DOMESTICADOS Y DESCEREBRADOS

Publicado: 28-07-2015 en Sin categoría

El tigre que enfrenta al tigre en primavera

                                                                     es valiente como la flor de loto.

                                           El conejo que enfrenta al tigre en primavera es,

                                             en cambio,

                                                                  un poquito comemierda.

                                                                                         (N. O’Donnell)

No soy buen dibujante, pero recuerdo una caricatura que hice en la Universidad: la Tierra flotando en el espacio, y un individuo  parado encima, diciendo una sola palabra.

Dudo.

Claro que todos tenemos un puñado de verdades esenciales, pero fuera de ahí hay que dudar de todo. En especial de cualquier corpus ideológico que nos presenten como la verdad, la solución, el camino.

Hace un tiempo llamé poseídos a los fundamentalistas de un lado y del otro, los extremistas innobles. Hoy propongo una ampliación de la nomenclatura.

El razonamiento del funcionario domesticado, del dictador de filas, es en este país no truenan por no llegar, truenan por pasarse. Su filosofía es la de no llamar la atención, no arriesgarse, lucir uniforme: no hay nada tan opaco, tan impersonal como un censor. Los miras en una reunión, en un evento, y son todos iguales, visten igual, hablan reproduciendo gestos y argumentos de sus pastores.

En este sentido, conviene recordar que no sólo es censura la poda de un texto o su retiro del espacio público; también lo es no tomar una decisión, que los medios esquiven un hecho, condenar una obra al limbo de la espera. La prensa cubana sigue sin hablar de la retirada de cartel de la obra de Cremata o del escándalo de las vacaciones turcas de Castro Jr, ni siquiera para rebatirlos. Ellos deciden, no ya lo que se publica, sino lo que ha ocurrido y lo que no. Es una prensa domesticada y descerebrante. La verdadera prensa son las cadenas de emails, siempre que también se dude de ellas.

Emigrar es un acto de libertad. No hacerlo, teniendo la opción, también. Uno y otro entrañan pecados originales: el que se queda acá debe decidir si se compromete, se enfrenta o se enquista; el que se marcha ha optado por perder el pulso de su país y abrazar uno nuevo.

Entre los emigrados tengo muchísimos amigos, y algún amor del pasado reciente, con quienes hablo a menudo de la realidad cubana; podemos coincidir o no, pero el diálogo es posible en tanto ninguno considere al otro una persona incompleta. Es normal que quien se va sienta curiosidad por lo que acontece en la tierra que dejó atrás, que opine y compare. Es, en cambio, una aberración que se crea más valiente que nadie desde el patio vecino y quiera dictarle a los de adentro lo que se debe hacer, y condenarlos porque no lo hacen a su gusto. Buena parte del odio de estos poseídos se focaliza en los intelectuales que viven en Cuba, particularmente en aquellos que consiguen cierto éxito. Sólo descubren y aplauden al que está en problemas, y eso mientras sus problemas son mediáticos: ni antes ni después les interesaba o sabían siquiera de su existencia, antes y después todos los intelectuales en Cuba son oportunistas y parásitos. Para los descerebrados no hay historia, el país que dejaron se detuvo en el instante de su partida, y ahora compiten a ver quién es domesticado mejor y más rápido. Asumen que los valores de su nueva residencia son los únicos posibles, y todos los demás exóticas desviaciones de la norma.

Me resulta particularmente estúpida la insistencia de los descerebrados de ultramar en la jodida frasecita de la cadena y el mono. Es repugnante la manera en que dan por sentado que, si uno no critica más a fondo, es porque no se atreve; repugnante pero comprensible, pues el razonamiento revela a sus autores tan identificados con la doble moral que ganaron por acá que creen que todo el mundo funciona como ellos. 

El perfecto idiota latinoamericano es el que piensa que los latinoamericanos somos idiotas.

Un blog como este no pretende adoctrinar, pero desde luego tiene vocación pedagógica.

El sentido de unas Memorias, como yo lo veo, no es tanto relatar las peripecias de tu vida como sugerir, recomendar, alertar. Los libros que me maravillaron, las películas y piezas musicales que jalonaron mi aprendizaje, las lealtades y enemistades que construí, la Historia mirada desde la perspectiva individual, todo eso puede ser útil a los que leen, siquiera para confirmarlos en la decisión de opinar exactamente lo contrario. Incluso mi más furibundo detractor, el peor de los domesticados y descerebrados –a menudo las tres cosas coinciden en ciertos individuos– ha ensanchado su esfera de intereses con los temas que propongo, ha aprendido aquí cosas que ignoraba. Es cierto que algunas de ellas podía buscarlas en libros o en Internet sin esperar a que yo les imprimiese mi huella, pero poder no es hacer, ¿verdad? Internet rebosa de instrucciones para construir barcos, y no por eso cada usuario tiene un astillero en casa. El maestro no inventa los contenidos, sino que dirige la atención del alumno hacia ellos. Al elegir mi blog, independientemente de la razón por la que crean hacerlo, lo que hacen es sentarse en el aula.

