo un sabor íntimo: público en complicidad y adoración, en tanto el artista hizo lo suyo con la sencillez y la cercanía de una peña casera.

 Aunque hace un par de años que nos vemos muy ocasionalmente, Pedro y yo somos amigos, he tenido el privilegio de ser invitado a descargas –y asados, éste es un cubano de la vieja escuela que disfruta la carne de puerco, la yuca, los tamales y demás exquisiteces canonizadas por la tradición– en el portal de su casa, coincidimos por un tiempo en Madrid, hemos conversado sobre arte y política en incontables ocasiones, e incluso una vez, en Cárdenas, me honró pidiéndome leer un par de textos míos durante un concierto suyo. Y no olvido una ocasión en que, abocado a una decisión importante en mi vida, su consejo inmediato, duro y decisivo salvó mi alma.

 Pedro es uno de los grandes, eso todo el mundo lo sabe, y lo es no sólo por su música, de por sí inmensa, sino por su estatura ética. Recuerdo a una amiga estremecida, allá por los tardíos ochenta, poniéndome un cassette en su casa: “Mira lo que Pedro Luis dijo anoche en un concierto”. Cuando la excomunión era el castigo por decir y cantar lo que se pensaba, él siguió cantando y pensando; cuando nadie se atrevía, él lo hizo, y no por afán de protagonismo, sino por ser consecuente con lo que le dictaban el corazón y las entrañas.

 Pedro ha investigado los géneros de la música cubana, e incluso ha creado interesantes simbiosis, como la changüisa; un buen número de sus temas populares son guarachas donde exprime deliciosamente el idioma. Si hace recuento, como en esta ocasión, impresiona la cantidad de canciones estupendas que ha lanzado a la palestra e instaurado en la memoria colectiva: Mariposa, Inseminación artificial, Como me gusta hablal español, En espuma y arena, Mario Agüé, Romanza de la niña mala, Qué misterio hay en ti, Carapacho pa’ la jicotea, 100 % cubano, Abuelo Paco, En la luna, Yo no tanto como él, La tarde se ha puesto triste, Fundamento, Yo no quiero manteca, Si no me voy de Cuba, Ahora que permiten criticar…y otras que se me escapan o recuerdo sólo a medias, como aquel tema de unas remotas Aventuras televisivas: Cuídate del enemigo que te mata, que te mata, que te mata (…) Si el enemigo viene a darte la muerte dásela tú (…) Muérete por ser libre, muérete por tu nombre (…) Con una vitalidad y agudeza que los años respetaron, en vivo el trovador desgrana sus versos –a veces tiernos, a menudo satíricos– o los de Raúl Ferrer o cualquier gran poeta, famoso o no, a quien decida rendir homenaje; hace anécdotas propias o ajenas con una gracia que envidiarían muchos actores; improvisa con desconcertante agilidad si sucede algún tropiezo técnico o lo interpela alguien del público. Cuando habla de la familia uno comprende de dónde viene, dónde ha bebido su inagotable ingenio.

 Pedro es ecológico. Una fuente de energía limpia y –esperemos que por mucho, muchísimo tiempo– renovable.  

(26 de agosto 2014)

PREMIERE

Publicado: 21-08-2014 en Sin categoría

 

Premiere de "Omega 3" en el cine Chaplin, 20 de agosto 2014

Premiere de “Omega 3″ en el cine Chaplin, 20 de agosto 2014

Hoy fue la premiere de Omega 3 en el Chaplin. No hubo bateos de imagen o audio ni se fue la luz. La reacción del público fue muy positiva, se rieron donde debían, aplaudieron un par de veces, nos felicitaron a la salida de muy diversas maneras. A partir de mañana estará en los cines de todo el país. Y pirateada por ahí, naturalmente.

(20 de agosto 2014)

JODER CON LA HISTORIA

Publicado: 19-08-2014 en Sin categoría

 La historia es imperfecta.

 La historia es improbable.

 Lo que sabemos de ella equivale a lo que nos muestra una linterna de mano alumbrando a la noche cerrada.

 ¿Quién puede decir con exactitud lo que ocurrió, si de casi cualquier suceso no quedan testigos, y aún estos dieron fe de lo que creyeron ver o estimaron conveniente?

