LOS APODOS

Publicado: 24-03-2015 en Sin categoría

 

 Desde séptimo grado, cuantos fueron mis condiscípulos de la Lenin y la UH me conocen como El Filo.

 En realidad me pusieron El filósofo, por aquello de que escribía, pero hasta los apodos tienen diminutivo. Como protesté al principio, me lo dijeron más, y se quedó conmigo definitivamente. Luego una muchacha descubrió que la raíz significa amor en griego, y me lo dijo, y fue mi novia, y desde entonces me gusta ser El filo.

 Si los apodos pueden resultar crueles, nadie negará que a menudo son, además, imaginativos. En todos los grupos hay una gorda y un chino, pero esos son apenas adjetivos, no verdaderos motes. A una muchacha bajita y activa pueden llamarla simplemente enana, pero La guasasa es mucho más certero y divertido. De la misma manera, a quien es ostensiblemente feo le viene mejor el cómic o el muppet. Un tipo tiene la cabeza grande, y no es lo mismo decirle cabezón a secas, que Maceta gratuita, como llamábamos a uno en la Lenin, o Cabeza de puerco, como en otra ocasión escuché nombrar a alguien que trabajaba donde un amigo. Maceta gratuita: la palabra gratuita es, a su vez, gratuita, pero el creador del nombrete la añadió por pura eufonía. En ese sentido, recuerdo a otro muchacho al que rotulamos como Mamerto ferto. La segunda palabra ni siquiera existe, pero coño, suena bien.

 Algunos surgen por analogía fonética: decirle Limp Bizkit a un bizco, por ejemplo. A ciertos individuos los identifican sus muletillas. Otros apodos remiten a obras conocidas: un tipo feo y velludo puede ganarse el sobrenombre de Chewbacca. En la Lenin eran famosos Los cacas, mote colectivo que da una idea bastante certera de la catadura moral de los tipos. Oí hablar de un negro tan negro que los socios lo llamaban El negativo. Y de una chica con tantos aparatos (ortopédicos y dentales) que era conocida como Jalisco Park.

 Sting es Sting, no Gordon Matthew Sumner. Hay gente cuyo verdadero nombre no sabemos nunca. Tal vez debería existir una guía telefónica de apodos.

 Los nombretes no son apelativos que nuestros padres encontraron bonitos o convenientes, porque así se llamaban sus ídolos o los bisabuelos, o porque empezaban con Y. No son nuestros nombres de pila, que no describen nada, aunque a menudo nos condenan. No, los apodos reflejan nuestro físico, o nuestra personalidad, o una rara mixtura de ambos. El hecho mismo de que los inventemos habla de la inefectividad de nuestros nombres oficiales. Nos lo pone gente que nos conoce bien. Dentro de la onomástica constituyen la oposición, la alternativa. Desconfío de alguien que no se ha ganado un buen apodo en su vida.

(24 de marzo 2015)

EL REGRESO DE NICANOR

Publicado: 17-03-2015 en Sin categoría

 Ha ocurrido un montón de cosas en los últimos tres meses. Durante el festival de la Habana fueron estrenados cinco largometrajes cubanos de ficción. Aún no he visto La pared de las palabras de Fernando Pérez, pero de los cuatro restantes el que más me interesó fue Venecia, de Kiki Álvarez. Hasta entonces, no era Kiki un cineasta cuya estética me sedujera especialmente, pero Venecia apuesta por la anécdota mínima, por mostrar la punta del iceberg, con buenas actuaciones y firme pulso narrativo, a través de una Habana que, para variar, no es un montón de ruinas habitado exclusivamente por marginales y clientes de Mariela. Y, desde luego, lo consigue con destreza y elegancia.

 Durante la feria del libro fue lanzada mi novela Bonsai, que ya había tenido una breve presentación el 11 de diciembre, durante el Festival. Tuve el honor de que compartiera horario y local con otros dos títulos de Ediciones Unión, los volúmenes de cuentos El insaciable hombre araña, de Pedro Juan Gutiérrez y Elogio de la escafandra, de Herbert Toranzo.

 El concierto de The dead daisies en la Tropical el 28 de febrero fue otro punto alto en lo que va de año. Si yo he tenido la suerte de ver a un puñado de bandas por ahí, para el rockero cubano de filas era la primera vez que podía comprobar la sustancia de algunos músicos hasta ahora conocidos en video: Darryl Jones, Bernard Fowler, Dizzy Reed, Richard Fortus, Marco Mendoza…

 Murió Terry Pratchett. Y yo, a pesar de las pésimas fuentes informativas de don Liborio, sigo absolutamente vivo. Aquí vuelvo, invisible para muchos, irritante para otros, interesante, colijo, para algunos; retorno a la palestra con bríos frescos y un corto recién horneado, que debe estrenarse en abril. La novedad es que se trata… de una historia de Nicanor.