Así que ya saben, todos a hacer la tarea…

(28 de julio 2015)

FINCEL

Publicado: 21-07-2015 en Sin categoría

Una amiga mía me decía con vehemencia feminista: “¿Cómo se puede esperar algo de un país en que dos tipos se encuentran, y la conversación consiste en que uno le pregunta al otro: Asere, y anoche la jeba qué? Y el otro le contesta Ná, normal, le di cabilla…?”

 Desde luego, los cubanos nos creemos los más fogosos y los mejor dotados; es frecuente escuchar “aquí no puede haber playas de nudismo porque todos los hombres tendrían erecciones permanentes, o les saltarían encima a las mujeres”. No sé si los esquimales se considerarán calientes, buenos en la cama (o como se diga allá, ¿en la nieve?); en todo caso, no somos sólo nosotros: muchos pueblos, latinos, africanos, asiáticos, se tienen por ases de la gimnasia horizontal. Es algo relacionado en primera instancia con el machismo, pero más al fondo con una conciencia hipertrofiada de la identidad nacional, el chovinismo.

Por otra parte, todo el mundo ha visto, o siquiera conoce de la existencia de porno cubano, pellejos realizados con más entusiasmo que tecnología. La cuestionable ética de algunos realizadores los ha llevado a hacer público lo que debió mantenerse en privado. Bueno, pero, ¿por qué no invertir los términos, convertir en motivo de orgullo lo que hasta ahora lo fuera de vergüenza, y en lugar de perseguir o castigar a los, eh, cineastas aficionados, no creamos un festival del género en Cuba? Con el espíritu que suele caracterizar a ese tipo de iniciativas en suelo patrio, no dudo que lo venderíamos como el mejor del mundo, el más grande de Latinoamérica, el encuentro del porno No Alineado, el XX del ALBA; en una palabra, el Festival Internacional del Nuevo Cine Erótico Latinoamericano (FINCEL).

Es una idea…

(21 de julio 2015)

CENSURO UNA ROSA BLANCA

Publicado: 16-07-2015 en Sin categoría

La Editorial José Martí acaba de rechazar mi libro Una doble moral con hielo, por favor, compilación de artículos aparecidos en el blog entre 2010 y 2014. Artículos sobre cine, literatura, memorias de mi infancia y juventud y, naturalmente, de tema político.

Cualquier editorial tiene derecho a seleccionar lo que publica. Lo que jode es, justamente, que hagan tan descarada gala de la doble moral que da título al libro. Tuvo inicialmente una evaluación positiva, y al devolvérmelo me confirmaron que muchos especialistas lo leyeron y les encantó, pero claro, es muy agresivo, políticamente incorrecto, leerlo en la seguridad de la oficina es una cosa y publicarlo otra.

Pero de qué te sorprendes a estas alturas, pensarán muchos, no eres el primer ni el último censurado, ni siquiera es lo primero o lo último que te censurarán, cómo puedes ser tan ingenuo, cómo creer todavía en algo o en alguien, ellos son un producto del sistema. Bueno, como diría Cantinflas, “ahí está el detalle”, en la filosofía de total, las cosas son así, no cojas lucha que no vas a resolver nada. De hecho, mi única sugerencia es que le cambien el nombre a la empresa. Editorial Hays o Editorial Leopoldo Ávila les vendría mucho mejor.

(16 de julio 2015)

LAS REVISTAS DE MI VIDA

Publicado: 14-07-2015 en Sin categoría

Cuando cursaba el grado 12 en la Lenin, allá por 1979-1980, mi socio Ramón Nande (Monty) y yo fundamos Comentarios, un periódico manuscrito. Con anterioridad ambos habíamos colaborado en Chispa, el periódico oficial –y por consiguiente, impreso– de la Escuela; recuerdo que mi primer artículo, en el número de mayo de 1978, fue una crítica, muy marxista ella, a la King Kong de John Guillermin. Comentarios, en cambio, consistía en un ejemplar único con cuentos, artículos y chistes –tanto literarios como gráficos– que Monty y yo escribíamos y dibujábamos a lápiz y circulábamos entre los socios. Y socias. Hicimos cosa de una veintena de números.

Ya en la UH, José León, Aldo Busto y yo fundamos el grupo NOS-Y-OTROS (GNYO) el 10 de junio de 1982; la manera de sustanciar nuestra existencia fue, justamente, otra publicación manuscrita, el boletín NOS-Y-OTROS, cuyo primer número vio la luz ese día. Luis Felipe Calvo se nos sumaría medio año después, en diciembre: sus primeras colaboraciones aparecieron en el cuarto número del boletín. A la guisa de Comentarios, NOS-Y-OTROS consistía en un ejemplar único de frecuencia variable: irregular primero, semanal después, mensual más tarde, incluso anual a mediados los 90. Durante los años que siguieron nos reunimos generalmente en domingo por la mañana, casi siempre en mi casa; cada uno tomaba unos papeles y se sentaba en una esquina, y una hora después teníamos el nuevo boletín según el sencillo expediente de unir las páginas individuales. Llegamos a más de ciento veinte números; de ahí salieron centenares de cuentos que publicamos en Alma Mater, DDT, Palante, Bohemia, etcétera, cuentos que conformaron los volúmenes Basura y otros desperdicios (colección Pinos Nuevos, Editorial Letras Cubanas, 1994) y Un libro sucio (Ediciones Capiro, 1998); cuentos donde nacieron personajes como Armando Churrisco y Nicanor O’Donnell…