 Humor e ingenio mediante, ciertos autores cometen la herejía de reescribir la Historia. Algunos libros, como Decadencia y caída de casi todo el mundo, de Will Cuppy –autor improbable él mismo, tengo amigos que llevan años buscando otro libro suyo- cuentan los hechos históricos de una manera distinta, desde la sátira y el sentido común de la modernidad. De ahí es la memorable frase “cuando las crecidas del Nilo se retiran la tierra, hasta donde alcanza la vista, queda cubierta de egiptólogos”. Otros, como los Apócrifos de Karel Capek, contienen artefactos literarios que, a partir de sucesos, fechas y personajes conocidos, nos ofrecen relatos de lo que no ocurrió pero pudo perfectamente ocurrir: la descripción que de Ofir hace un desventurado marinero frente al Dux de Venecia; las quejas de un abuelo prehistórico en el sentido de que la juventud ya no talla la piedra como en los viejos buenos tiempos; las inesperadas confesiones de Napoleón a una prostituta; las quejas de un honesto panadero porque, al multiplicar panes y peces, Cristo perjudica al gremio… En esta cuerda también recomiendo Leve historia de Cuba, de Enrisco y Francisco García, libro brillante y divertido que tuve el privilegio de ver armarse ante mi vista, hace ya bastantes años. Graduados ambos de Historia en la UH, los autores saben lo que hacen, esto es, ofrecer una Historia Patria bien alejada de la rigidez de los manuales: la página que falta del diario de Martí, en que el Apóstol relata cómo él y Gómez le meten a los alucinógenos en la noche serrana; la ingenuidad de un machetero enloquecido que se queda en el monte durante la zafra del 70, es capturado en los 90 como un animal salvaje y enseguida pregunta si ya disfrutábamos del comunismo desarrollado, como auguraban los discursos a fines de la década prodigiosa; los amoríos de Maceo con una hermosa habanera y cómo afectan el itinerario de la columna invasora…

 El mockumentary es el equivalente cinematográfico de los textos mencionados. En el imaginario colectivo, el género documental cuenta la verdad, dice las cosas como son, y en consecuencia puede y debe ser asumido como fidedigno. Esto es falso desde los meros cimientos, pero igual está anclado en la mente del espectador; así, el mockumentary opera con el lenguaje ortodoxo del documental, citando hechos, fuentes y testimonios para contarnos una ficción generalmente disparatada pero que tendemos a creer por la manera en que es presentada. Ejemplos ilustres son Forgotten silver (1995), de Peter Jackson –la historia de un neozelandés que inventó el cine, el color y el sonido cinematográficos, un pionero tan absoluto como ignorado-; Un día sin mexicanos, de Sergio Arau –un documental, que luego tuvo una secuela de ficción, acerca de la desaparición repentina de los mexicanos de Los Ángeles y la repercusión del hecho en los ciudadanos comunes y los guardias de frontera; CSA The Confederate States of America (2004), de Kevin Willmott –un escalofriante reportaje acerca de cómo serían los Estados Unidos (y el mundo) si el Sur hubiera ganado la guerra de Secesión; Opération Lune (2002), de William Karel, que revisita la leyenda de que la llegada del hombre a la Luna fue un engaño mediático y la presunta participación de Stanley Kubrick en el timo; Un tigre de papel (2007), de Luis Ospina, sátira de las vanguardias artísticas y la izquierda latinoamericanas a través de la reconstrucción de un personaje inasible; y el mejor de todos desde mi punto de vista, Zelig (1983) de Woody Allen, la historia de un hombre al que la idea de sobresalir infundía tal terror que literalmente se metamorfoseaba para confundirse entre quienes le rodeaban. En Cuba se ha recurrido bastante poco al mockumentary; mencionaré apenas Operación Alfa (2011) de Ricardo Figueredo y La verdad acerca del G2 (2012) del autor de estas líneas.

 Sí, la Historia como guión deja bastante que desear, repleta como está de personajes ridículos y poco creíbles y situaciones traídas por los pelos. La solución está en cambiar el género narrativo: no funciona como un drama, pues a contarla en clave de comedia…

(19 de agosto 2014)

OLIVER

Publicado: 13-08-2014 en Sin categoría

Hoy, 13 de agosto (je,je) a las 6:36 pm nació mi primer nieto, Oliver Portilla del Llano. Pesó 3 kilos y medio (cosa de 7 libras y algo). Es perfecto. Mi hija Ana está bien y muy feliz.

A MANSALVA

Publicado: 12-08-2014 en Sin categoría

 Hemos escuchado a menudo que el idioma es un organismo vivo. Al paladear la idea, cada cual evocará una criatura distinta; yo, en todo caso, lo figuro más cercano a un virus que a los vertebrados. Nace, pero no necesariamente muere –salvo que toda una población se extinga-: es mucho más usual que mute, con frecuencia en varias direcciones a la vez, algunas bastante inesperadas. Se alimenta de otros lenguajes como de sí mismo, engendra hijos que apenas se le parecen…

 No deja de ser una paradoja que la ingenuidad, la ignorancia, el deterioro del idioma en los medios masivos, la recolocación de la marginalidad en el pico de la pirámide social o el mero nerviosismo devengan los artífices de un número de joyitas que escuchamos a cada rato, que entreveran la conversación, pasan a la memoria colectiva y más tarde vuelven a nosotros atribuidas a fuentes diversas y a menudo contradictorias.