 Hace cuatro años, a comienzos de 2011, decidí que con diez películas la saga de Nicanor ya estaba bien. No por falta de historias, ni porque creyera que con diez cuentos se resumían los problemas de la Cuba de hoy: para eso hacen falta varios centenares, en especial si consideramos que una historia no agota un tema ni muchísimo menos… No, lo que ocurrió fue que quería probar otros tonos, otras maneras de narrar, y ahí vinieron La verdad acerca del G2, Casting y No somos nada, y los largos Vinci y Omega 3. Ahora me he planteado, en principio, dos nuevas entregas de Nicanor, y luego volveré probablemente a dejar descansar al personaje para explorar otras tesituras. En fin el Nicanor 11 se llama Arte, trae a Luis Alberto García y Néstor Jiménez junto a varios actores jóvenes, la mayoría provenientes de El Público y otros grupos de teatro, y tiene que ver con la comunicación entre el Poder, el Artista y el Público…

(17 de marzo 2015)

PORTUGAL

Publicado: 08-03-2015 en Sin categoría

  

En Oporto, 6 de marzo, durante una degustación de vinos

 Desde el miércoles 4 estoy en Oporto, Portugal, participando con Dailenys Fuentes y Carlos Gonzalvo en el 35 FANTASPORTO: “Omega 3″ fue seleccionada para la competencia oficial en este importantísimo evento. No obtuvimos un premio, pero la reacción del público y la prensa ha sido muy positiva. Ricardo Figueira, de “Euronews” –quien sí fue galardonado por su cobertura del festival año tras año– escribió:

Com meios limitados, é certo, mas com um bom guião e atores, Eduardo del Llano atinge com humor o coração de uma sociedade que impõe a ditadura do saudável e politicamente correto (…)

Recibimos muchos elogios por la originalidad de la historia y las actuaciones, en particular la de Gonzalvo.

Mañana regresamos a Cuba.

Y con esto doy por iniciada la tercera temporada.

POST SCRIPTUM

Publicado: 18-12-2014 en Sin categoría

 Bueno, aunque anuncié que me tomaba un descanso, los acontecimientos justifican unas breves líneas. Al fin los gobiernos de USA y Cuba encuentran las primeras palabras de un lenguaje común; hemos vivido un día en verdad histórico, y es de buenos cubanos regocijarnos por ello.* Y me alegro por la liberación de Alan Gross y otros prisioneros, pero sobre todo, por la de los Tres. Bienvenidos de vuelta Gerardo, Ramón y Antonio.

*En el Versalles deben estar muy, muy enojaditos…

(17 de diciembre 2014)

MITOS

Publicado: 16-12-2014 en Sin categoría

Los mitos generan nuevos mitos, se reproducen como el dinero de los millonarios y las manchas de mercurocromo.

 The masked marauders fue un álbum aparecido a finales de 1969. Aunque la portada no informaba acerca de los artistas involucrados, se suponía fueran nada menos que Mick Jagger, Bob Dylan y los Beatles a excepción de Ringo, quienes habrían grabado en secreto en unos remotos estudios canadienses. Sonaba bastante como ellos… si uno quería. En la época en que nacían supergrupos como Blind Faith y Led Zeppelin, que las figuras más famosas de la escena rock grabaran juntos y sacaran un álbum era una golosina demasiado sabrosa para ser ignorada, y aunque la nota de contracubierta abundaba en bromas fácilmente desentrañables –como que en un tema Dylan imitó a Donovan, cuando todo el mundo sabía que era el escocés quien copiaba ferozmente a Dylan con piezas como Catch the wind– la gente se lo creyó, y hay quienes lo siguen creyendo hasta hoy. La verdad es que fue una idea de Greil Marcus, el editor de la revista Rolling Stone, y que quien tocaba en el álbum era una oscura agrupación llamada The Cleanliness and Godliness Skiffle Band.

 En octubre del 1969 –esto es, por la misma fecha en que aparecía el Masked marauders– una radioemisora de Michigan inició la persistente leyenda –que no sólo dura hasta hoy sino que recientemente ha renacido con inesperado ímpetu– de que Paul McCartney había muerto en noviembre de 1966, siendo reemplazado por un lookalike llamado William Campbell. Pistas del hecho aparecían, según los propaladores del mito, en todos y cada uno de los discos de los Beatles posteriores a 1966, tanto en las canciones –frases enterradas en las mezclas, otras frases que sólo emergían si la pieza se escuchaba al revés– como en las fotos de cubierta y contracubierta. En los últimos años un montón de páginas web y al menos dos documentales, Paul McCartney really is dead (2010) y The winged beetle (2010), más disparatado el primero y aparentemente serio y minucioso el segundo, pretenden convencernos de que tras la muerte del bajista los demás contrataron en secreto a un tipo que no sólo se le parecía, sino que cantaba igual, tocaba igual, componía con el mismo estilo, y ha seguido haciéndolo por casi cincuenta años.