Publicar en DDT nos hizo sentir particularmente orgullosos. Admirábamos a los grandes artistas gráficos que trabajaban allí: Manuel, Ajubel, Carlucho, Tomy, René; los textos eran suministrados por colaboradores, de modo que cuando nos aceptaron los primeros textos y nos convertimos en tales casi levitamos. Calculo en más de dos centenares los cuentos de GNYO que vieron la luz allí entre 1985 y 1993; por si fuera poco, frecuentar la redacción nos permitió codearnos con nuestros ídolos y participar, hasta cierto punto, del ambiente creativo. Usualmente era yo quien mecanografiaba y llevaba las colaboraciones de GNYO a DDT, lo que tal vez explique por qué me llamaron alguna que otra vez para echarles una mano redactando o puliendo determinados textos editoriales –como aquel en el número 7 de 1986 que se titulaba ESTA ES UNA PUBLICACIÓN DE OPOSICIÓN y continuaba a la negligencia, al reunionismo, al despilfarro, al facilismo, a la burocracia (…)– e incluso, años después, para cubrir interinamente la plaza de redactor. Hubo dos o tres números en que pergeñé… el machón de créditos, lo que para mí implicó un esfuerzo equivalente, supongo, a escribir el Quijote –debían ser, no sólo  unos créditos graciosos, sino graciosos al estilo del DDT– pero luego hubo un movimiento interno en Juventud Rebelde y no se desocupó la plaza, de manera que mi huella en el suplemento humorístico fue absolutamente invisible, pues ese par de machones que daban crédito a todo el mundo menos a mí.

 La hiena triste (“órgano vital y enhiesto…”) fue una publicación de la sección de Humorismo de la UNEAC. Dirigida por Héctor Zumbado, para el primer número –1985– el Consejo de Redacción lo integraron, entre otros, Juan Ángel Cardi, Evora Tamayo y el diseñador Tony Pol. Junto a una entrevista a Fontanarrosa y textos de Gabriel García Márquez y Daniel Samper, aparecían el divertidísimo Menú de restaurant de la Seña de Matanzas y dos textos de GNYO; aunque la Seña y GNYO eran agrupaciones jóvenes, ya desde entonces Zumbado nos había tomado bajo su tutela. Para el número 2 –de 1988, lo que revela la importancia que daba la UNEAC al humorismo– el consejo se ampliaba con la inclusión de Joaquinito Ordoqui, el gallego Posada… y NOS-Y-OTROS. En ese número recuerdo haberme ocupado, entre otras cosas, de cartas de los lectores, entre ellas una de un joven desconocido llamado Jorge Fernández Era… En 1989 salieron los números 3 y 4, pero ya GNYO no formaba parte del Consejo. Nunca hubo un número 5.

Y así llegamos a la revista Aquelarre, de la que se publicó sólo un número, a fines de 1993, coincidiendo más o menos con el nacimiento del festival homónimo. En Aquelarre trabajaron, bajo mi mando, Luis Felipe Calvo, Enrisco, JAPE y Orlando Cruzata; así, por esa única vez fui director de un órgano de prensa. La revista incluía, junto a un cuento de Fontanarrosa y un texto de Will Cuppy inédito en español, piezas de autores del movimiento humorístico como Pible y Pelayo, Ulises Toirac y Otto Ortiz, el grupo 30 de febrero, Francisco García y Jorge Fernández Era, los ensayos El humor entre la libertad y el poder, de Enrisco, Al límite del ataque de risa, de Rufo Caballero, y En silencio han querido que sea, una primera tentativa, de mi autoría, de historiar el movimiento humorístico de los ochenta. La idea, como antes con La hiena… era mantener una publicación centrada en el humor literario de calidad, desde los clásicos a lo más interesante de los autores nuevos. No contamos con que para el segundo volumen se armara una bronca irreconciliable con un opaco –y, como casi todos, efímero– dirigente de la UJC, con el previsible resultado de que el número ya armado y diseñado no llegó a ver la luz. El primero, por consiguiente, constituye una rareza.

Si bien he publicado en muchas otras –Revolución y Cultura, El Caimán Barbudo, etcétera– las que anteceden son las revistas de cuya historia he formado parte, por breve y modesta que fuera. Nunca me interesó dedicarme por completo al periodismo, pero siempre me fascinó su inmediatez. Todavía escribo eventualmente para algunas publicaciones, casi siempre por encargo, y llevo este blog, que tiene más bien el espíritu de unas Memorias. No planeo vincularme de nuevo a ninguna revista, aunque si me propusiesen formar parte del Consejo de Dirección de Penthouse, supongo que lo pensaría.