 Como pertenezco al gremio de quienes estudiaron en la Lenin –graduación del 80- conozco varios clásicos que alguna vez salieron de la boca de algún profesor con menos luces que brío, y que cada generación, supongo, ha adornado un poco. Ahí van tres: refiriéndose a lo complicado del trabajo que esperaba a un grupo de estudiantes, cierto educador afirmó que debían ocuparse de ello durante las veinticuatro horas del día y parte de la noche. Quizás fuera ese mismo maestro quien dividiera a educandos en faenas de higiene para que, enfrentados a un bloque de dormitorios, limpiaran unos las escaleras que suben y otros las escaleras que bajan. En otro momento, encabronado porque la indisciplina no disminuía con todo y su presencia, preguntó airado ¿Ustedes creen que yo estoy aquí pintado en la pared por gusto?Y se atribuye a una jefa de aula que veía cómo en horario de estudio el grupo era visitado a cada rato por profesores que llamaban a la concentración y el silencio monásticos, rotos tan pronto la autoridad se daba vuelta, la célebre Caballeros, la verdad que ustedes no son Carmienta 

 Una vecina afirmaba un día que a su sobrina en materia de hombres parecía que le gustaba sufrir: es una mazorquista, concluía.

 Otra, que más que una pifia idiomática es una exquisita muestra de incorrección política, ha sido atribuida a varios artistas, aunque con mayor frecuencia a Juana Bacallao. Al acceder cierta figura política al cabaret donde trabajaba, Juana informó al público que acababan de entrar el comandante Ramiro Valdés y sus secuaces…

 Y una niña lloraba conmovida por la cantidad de cosas terribles que le ocurrían a la pobrecita Mansalva…

(12 de agosto 2014)

LOS ESCÁNDALOS

Publicado: 05-08-2014 en Sin categoría

 Estaba en el Pre, en la Lenin, así que sería entre el 78 y el 80 cuando se armó aquel escándalo porque Moncho, el Gitano del Bolero, cantó unos versos de Martí en un concierto en La Habana. Vamos a ponerle ritmo de allá a los versos de un poeta de aquí, dijo, palabra más o menos. Y los medios nacionales reaccionaron entre airados y perdonavidas, porque la estatura de Martí mal se avenía con echar pasillitos festivos: el Apóstol sólo era bueno para la épica.

 No vi La comedia silente aquella célebre mañana en que muchos aseguran que Armando Calderón, entusiasmado en plena narración de una reyerta callejera, soltó su inmortal Esto es de pinga, queridos amiguitos. Hay quienes juran haberlo escuchado, aunque el propio Calderón, en una entrevista concedida a Omar Pérez en el Caimán Barbudo años después, negara la veracidad de la leyenda urbana. En cambio, un servidor sí miraba la televisión la tarde en que el inefable peninsular Juan Echanove, acicateado por unos músicos jodedores también presentes en el estudio –que le aseguraron que aquella no sólo era expresión habitual, sino socialmente aceptada en el habla coloquial cubana– contestó a la pregunta de Rakel Mayedo acerca de cómo se sentía con la desde luego cubanísima Me siento de pinga. Eso sí ocurrió, ahí nadie me puede hacer un cuento. Ambas, especialmente la de Calderón, son parte de esa estupenda historia no contada de la Cuba reciente.

 Durante mis cinco décadas de vida puedo dar fe de muchísimos escándalos subterráneos que pusieron sal y pimienta en la sociedad cubana: desde alguna foto de Fidel en el Granma que, si levantabas el periódico para verlo al trasluz, ganaba algún elemento decorativo, préstamo de la gráfica impresa en el reverso, hasta numerosos asesinatos de viejitas que vivían solas –será por eso que ya hoy escasean– con el consecuente rumor de que había un loco suelto. Uno de los más pintorescos y recientes fue el video de Pánfilo y la jama, que generó una panfilomanía galopante, con tema musical y todo.

 Ahora bien, hay un tipo de escándalo que alborota a los sectores más estatistas y conservadores de las sociedad, y en este sentido resulta necesario e incluso divertido, y otro que provoca el pataleo impaciente de cualquiera que tenga sentido común. La guerrita de los emails en 2007 a raíz de la comparecencia televisiva de cierto tenebroso personaje, cazador de brujas en los tempranos setenta, fue un punto de giro, porque el correo electrónico se erigió en soporte de la inconformidad y la gente echó a un lado el abrigo del anonimato. En los últimos meses los más jugosos escándalos han tenido como protagonista al Gobierno y su preocupante ristra de medidas impopulares: la prohibición de venta de ropa importada y luego de las salas privadas en que se exhibían películas en 3D; los precios ridículos de los autos cuando se liberó su venta; las nuevas regulaciones aduaneras, que nos asumen culpables a todos. La cereza en el cóctel la puso el Aeropuerto al vetar el acceso a sus instalaciones a quienes no vayan a viajar; dicho de otro modo, si vas a despedir o recibir a alguien tienes que esperar afuera. Armando Calderón estaba en lo cierto, esto es de pinga, queridos amiguitos.

 (5 de agosto 2014)