 Y también está The Rutles (all you need is cash) la película de 1978 dirigida por Gary Weis y el Monty Python Eric Idle, una parodia divertida –y a ratos camp, todo hay que decirlo– del mito Beatles a través de un grupo cuyo look y biografía se les parecen sospechosamente. En ella actúan no sólo el propio Idle y el cuasi Python Neil Innes, además de John Belushi, Dan Aykroyd y Bill Murray, sino que hacen cameos Mick Jagger, Paul Simon, Ronnie Wood… y George Harrison, encarnando a un impertérrito periodista. Un Beatle del otro lado del micrófono, en una película que, mofándose del mito, también lo eterniza.

 Y con este, el artículo número 100 de la segunda temporada (2013-2014), cierro esta etapa y me tomo un descanso. En marzo, probablemente, comenzaré la tercera. Que tengan todos –amigos y enemigos, admiradores y detractores, inteligentes y Charladilla– un buen fin de año.

E.

(16 de diciembre 2014)

LOS VERBOS DE LA REVOLUCIÓN

Publicado: 09-12-2014 en Sin categoría

 Estudiar. Confiar. Luchar, inventar.

 Esperar.

 Creer, defender.

 Temer.

 Construir, destruir. Surtir, resistir.

 Partir.

 Una pequeña explicación acerca de surtir: ha sido el verbo preferido de las amas de casa. Me voy corriendo a la tienda, Emelina me dijo que surtieron. Eso significa que la gente hará colas enormes y se llevará cuantas unidades pueda de lo que hayan sacado, sean llaves de paso o rollos de papel sanitario. Y, por su excepcionalidad, también implica que el estado natural de las tiendas es un decepcionante semivacío.

(9 de diciembre 2014)

SUERTE

Publicado: 02-12-2014 en Sin categoría

 Como Dios, la suerte no existe –en el sentido de que podamos invocarla o conjurarla mediante amuletos o ceremonias– pero siempre le echamos la culpa de todo.

 Todos hemos comentado alguna vez estar atravesando una buena –o mala– racha profesional o en el amor. Es raro quien no evita pasar por debajo de arcos de escalera, o no se siente contrariado si uno o varios gatos negros le cruzan por delante; que levante la mano quien no se pone la camisa o los calzoncillos de la suerte el día en que tiene una entrevista de trabajo o pretende ligar, quien no ha besado los dados antes de tirarlos. La mayoría te dirá que no cree, pero que lo hace por si acaso. Igualito que con los santos.

 Es verdad que a veces el azar se pone del carajo. Yo, por ejemplo, en las tiendas y cafeterías tengo una suerte pésima: siempre me toca detrás de alguien que quiere comprar el establecimiento y dispone de mucho tiempo. Ya saben, vas con cierta prisa para agenciarte una cosa, única y concreta, pero quien te precede compra diez mercancías diferentes, y todavía le dice a la empleada frases al estilo: “y aquellas galleticas de allí, ¿son buenas?”, “mira, ponme veintisiete caramelos de esos de leche”, “¿qué son aquellos paqueticos verdes?”. Y si a eso le sumas la operatividad habitual de los empleados locales…

 En realidad hacemos una percepción selectiva: el suceso anómalo ocurre tal vez tres veces de cada diez, pero son esas las que recordamos, las que parecen responder a un patrón. Se supone que eso explique cuán familiares nos resultan las Leyes de Murphy: todos las reconocemos, a todos nos ha ocurrido eso de que el objeto que cae siempre va a parar al sitio más inaccesible de la habitación, que la mancha más visible está invariablemente del otro lado de la ventana, que nada es tan fácil como parece serlo. Las leyes de Murphy documentan la mayor epidemia que conoce la humanidad: la conspiración de los objetos, la mala fortuna.

 Esa suerte es Dios. Y no sólo eso: es todo el Dios que vamos a tener.

 Por otra parte, hay infortunios objetivos: resulta innegable que no es lo mismo nacer en Cuba que en Estocolmo, en una familia humilde que en casa de millonarios, feo y con canillas que con la apostura de Brad Pitt. Sin embargo, también es verdad que aun ese hado puedes enfrentarlo, que a casi todo consigue uno sobreponerse, que puedes contrarrestar la mayoría de esas jugarretas del azar: María Callas era narizona y gordita pero a golpe de espiritualidad y talento pasaba por bella, Jean Paul Belmondo era feo aquí y en Groenlandia pero hizo de su fealdad virtud, etcétera. Y si naciste en Cuba puedes, como hacen muchos y definió Carlos Moctezuma en la maravillosa Los sobrevivientes (1978) de Titón, “cogerle la vuelta al sistema”. O enfrentar lo absurdo, aunque hacerlo traiga duras consecuencias. O, piedra a piedra, físico o en espíritu, fabricar un búnker de bienestar. O largarte a otras latitudes. O resignarte, quedarte callado y decir que tienes mala suerte.

 Ps: El jueves 11 a las 4 de la tarde mi novela Bonsai, publicada por Ediciones Unión,  será presentada en la sala Villena de la UNEAC.

(2 de diciembre 2014)