 

Ps: Vi, en exhibición especial, el largometraje La obra del siglo, de Carlos M. Quintela, que ya ha sido presentado con éxito en varios festivales europeos, aunque el estreno en Cuba se prevé para diciembre. Con las actuaciones de Mario Balmaseda, Mario Guerra y Manuel Porto, la historia se desarrolla en la fantasmagórica Ciudad Nuclear de Juraguá.

Pss: El sábado 4 vi en el Brecht El rey se muere, de Ionesco, versión de Juan Carlos Cremata. Fui afortunado: el Consejo de las Artes Escénicas decidió retirarla de cartel luego de las dos primeras funciones. Nada es eterno, a excepción de la estupidez y la censura…

Pss: El viernes 3 falleció Carlos Ruiz de la Tejera, el conocido humorista, recordado por su médico neurótico en La muerte de un burócrata, su historiador familiar refinado y caníbal en Los sobrevivientes, su profesor Tallado Tallarini, los espectáculos con Virulo, los monólogos de Zumbado, su peña en el Napoleónico… RIP.

(14 de julio 2015)

ORACIÓN POR EL CINE CUBANO

Publicado: 07-07-2015 en Sin categoría

Protege, Señor, al cine nacional, hazlo libre y no dependiente de permisos y sospechas, hazlo fuerte y no supeditado a cómo amanecieron las hemorroides de la Autoridad.

Concédenos la Ley de Cine que reclamamos, y abre las oxidadas entendederas de la Autoridad para que entienda que exigimos un derecho, no rogamos un favor.

Señor, ya puestos, concédenos también un ICAIC con centro en el cineasta y no en el funcionario;

un ICAIC donde la Autoridad esté siempre disponible y presta a ayudarte, y no reunida, de viaje o en un curso de Cuadros;

un ICAIC donde la Autoridad se atreva a plantar cara a la Autoridad mayor, si es necesario por defender la causa de los cineastas, y no se limite a transmitir y generar evasivas;

un ICAIC pequeño, no un ICAIC colosal, pero eso sí, tecnológicamente competente, que pueda promover nuestro cine de acuerdo a los requerimientos del mundo de hoy.

Si te resulta muy difícil, Señor, devuélvenos al menos el ICAIC de los años dorados, ese ICAIC de apasionados y soñadores, donde una delegación que viajaba a una Muestra de Cine estaba integrada por cuatro cineastas y un funcionario, y no al revés.

Permítenos, Señor, conservar nuestro palmito de talento. No nos dejes caer en la tentación de hacer sólo lo que esperan de nosotros, lo que vende; aléjanos de filmar exclusivamente la rabia y la contingencia. No te pedimos que fortalezcas nuestro amor al cine, porque mucho hay que amarlo para hacer cine en Cuba, y ni siquiera Tú puedes superar eso.

Señor, no te distraigas y mira pá cá, que te estoy hablando.

(Del Llano, MMXV)

(7 de julio 2015)

LUBITSCH Y WILDER

Publicado: 01-07-2015 en Sin categoría

Ernst Lubitsch (1892-1947) y Billy Wilder (1906-2002) alemán el primero, austriaco el segundo, ambos de ascendencia judía, ambos nacionalizados norteamericanos, están entre mis directores favoritos. Aunque no se dedicaron sólo a la comedia, nadie ha superado la elegancia de las suyas. La brillantez de los diálogos, la audacia y el ingenio con que repetidamente burlaron el código Hayes, la limpieza y originalidad de sus líneas argumentales son de esos modelos que uno intenta seguir con la incómoda certeza de que jamás conseguirá, siquiera, acercárseles.

Ninotchka (1939), The shop around the corner (1940), To be or not to be (1942) y Heaven can wait (1943) son, a mi juicio, lo que nadie debería perderse de Lubitsch, sin que eso signifique que no tenga otras piezas extraordinarias (That uncertain feeling, de 1941, por ejemplo). En Heaven can wait, con Don Ameche y la bellísima Gene Tierney, un anciano Henry van Cleve (Ameche) rememora su vida. Durante un pasaje de su infancia, el chico tiene un escarabajo en una cajita, y quiere presumir ante una niña que le gusta:

Ella: ¿Un escarabajo?

Él: (mostrándoselo) ¿Te gusta?

Ella: Claro que sí.

Él: Te lo regalo (se lo entrega).

Ella. Gracias… pero no sé si hago bien en aceptarlo.

Él: Si no lo quieres…

Ella: No dije que no. dije “no sé”.

Él: No te preocupes. Igual tengo otro.

Ella: ¿Otro escarabajo?

Él: Ajá… (se lo muestra).

Ella: Qué lindo. Pero se va a sentir muy solo, el pobre… ¿Sabes lo que pienso? Creo que quiere estar con el mío.

Él:¿Qué? ¿También quieres este?

Ella: ¿Crees que soy de esas que se quedarían con el último escarabajo de un niño?

Él: Está bien. Quédatelo (se lo entrega).

Ella: Gracias, Henry. Si quieres, puedes acompañarme hasta la esquina.

Él (adulto, en off): Desde ese momento, algo me quedó muy claro: para conquistar a una chica, es necesario tener muchos escarabajos.

 

En la sátira antinazi To be or not to be –de la cual acá se conoció además el remake de 1983, con Mel Brooks– un joven teniente va al camerino de la gran diva a la que adora (Carole Lombard), y cuando ella –casada pero coqueta– le pregunta qué hace él, el militar contesta que pilota un bombardero, y

Él: Puedo soltar tres toneladas de dinamita en dos minutos.

Ella: (embelesada) ¿De verdad?

Él: ¿Le interesa?

Ella: Claro que sí.

Él: Quizás diga que no, pero me arriesgaré. ¿Me permitiría mostrarle mi avión?

Ella: Quizás.

Él: ¿Cuándo puedo venir a buscarla?

Ella: Mañana a las 2 en mi casa. No, en el aeropuerto.

Él: Adiós. Espero me perdone si le he hablado con un poco de torpeza, pero es la primera vez que hablo con una actriz.

Ella: Teniente, es la primera vez que conozco a un hombre que puede soltar tres toneladas de explosivos en dos minutos.

 

En Ninotchka, ingeniosísimo alegato anticomunista –y la primera vez que Greta Garbo rió en pantalla– la agente soviética Ninotchka (Garbo) es cortejada por un elegante burgués parisino (Melvyn Douglas). En un ambiente romántico, la severa bolchevique le cuenta que estuvo en la guerra

Ella: Era sargento de la Tercera Brigada de caballería. ¿Quiere ver mi herida?

Él: (fascinado) Me encantaría.

Ella: (tras mostrarle una herida… en la nuca) Un lancero polaco. Tenía dieciséis años.

Él: Pobre, pobre Ninotchka.

Ella: No sienta lástima por mí, sino por el lancero polaco. Yo sigo viva.

Él: ¿Qué tipo de mujer es usted?

Ella: Sólo lo que ve. Una pieza pequeña en la gran rueda de la evolución.

Él: Es la pieza más adorable que haya visto. Ninotchka, déjeme confesarle algo. Nunca soñé que sentiría esto por un sargento…

 

Billy Wilder, joven refugiado que escapara del antisemitismo nazi, fue uno de los guionistas de Ninotchka: su talento no había pasado desapercibido para Lubitsch. Pronto comenzó a dirigir sus propias películas. En The major and the minor (1942) Susan Applegate (Ginger Rogers) una pelirroja bastante crecidita, se hace pasar por una niña de doce años para poder comprar un ticket de tren a un precio más barato; en el tren conoce a un oficial, un Mayor que la toma bajo su protección y la lleva consigo a la Academia Militar, donde todos los cadetes se enamoran de ella, que por su parte se ha prendado del Mayor… Así presentó sus credenciales el joven Wilder, rozando todo el tiempo la incorrección y la consecuente censura. Aunque realizó dramas de notable éxito y trascendencia en la historia del cine (Double indemnity de 1944, Sunset Boulevard de 1950, Ace in the hole de 1951, Stalag 17 de 1953, Sabrina de 1954) fueron sus comedias las que me convirtieron en un fan; destacaré entre otras The seven year itch (1955) con Marilyn Monroe, donde encontramos la famosa escena en que a Marilyn se le levanta la falda al detenerse sobre una reja de ventilación; Some like it hot (1959) también con Marilyn, y unos Tony Curtis y Jack Lemmon que se pasan casi toda la película travestidos; The apartment (1960), donde Jack Lemmon interpreta a un opaco empleado que vive solo y presta su apartamento a sus jefes para que maten la jugada con sus amantes, y una juvenil Shirley McLaine; Irma la douce (1963), de nuevo con Lemmon y la McLaine, encarnando en esta ocasión a una prostituta parisina; Kiss me stupid (1964) con Kim Novak y un osado juego de infidelidades consentidas; la curiosa The private life of Sherlock Holmes (1970), donde se insinúa la posibilidad de un pasado homosexual del detective, y The front page (1974), sátira sobre la prensa amarilla con Jack Lemmon y Walter Matthau, remake de His girl Friday (1940), de Howard Hawks.

Una breve muestra del arte del austriaco. La legendaria escena de la falda de Marilyn fue parcialmente censurada por la oficina Hayes, que consideró ciertas líneas demasiado atrevidas. Transcribo aquí los diálogos sin cortar, como fueron escritos por Wilder y George Axelrod; el fragmento censurado va en negritas. Richard (Tom Ewell) y la chica (Marilyn) acaban de salir del cine, de ver Creature from the Black Lagoon, la película de Jack Arnold de 1954:

Ella: ¿No le ha gustado la película? A mí sí. Pero es una pena que el monstruo acabe así.

Él: ¿Lo siente? ¿Qué quería, que se casara con la chica?

Ella: Da la impresión de ser malo, pero en el fondo no lo es. Le faltaba un poco de afecto. Es decir, saberse amado, deseado, necesitado…

Él: Qué interesante punto de vista.

Ella: (sobre la rejilla) ¿Nota la brisa del Metro? (pasa el tren) ¡Qué sensación!

Él: Refresca los tobillos, ¿verdad? ¿Qué quiere que hagamos?

Ella: No lo sé. Es tarde.

Él: No tanto.

Ella: Mañana es mi gran día. Debería dormir.

Él: ¿Qué pasa?

Ella: Trabajo en las TV. ¿Recuerda? La hora Dazzledent. Oh, aquí sopla otra vez (vuelve a levantarse su falda) ¡Este era más fresco! Debía de ser un expreso… ¿No le gustaría llevar faldas? ¡Qué lástima que lleve pantalones!

Él: No está mal. Pasta Dazzledent. Nunca la he probado.

Ella: Debería hacerlo. Es excelente. Yo también la uso.

Él: ¿Es propaganda?

Ella: Es como amigo. Vale unos centavos más, pero ocho de cada diez higienistas dentales…

Él: Ahora habla como un anuncio. Si me fiara de todos…

Ella: Puede creerme. ¡Cada palabra!

Él: ¿Qué dice en el programa? “Mis besos siguen frescos gracias al Dazzledent compacto”. Tonterías.

Ella: ¡Es la verdad! Se lo demostraré (lo besa) ¿Qué le parece?

Él: He recuperado mi fe en la publicidad americana. Sin embargo, antes de cambiar de marca, quiero certeza absoluta (la besa).

 

La habilidad para sugerir, para dejar entrever un número de significados apenas ocultos tras lo que se dice, no sólo por mor de la censura sino como un desafío a la inteligencia del espectador, es muy difícil de alcanzar para el guionista profesional. ¡Resulta tan fácil pasarse, ceder a la tentación de decir lo obvio! En este sentido, cada película de Lubitsch y Wilder puede servir como lección de sobriedad y sutileza.

Para terminar, la famosa anécdota del funeral de Lubitsch. William Wyler y Billy Wilder, abatidos, comentan: “Nos hemos quedado sin Lubitsch”. “Peor aún, nos hemos quedado sin las películas de Lubitsch”.

 

P.S.: El sábado 27 asistí al concierto de Buena Fe en el Karl Marx, con Frank Delgado como invitado. El motivo era el lanzamiento de su nuevo disco, el recopilatorio Soy.

  (30 de junio 2015)

BIENAL

Publicado: 23-06-2015 en Sin categoría
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 La Primera Bienal de la Habana tuvo lugar en 1984, mientras yo cursaba el cuarto año de Historia del Arte en la UH. Las autoridades docentes seleccionaron un grupo de estudiantes de Plástica del ISA y de mi propia carrera, entre ellos un servidor, para trabajar como guías en las sedes del evento. Me tocó en el Pabellón Cuba, y durante varios días debí apostarme en un área concreta y responder dudas de los espectadores, sugerir interpretaciones y reconducir polémicas. Recuerdo un militar que arremetió, con inesperada labia, contra la pertinencia de cualquier arte no figurativo; el público se arracimó para escuchar nuestro debate, tomando, en su mayoría, partido por el uniformado (está todavía muy arraigada la noción de que esas son cuatro manchas que podría hacer cualquiera), y tuve que optar por una retirada discreta luego de exponer mis puntos de vista.

 Entre 1985 y 1990, ya graduado, escribí algunas críticas en Juventud Rebelde, Trabajadores, Revolución y Cultura; luego me fui apartando del medio y concentrándome en la literatura y el cine. A estas alturas no pretendo ser un especialista en Artes Plásticas, y apenas si consigo mantenerme informado acerca de las principales tendencias.

 Para la XII Bienal (22 de mayo al 22 de junio) la ciudad se ha llenado de conceptos y formas interesantes. Para empezar, el Morro mismo ostenta una collera rosada –el color del evento– que lo hace parecer más que nunca un pene alerta, una declaración de priapismo a la entrada de la bahía. Sólo en la Habana Vieja y Centro Habana hay una treintena de instituciones vinculadas a la muestra principal, desde aquéllas que han sido sus sedes históricas, como el Centro Wifredo Lam, el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales y las dos alas del Museo Nacional de Bellas Artes, hasta el edificio de la editorial Abril, frente al Capitolio, cubierto completamente por una instalación del coreano Han Sungpil. Y luego están las obras a lo largo del Malecón, el Pabellón Cuba, y las muestras colaterales, encabezadas por  Zona Franca, la muestra de Arte Cubano Contemporáneo en el colosal recinto del Complejo Morro-Cabaña; la embajada de España, la Fábrica de Arte, un montón de galerías en Plaza, Playa y otros municipios… Es prácticamente imposible verlo todo, así que me limitaré a reseñar algunas de las piezas y performances que más me interesaron.

 Performances de Cirenaica Moreira en la embajada de España, 23 de mayo: hizo dos; uno de ellos, Un ejercicio de poligamia (Sesenta voluntarios para besar a la artista) consistía justamente en eso, documentado con fotografías que se exhibieron posteriormente. Los besos eran a través de condones femeninos con que Cirenaica se cubría la boca; en realidad hubo cosa de un centenar de voluntarios pero a última hora la mayoría se acobardó, de modo que fueron alrededor de una veintena de besados, un servidor entre ellos. Detalle interesante, la mitad de los besados fueron besadas.

 Performances de Grethell Rasúa y Mabel Poblet en la embajada de España, 23 de mayo: Grethell trabaja regularmente con fluidos corporales, de los más sublimes a los más perversos. Durante uno de sus performances, presentado en video, lamía lascivamente un cactus, lacerándose y ensangrentándose como es de suponer. Otro, Por el bien mayor, este en directo, consistía en sacarse sangre a sí misma y escribir con el líquido un texto bastante largo. El de Mabel Poblet tenía que ver con la energía consumida y la purificación tras el acto amoroso: la artista se daba una interminable ducha caliente en un cubículo cerrado, de manera que podía entreverse su cuerpo a través del vapor.

 Las piezas de Tomás Sánchez en Bellas Artes: Tomás sigue siendo el maestro del paisaje metafísico. Una de las obras, Adoración, me impresionó en particular por el tratamiento cinematográfico de la luz. También en Bellas Artes está Tramas, de Gustavo Pérez Monzón, otro sobreviviente de aquella memorable Pintura fresca del 79.

 El salón de los premiados, en la galería del Fresa y Chocolate: artistas distinguidos con el premio Nacional de Artes Plásticas desde los años 50. Recuerdo Plaza cívica, una foto de Ernesto Fernández Nogueras de 1957, que nos revela la construcción del mausoleo de Martí en la Plaza. La cabeza del héroe está en el suelo, asegurada con unos maderos afincados en sus ojos, de manera que parece que acaban de cegarlo.

 Las piezas de Glenda León: En la Cabaña exhibe cosa de un centenar de fotos de jabones con pelos humanos. Los jabones son de colores diferentes y los pelos forman dibujos de inesperada belleza; yuxtapuestos constituyen una suerte de mosaico del instante. En el Centro de Desarrollo de las artes Visuales tiene Música concreta, una instalación consistente en un piano cuyo teclado ha sido comprimido y empaquetado formando un cubo que yace, pulcro, sobre la zanja desnuda que debería ocupar.

 Las banderas de Michel Mirabal, en La Cabaña: Banderas de la serie Proteína, obras matéricas sobre madera que incorporan casquillos de balas, arroz, pedazos de carne y otros ingredientes. Hay un humor frontal en estas piezas que parecen resumir la tragedia de la cubanidad. Con la misma ironía, Mirabal refleja los sucesos recientes: My new friend es una bandera norteamericana; Fiesta consiste en una bandera cubana y otra norteamericana entrelazadas a la manera de la propaganda política más kitsch, con fuegos artificiales de fondo. Las obras que aparecen en mi corto Arte integran esta serie.

 Las piezas de José Toirac y Meira Marrero: Expuestas en el Morro, son exquisitos ejemplos de sátira política. Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz consiste en un grano de maíz… pero de oro. Parábolas es una serie de fotos de Fidel relacionadas con pasajes bíblicos; por ejemplo, vemos a Fidel y Vilma Espín aplaudiendo, la obra se llama La conversión de María Magdalena; En el monte de los Olivos muestra a Fidel, con pantalón verde olivo, cortando caña; La resurrección es una página de Juventud Rebelde con fotos del político en un momento en que se rumoró con mucha fuerza que había muerto, etcétera.

 Primeros planos, primeras planas de Ares, en el Morro, es una serie de enormes páginas de periódicos imaginarios; los textos de las noticias salen velados, como fuera de foco, pero las caricaturas están cargadas de sentido: Zapping muestra a un funcionario con el mando apuntando a su propia cabeza; Límites tiene a varios personajes hablando, con las lenguas extendidas hacia arriba, pero una línea discontinua establece el límite y corta los trozos de lengua que se aventuraron más allá; Futuro es una página en blanco…

 Autorretrato a los 50 años, de Tonel, expuesto en el Morro, es un libro de artista publicado en Canadá. Las páginas sólo tienen el año, el nombre que se le diera en Cuba y la edad del artista por entonces; digamos, 1967, Año del Viet Nam Heroico, encabeza una página en blanco, al pie de la cual se lee Autorretrato a los nueve años…, y así sucesivamente.

 Los jardines invisibles de Arturo Montoto, en la Cabaña, muestran cosas tiernas, íntimas, vislumbradas tras rejas y barrotes.

La historia es de quien la cuenta, de Duvier del Dago, en la Cabaña, se apropia de imágenes tomadas de la prensa, de comics, publicidad o películas, recontextualizadas; son particularmente reconocibles las citas de Milo Manara. En esta dirección están también las piezas de Eduardo Abela: un ícono ruso de San Jorge y el Dragón donde San Jorge tiene la cabeza de Elpidio Valdés y su caballo la de Palmiche, un papa con el rostro de Homero Simpson, etc.

 Revolución, de Lidzie Alvisa, en la Cabaña, nos lleva a la primaria, a esos millares de veces en que se escribió Revolución como parte de la fecha, o del contenido de alguna clase; la obra consiste en una pizarra donde está escrita la palabra; por detrás de la pizarra, las letras son cajas plásticas rellenas en sus tres cuartas partes con polvo de tiza.

 El Pez peo de Lázaro Saavedra en el Lam;  Interferencia, de Reinier Nande en el Centro de Desarrollo; en la Cabaña, las revisitaciones medievales de Agustín Bejerano; la arqueología del presente, de Camejo; las cosas de Guillermo Ramírez Malberti, como Colonial window (el símbolo del programa Windows detrás de una reja colonial, inclinada a la derecha como el icono) y Ceda el paso, ésta en el Pabellón Cuba, en que las franjas de la calle están coloreadas como la bandera LGBT; Patriotic fashion, de Janette Brossard (perros vestidos con ropitas diseñadas a partir de las banderas cubana, norteamericana, británica); Casa de muñecas, de Marlys Fuego (una casa de juguete con muñecas desnudas alrededor de la piscina, en la cama, etcétera, en inequívocas actitudes de orgía lésbica; delante de mí, una abuela despistada exclamó con entusiasmo “ay, si mi nieta ve esto, se vuelve loca”) son otras tantas piezas con el humor y el ingenio en la médula.

 Hay un buen puñado de artistas extranjeros, algunos de extensa fama como el hindú-británico Anish Kapoor (que presentó su trabajo en el lobby del Payret) o el ya mencionado Han Sungpil, con su gigantesca imagen de una pagoda surcoreana cubriendo el edificio de la editorial Abril, una intervención urbana de la estirpe de Christo. El austriaco Nikolaus Gansterer presentó en el Lam una instalación con dos plantas de tabaco, una sometida a Bach y la otra a una banda de Doom metal, para demostrar que la primera crecía mejor que la segunda. (Para mí, en todo caso, si algo demuestra el experimento es que las plantas dañinas prefieren a Bach). Leonello Zambón y Eugenia González, de Argentina, exhibieron en el Centro de Desarrollo El sueño de lo quieto, una instalación que reivindica la vida en medio de las ruinas; el italiano Michelangelo Pistoletto mostró en la Fototeca imágenes de su proyecto Tercer Paraíso, que lo ha llevado a dibujar por todo el mundo y en diversos soportes una reformulación del símbolo del infinito (en Cuba lo hizo con barcos cerca de la bahía, tomados en fotografía aérea). El norteamericano Casey Neistat presentó en el Pabellón Cuba sus videos que hurgan en la tecnología aceptada como buena y la personalizan según el gusto y las necesidades del artista (My custom glasses, Almost perfect camera). El húngaro-norteamericano Levente Sulyok, con Redistribución de lo sensible, también en el Pabellón, ofreció un espacio para las obras de artistas cubanos no incluidos en la Bienal…

 Incluso en el parque Lennon, a tres cuadras de mi casa, hay una enorme muela blanca que de noche parece flotar sobre la garita central. Y a lo largo del Malecón hay algunas instalaciones estupendas. Ahora bien, como ya dije, no lo he visto todo –conspiran el transporte, el calor, el tiempo, y las cubanerías: esta sala la cerraron el día de mi visita porque la cuidadora no fue a trabajar, aquella colección la retiraron antes porque alguien programó para esa fecha obras en el edificio– ni puedo hablar de todo, necesitaría escribir un libro y es probable que ya haya gente con más conocimiento que yo enfrentada a esa tarea. Es evidente, eso sí, la variedad temática y formal de la muestra, la mirada a menudo irónica, deconstructiva y desencantada, la predilección por los formatos mixtos. Quería mencionar además la exposición Wild Noise, obras del Bronx Museum of the Arts (BxMA) de Nueva York presentadas en el Bellas Artes habanero, que si bien estrictamente hablando no es parte de la Bienal, desde luego coexiste con ella. Entre muchos otros me interesaron Pull, de Mary Mattingly, esferas de materiales rústicos instaladas en el MNBA, el Parque Central y el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, que integran pájaros y peces vivos en una especie de nicho autosustentable; Inner melody, las gomas retorcidas, ferozmente expresivas, de Chakaia Booker, y sobre todo Mao-Hope march, de Öyvind Fahlström, el video de una marcha absolutamente surrealista emprendida en 1966, en la que los manifestantes enarbolaban carteles con los rostros de Mao Tse Tung y el comediante Bob Hope…

 Y para terminar, me habría gustado que Tania Bruguera, con su pasaporte en el bolsillo, participara libremente en la Bienal.

 

P.S.: Acuso recibo de la novela Crónica de una civilización revelada, de Abel Lloret, que el autor ha tenido la gentileza de enviarme por correo ordinario. Apenas he comenzado a leerla; hasta el momento, sabe bien.

P.P.S.: Durante los días 19 y 20 rodé Épica, el corto número 12 de la saga de Nicanor, con Luis Alberto García, Néstor Jiménez y Carlos Gonzalvo. Ahora me espera un par de meses de posproducción; espero tenerlo listo a comienzos de septiembre.

 
(23 de junio 2015)